La mayoría de las personas no necesitan una vacuna de refuerzo contra el COVID-19: priorizar a los no vacunados salvará más vidas, insisten los expertos

La mayoría de las personas no necesitan una vacuna de refuerzo contra el COVID-19; priorizar a los no vacunados salvará más vidas, afirman expertos internacionales

Nir Elias/Reuters

  • Un panel de 18 expertos internacionales pide prudencia sobre la administración de las vacunas de refuerzo contra el COVID-19 y afirma que "las pruebas actuales no parecen mostrar la necesidad de reforzar la vacuna en la población general".
  • "Hasta la fecha, ninguno de estos estudios ha aportado pruebas creíbles de una disminución sustancial de la protección contra la enfermedad grave", advierten los científicos, entre los que se encuentran miembros de la OMS y la FDA.
  • "Aunque en última instancia se obtenga algún beneficio del refuerzo, este no superará las ventajas de proporcionar una protección inicial a los no vacunados. Si las vacunas se despliegan allí donde serían más útiles, podrían acelerar el fin de la pandemia", afirman.
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Las vacunas contra el coronavirus funcionan y, con los datos actuales, no es necesaria una dosis de refuerzo para la población general. Además, ante la limitación del suministro, se salvarán más vidas si estas dosis se ponen a disposición de las personas no vacunadas.

Son algunas de las conclusiones de un panel de 18 expertos internacionales, que han publicado este lunes 13 un artículo en la revista The Lancet con sus "consideraciones sobre el refuerzo de las respuestas inmunitarias de la vacuna COVID-19".

En este, llaman a la prudencia respecto a la administración de las vacunas de refuerzo contra el coronavirus y recomiendan dedicar esas dosis a los millones de personas en el mundo que aún no han recibido ni una inyección.

Los autores recuerdan que las vacunas actuales siguen siendo eficaces contra la enfermedad grave por COVID-19 provocada por el coronavirus y sus variantes, señalan que los datos de algunos estudios en los que se basa la decisión de terceras dosis son "difíciles de interpretar" o no están revisados por pares y apuntan que "cualquier decisión al respecto debe basarse en pruebas y considerar los beneficios y riesgos para los individuos y la sociedad".

"Hasta la fecha, ninguno de estos estudios ha aportado pruebas creíbles de una disminución sustancial de la protección contra la enfermedad grave, incluso cuando parece haber disminuciones en el tiempo de la eficacia de la vacuna contra la enfermedad sintomática", advierten.

"Será necesario un escrutinio cuidadoso y público de los datos en evolución para garantizar que las decisiones sobre el refuerzo se basen en la ciencia fiable más que en la política", avisan los autores, entre los que se encuentran miembros de la OMS y de la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos estadounidense).

Además, inciden, "incluso si se demostrara que el refuerzo disminuye el riesgo de enfermedades graves a medio plazo, los suministros actuales de vacunas podrían salvar más vidas si se utilizan en poblaciones previamente no vacunadas que si se utilizan como refuerzos en poblaciones vacunadas".

Según los expertos, las vacunas de refuerzo podría ser apropiadas para las personas que no han recibido suficiente protección con la pauta completa (como inmunodeprimidas o receptoras de vacunas con poca eficacia).

Sin embargo, "las pruebas actuales no parecen mostrar la necesidad de reforzar la vacuna en la población general, en la que la eficacia contra la enfermedad grave sigue siendo alta", señalan. 

Coinciden así con varios expertos y con la línea seguida por la OMS, que ha pedido a los países ricos una moratoria de las vacunas de refuerzo al menos hasta finales de septiembre para poder vacunar al 10% de la población de todos los países.

También con las autoridades europeas, que han afirmado que las vacunas de refuerzo no son "una necesidad urgente" para la población general, si bien sí las consideran adecuadas para los inmunodeprimidos graves y "personas frágiles de edad avanzada".

Los expertos del panel —que proceden de múltiples países, como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, México, India y Sudáfrica— alertan además de que "podría haber riesgos si los refuerzos se introducen de forma generalizada demasiado pronto o con demasiada frecuencia, especialmente con vacunas que pueden tener efectos secundarios inmunomediados".

Así, "el refuerzo generalizado solo debe llevarse a cabo si hay pruebas claras de que es apropiado", afirman. 

Para ello, los gobiernos deberían esperar más datos sobre qué refuerzos y en qué dosis serían más efectivos, considerar investigaciones revisadas por pares y hechas públicas, analizar todos los beneficios e implicaciones y tener en cuenta debates robustos de la comunidad científica internacional.

"El suministro limitado de estas vacunas salvará el mayor número de vidas si se pone a disposición de las personas que corren un riesgo apreciable de padecer una enfermedad grave y que aún no han recibido ninguna vacuna", sostiene el panel internacional de científicos. 

"Aunque en última instancia se obtenga algún beneficio del refuerzo, este no superará las ventajas de proporcionar una protección inicial a los no vacunados. Si las vacunas se despliegan allí donde serían más útiles, podrían acelerar el fin de la pandemia al inhibir una mayor evolución de las variantes", concluye.

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