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La producción de opio bate otro récord en Afganistán (y los talibanes tienen mucho que ver)

Hombres cultivan opiáceos en Afganistán
Afganos recolectan opio en un campo de amapolas, en una aldea del distrito de Golestan en la provincia de Farah, el 5 de mayo de 2009. REUTERS/Goran Tomasevic

El cultivo y producción de opio de Afganistán ha llegado a niveles récord en 2017, a pesar de un incremento en la presión gubernamental por erradicarlo. Los talibanes también se han concentrado más en los narcóticos, extrayendo una mayor proporción de sus ingresos del narcotráfico. Sin drogas, la guerra en Afganistán "se habría acabado hace mucho tiempo", ha declarado el presidente afgano.

La zona de Afganistán en la que se cultiva opio ha crecido un 63% desde 2016, alcanzando las 328.000 hectáreas, mientras que su capacidad de producir opio se ha incrementado un 87%, hasta aproximadamente 9.000 toneladas: dos récords del país a pesar de años de esfuerzos en la lucha contra las drogas.

A pesar de aumentar la eliminación de cultivos en el 111%, esto es, 750 hectáreas, el número de provincias libres de cultivos se redujo de 10 a 13 en 2016. La media de opio por superficie también se incrementó un 15%, hasta algo más de 20 kilos por hectárea. El pico en la producción se debe a una mayor superficie de cultivo y a una mayor capacidad.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), no existe una sola explicación tras estos incrementos. "Los motivos son complejos y varían según la zona, ya que sigue habiendo muchos elementos que influyen la decisión de los agricultores en lo que respecta al cultivo de opio", ha planteado la UNODC en su informe anual sobre la producción de opio en Afganistán, publicado en noviembre.

Campo de cultivo de opio en Afganistán
Un hombre afgano trabaja en un campo de amapolas en la provincia de Jalalabad, el 1 de mayo de 2014. REUTERS/Parwiz

Entre los principales factores tras el incremento se encuentran la corrupción, la falta de supervisión y de seguridad gubernamental y los obstáculos para aplicar la ley, como puede ser la inestabilidad política. Los problemas locales, como la falta de empleos, la baja calidad de la educación y el acceso limitado a mercados y a servicios financieros también empujan a los agricultores a decantarse por el cultivo de opio.

El gobierno afgano se ha centrado en combatir elementos antigubernamentales en las áreas más pobladas en detrimento de las zonas rurales, lo cual, según la UNODC, también podría haber contribuido a un incremento en el cultivo.

Asimismo, la agencia apunta a una mayor disponibilidad de mano de obra y a un mayor acceso a la tecnología (como fertilizantes y paneles solares para alimentar los sitemas de regadío), factores que hacen del cultivo de opio una actividad más rentable para muchos agricultores.

Una gran fábrica de droga

La UNODC ha registrado fuertes incrementos en las principales provincias en las que se cultivan opiáceos. Solo Helmand ha experimentado un aumento del 79%, y concentra poco menos de la mitad del incremento total del país. En torno al 60% del cultivo de opio de Afganistán se produce en la zona sur, y todas las provincias han experimentado fuertes incrementos.

Los opiáceos producidos en Afganistán suelen exportarse en bruto, o como heroína o morfina. En el país, se consumen en crudo o refinados; en ocasiones se requisan, se almacenan o se pierden. Es difícil calcular qué parte de las cápsulas de adormidera se convierten en heroína, puesto que depende de factores como la técnica empleada para producirlo o la pureza de la heroína resultante.

A tenor de las incautaciones de opio, morfina y heroína que se han producido en Afganistán y en países vecinos, y atendiendo a un rango de pureza de entre el 50% y el 70%, la UNODC calcula que Afganistán ha producido entre 320 y 530 toneladas de heroína de calidad exportable en 2017. Los cálculos indican que entre el 47% y el 55% de todo el opio que se produce en Afganistán se convierte en heroína para su exportación, según la agencia. No obstante, pasará algún tiempo hasta que los efectos del incremento de este año sean perceptibles en ese porcentaje.

En 2017, el precio medio del opio en los cultivos (es decir, el precio en el momento de salir del campo) se redujo en todo Afganistán, excepto en el sur, debido esencialmente al incremento en la cantidad disponible en el mercado.

En total, se calcula que el valor en los cultivos de la producción de opio en Afganistán ha crecido un 58%, alcanzando los 1.390 millones de dólares (unos 1.170 millones de euros). Se calcula que los agricultores de Helmand, que aportaron el 44% de la producción total de opio, ganaron el 42% del valor en cultivos del opio: unos 584 millones de dólares (unos 495 millones de euros). Esa cantidad supone un incremento del 77% con respecto a 2016.Helmand, que se calcula que acoge el 80% de las plantas de Afganistán, es una "gran fábrica de la droga", como lo definió a la agencia de noticias AFP un alto cargo occidental este año: "Helmand es territorio de drogas, amapolas y talibanes".

Drogas contra la paz

Operación antidroga en Afganistán
Un agente de policía afgano destruye plantas durante una operación antidroga en la provincia de Kunar el 29 de abril de 2014. Parwiz/REUTERS

Los talibanes han expandido su control territorial de Afganistán en los últimos años y también se han implicado en todos los estamentos del tráfico de drogas del país. Además del procesamiento de heroína, también obtienen beneficios mediante impuestos y protección a los productores de droga y a los traficantes de la zona.

La heroína y la morfina son más sencillas de transportar, y suelen ser más valiosas que el opio crudo. La lucrativa naturaleza del negocio de la droga resulta tentadora para los agricultores afganos que no cuentan con otras opciones. Además, el cada vez más reseñable papel de los talibanes y el creciente margen de beneficio son un lastre para la buena disposición a la hora de negociar: Sin drogas, la guerra en Afganistán "se habría acabado hace mucho tiempo", ha declarado el presidente afgano.

Un funcionario afgano de alto nivel declaró al New York Times en octubre que "un talibán analfabeto de Helmand gana ahora mismo un millón de dólares al mes: ¿Cuánto gana en tiempo de paz?".

Una pequeña proporción de la heroína incautada en Estados Unidos proviene de Afganistán. No obstante, el país abastece una parte notable de la heroína incautada en Europa y en Canadá. La ingente producción afgana también afecta a sus vecinos: las adicciones se ha disparado en Irán, donde el opio constituye dos tercios del consumo de drogas.

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