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Bill Gates siempre se hace estas 2 sencillas preguntas para abordar cualquier tipo de problema

Bill Gates.
Reuters.

  • Cuando Bill Gates se encuentra con una situación difícil, su cabeza automáticamente intenta dar respuesta a 2 sencillas preguntas que no han cambiado durante tantos años.
  • Así, el fundador de Microsoft, en lugar de buscar la respuesta al conflicto, se centra en qué otras personas se han encontrado con una encrucijada parecida en el pasado y así aprender de ellas.
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Para alguien que podría sentarse y disfrutar de la última etapa de su vida gastando más dinero del que cualquier mundano podría imaginar, lo cierto es que Bill Gates se mantiene bastante ocupado. Lejos de dirigir Microsoft hasta 2008 y de liderar la activa Fundación Gates, el magnate ha adoptado en los últimos tiempos un rol incluso más activo que en épocas ya pasadas.

Desde hace ya más de un decenio, el fundador de Microsoft ha centrado todos sus esfuerzos en proporcionar soluciones en beneficio de la humanidad, desde ayudas solidarias hasta financiación de vacunas contra el COVID-19. Tras tantos años, como resultado, es fascinante escuchar de palabras del propio Gates cómo aborda (y resuelve) los grandes problemas con los que se encuentra

En una entrada en su blog personal, Gates trató precisamente esta cuestión:

Desde que era adolescente he abordado cada gran problema nuevo de la misma manera: empezando con dos preguntas. Utilicé esta técnica en Microsoft, y todavía la utilizo hoy en día. Hago estas preguntas literalmente cada semana pensando sobre el COVID-19: ¿quién ha tratado bien este problema?, ¿qué podemos aprender de ellos?

Pueden parecer preguntas sencillas, pero esconden mucho más. La mayoría de las personas, cuando se enfrentan a un problema, se sumergen en la búsqueda de la solución y el "qué hacer". Lo que Gates sugiere es diferente. 

Al abordar una situación difícil, el magnate se inclina no en encontrar una solución, sino en aprender más sobre lo que ya la están desarrollando. La respuesta de Gates, por defecto, es confesarse en aprendiz. De hecho, es bastante anti-intuitivo: tener un problema y no idear un plan para arreglarlo, sino averiguar quién más lo están enfrentando.

En realidad son este tipo de motivaciones las que nos mueven a ver vídeos de Youtube sobre cómo arreglar el lavavajillas o instalar aplicaciones que no conocemos en el ordenador. Alguien más ha pasado por este proceso, y está dispuestos a compartir esa información. El trabajo de Gates, en este caso, es tragarse su orgullo y reconocer que lo mejor que puede hacer para resolver el problema es estar dispuesto a aprender de los que más saben de él.

En realidad, esta simple decisión se divide (y desvela) en tres importantes rasgos propios de liderazgo: (i) ser consciente de lo que no sabes, (ii) saber dónde encontrar esa información y (iii) estar dispuesto a aprenderla.

Se necesita un grado extraordinario de humildad y autoconciencia para reconocer que tal vez no tengas todas las respuestas, asumir esta realidad y saber dónde buscar soluciones. Lo más probable es que, sin importar el problema al que te enfrentes, no seas el primero en encontrarse con esa encrucijada.

Siempre habrá alguien que lo haya vivido primero, y tanto si ha logrado resolverlo como si no, probablemente haya algo que puedas aprender e incorporar en cualquier plan en el que estés trabajando

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Asumir una mentalidad tan obvia no es tan sencillo como parece, sobre todo cuando se trata de líderes natos y personas exitosas. No siempre es obvio buscar información en otra parte, a menudo se considera que los líderes tienen todas las respuestas y muchas veces sienten la presión de aportar una solución, sea la que sea, aunque no esté bien meditada. 

Por supuesto, si esta forma de ver el mundo y verse a sí mismo funciona en el caso de Bill Gates, lo más probable es que haga maravillas con cualquier otra persona. La próxima vez que te enfrentes a un desafío en tu negocio, pregúntate quién ha pasado por lo mismo antes, estúdialo y aprende de su experiencia. De esta forma, en lugar de empezar de cero, tendrás el beneficio de saber lo que ya se ha intentado, lo que ha funcionado, y lo que queda por hacer.

En un momento en el que la información es tan accesible, es muy probable que la persona que buscas tenga un blog o sea fácil de encontrar en redes sociales —ni que decir tiene que hayan escrito un libro o que otros hayan hecho artículos sobre ellos—. Incluso puede que tengan un canal en YouTube, todo lo que tienes que hacer es mirar con atención e intentar encontrarlas.

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