Disney lanza un poderoso mensaje a la industria con su decisión de estrenar la próxima película de Pixar, 'Turning Red', directamente en Disney+

Turning Red

Disney/Pixar

  • La próxima película de Pixar no se estrenará en las salas de cine, sino que directamente pasará al catálogo de Disney+, sin sobrecoste para los usuarios.
  • La compañía no está dispuesta a abrazar, al menos de momento, un modelo de distribución único, sino que decidirá caso por caso. 
  • Disney tiene claro que la prioridad es hacer llegar el contenido a las audiencias de todo el mundo y el estreno a plataforma parece un riesgo completamente calculado.
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Turning Red, la próxima producción de Pixar, no se estrenará en salas. Irá directa a Disney+ el 11 de marzo, sin sobreprecio alguno. La decisión ha causado una gran sorpresa, ya que estos no eran, en absoluto, los planes que Disney tenía para ella. 

En junio del año pasado la compañía había declarado que Turning Red sería la primera película de Pixar que tendría un estreno convencional, después de haber estrenado Soul y Luca directamente en Disney+ y justo dos años después del último estreno theatrical del estudio, Onward

Que Disney vuelva a sacrificar un título procedente de una de sus marcas de referencia, factoría de éxitos para pequeños como adultos, lanza dos poderosos mensajes a la industria. En primer lugar, que la compañía no está dispuesta a abrazar, al menos de momento, un modelo de distribución único, sino que decidirá caso por caso, según el proyecto y las circunstancias del momento. 

En segundo lugar, que Pixar vuelve a quedar nuevamente privada del escaparate que tradicionalmente ha alimentado su prestigio (la pantalla grande) haciendo que aumenten las dudas de si Pixar será capaz de recuperar algún día la notoriedad que logró con los estrenos de Toy Story, Buscando a Nemo, Wall E o Up, entre tanto otros. 

Un año y medio de experimentos 

El último año se ha convertido para Disney en terreno abonado para la experimentación en el ámbito de la distribución. Los dos nuevos mantras de la compañía (impulsar al máximo el negocio digital y decidir el modelo de comercialización caso por caso) se han traducido en la práctica en tres modelos fundamentales: estrenos tradicionales en cines (con ventana de exclusividad), estrenos day&date con premier Access (simultáneamente en cines y en plataforma con sobreprecio) y estrenos directos en Disney+ (sin pasar por salas y sin sobreprecio). 

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La estrategia con Pixar ha sido, sin duda, la más radical. Disney ha sacado las películas del célebre estudio de animación del que en otros tiempos fue su hábitat natural (las salas de cine) para llevarlos directamente a los salones de sus suscriptores. La decisión supone un completo cambio de paradigma para unas producciones que conseguían llevar al público a las salas sencillamente por quien estaba detrás (uno iba al cine a ver “la nueva película de Pixar”), algo que solo unos pocos privilegiados han conseguido en la historia cinematográfica reciente. 

Turning Red era un proyecto idóneo para el regreso de Pixar a los cines por la puerta grande. Se trata del debut en largo de animación Domee Shi, ganador de un Óscar por el corto Bao. La protagonista es una adolescente que se convierte en un panda rojo cada vez que experimenta una emoción fuerte o está muy estresada, una de esas historias de público transversal y amplio que tanto gusta a la taquilla. 

El cambio parece ha causado un profundo malestar dentro de Pixar. “Hasta ahora pensábamos que Turning Red sería el regreso a la gran pantalla, y todos en el estudio estaban emocionados con que fuese precisamente con esta película. “Ha sido un duro golpe”, aseguraba un trabajador en declaraciones a Business Insider

La decisión, aunque tomada en el último momento, era previsible. Ya en otoño de 2020, Disney dejó meridianamente claro que la compañía se reservaba el derecho a cambiar los planes de estreno basándose en lo que fuese mejor para los clientes y su negocio. Un derecho que, incluso, estará consignado en los contratos que firme a futuro con el equipo artístico de sus películas, para evitar conflictos como el que surgió con Scarlett Johansson tras la decisión de estrenar Viuda Negra en salas y en Disney+ con Premier Access.  

Las fórmulas híbridas nunca han dejado de estar sobre la mesa, en particular con los proyectos de animación, con los que han probado de todo. Raya y el último dragón siguió la fórmula del day&date con Premier Access, los dos estrenos siguientes de Pixar (Soul y Luca) fueron directos a Disney+. Le siguió Encanto, otra película que apostaba por el estreno tradicional, confiando en la tracción que comenzaban a tener las salas justo después de Acción de Gracias. 

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Los resultados, aunque buenos para la realidad pandémica (215 millones en todo el mundo), fueron modestos para una producción que había costado 150. De hecho, el verdadero golpe de efecto de Encanto llegaría cuando se estrenó 30 días después en Disney+. Su banda sonora saltó directa al número 1 del Billboard 200.

“Dado el retraso en la recuperación de la taquilla, especialmente en el caso de películas familiares, la flexibilidad se mantendrá en el centro de nuestras decisiones de distribución”, aseguraba Kareem Daniel, presidente de la división de distribución de la compañía, al anunciar el nuevo destino de Turning Red. 

Disney tiene claro que la prioridad es hacer llegar el contenido a las audiencias de todo el mundo y, con varias pruebas a sus espaldas, el estreno a plataforma parece un riesgo completamente calculado. El prestigio que tiene Pixar, en particular, debe haber tenido un efecto significativo captando y reteniendo clientes con sus dos estrenos precedentes. 

Faltará por ver cómo de definitivos son estos cambios cuando se confirme el modelo de estreno de dos de sus grandes apuestas para 2022: Lightyear, la secuela de Toy Story prevista para junio y Strange World, un homenaje a las novelas de aventuras pulp cuyo estreno está previsto para el fin de semana de acción de gracias. 

Estos dos títulos permitirán evaluar si, realmente, Disney está configurando una nueva estrategia para sus productos de animación o si las circunstancias serán las que expliquen la fórmula finalmente adoptada. No parece, en cualquier caso, que la normalidad haga que Disney+ deje de ser una prioridad. 

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