Un profesor de la prestigiosa Universidad de Columbia que consume heroína dice que la droga le ayuda a mantener el equilibrio entre el trabajo y la vida personal y que debería ser legalizada

BI
  • El profesor Cal Hart ha estudiado las drogas psicoactivas durante más de tres décadas.
  • En su nuevo libro explica por qué cree que todas las drogas deberían ser legales. 
  • Otros expertos enfatizan que limitar el suministro o poner más limites a grandes compañías farmacéuticas podría ayudar. 
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Carl Hart dice que probó la heroína por primera vez hace seis o siete años

En ese momento ya era profesor titular en la Universidad de Columbia y tenía "más de 40 años", según su nuevo libro Drug Use for Grown Ups (Uso de drogas para adultos).

Después de consumir esa "delgada y corta línea" con un amigo, sintió "una sedación ligera de ensueño, libre de estrés". 

Después recuerda que los dos estuvieron conversando entre risas y tras ello, "dieron por terminada la noche y se fueron a casa". 

Hart, profesor de psicología y neurociencia, ya había trabajado (legalmente) con drogas como la cocaína y la heroína, durante más de 25 años, estudiando a los usuarios de las drogas y buscando responder a las preguntas sobre las amenazas que estas representan para la salud física y mental. 

Durante todo este tiempo, Hart estuvo a demostrar una cosa: las drogas son malas. Ahora, sin embargo, espera poder hacerlo de manera legal y que tú también puedas

"Mi consumo de heroína es tan recreativo como mi consumo de alcohol", escribe Hart en su libro. "Al igual que las vacaciones, el sexto y las artes, la heroína es una de las herramientas que utilizo para mantener cierto equilibrio entre el trabajo y la vida".

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Su libro es la carta de amor de un científico a las drogas de todo tipo y un argumento a favor de políticas más equitativas en los Estados Unidos, respecto a este punto.

"Esta noción de que la gente no va a consumir drogas es tonta y adolescente", explica a Business Insider. "De esto se trata este libro: de ser mayor. 

Otros expertos del campo creen que el objetivo del profesor, una legalización generalizada, no es la solución idílica, incluso cuando están de acuerdo en que es totalmente necesario que no se condene su consumo. 

La heroína es muy eficaz para tratar el dolor, pero un uso prolongado puede provocar tolerancia y dependencia física. El consumo de heroína también puede provocar problemas respiratorios y la muerte. En los Estados Unidos casi un tercio de las muertes por opiodes involucran a la heroína y 15.000 personas han muerto por una sobredosis en 2018. 

Hart dice que es 'mejor' por su consumo de drogas y cree que la sociedad también podría beneficiarse de ello.

Un afgano trabajando en un campo de amapolas. Un afgano trabajando en un campo de amapolas.
Un afgano trabajando en un campo de amapolas.

Reuters

La heroína es parte de un grupo de medicamentos para aliviar el dolor llamados opioides (originalmente derivados de la amapola de opio), mientras que la metanfetamina es un compuesto químico sintético. 

El trabajo de Hart ha demostrado que una droga como la metanfetamina proporciona algunos beneficios cognitivos a corto plazo, como una mejor percepción visuoespacial, una atención más sostenida y respuestas más rápidas. Los beneficios cognitivos de este estimulante se conocen desde hace tiempo.

Los pilotos de la Segunda Guerra Mundial tomaron metanfetamina para poder permanecer despiertos durante días completos de vuelo. Hoy en día, la metanfetamina está aprobada por la Administración de Alimewntos y Medicamentos como medicamento para el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y la obesidad, ya que es casi químicamente idéntica a Adderall (anfetamina).

Hart dice que su familia mantiene su propio consumo recreativo de heroína y que continúa cumpliendo con sus responsabilidades como académico, esposo, padre, contribuyente y escribe en su libro que es "mejor" por consumir drogas

"Lo más importante que hemos enfatizado como padres es: simplemente intenten vivir como la persona que creen que son: un ciudadano global moral, compasivo", argumenta a Business Insider. "Mi familia esperaría que yo defendiera a las personas que han sido castigadas" por consumir drogas.

Sin embargo, hacer de la metanfetamina o la heroína una actividad diaria es una historia diferente. El uso intensivo y constante de drogas hace que las personas sean más vulnerables a la adicción, aunque esa vulnerabilidad varía. El uso intensivo a largo plazo de metanfetamina también es tóxico para las neuronas, explica a Business Insider la doctora Anna Lembke, jefa de la Clínica de Diagnóstico Dual de Medicina de Adicciones de Stanford.

Hart no está de acuerdo con otros expertos sobre si las drogas pueden cambiar su cerebro.

Hart dice que es hora de que los estadounidenses dejen de convertir las drogas en villanos.Hart dice que es hora de que los estadounidenses dejen de convertir las drogas en villanos.
Hart dice que es hora de que los estadounidenses dejen de convertir las drogas en villanos.

Cortesía de Carl Hart vía UBC Peter Wall Downtown Lecture Series

Los investigadores a menudo describen la adicción a las drogas como un trastorno cerebral, evocando imágenes de anuncios de servicio público de los años ochenta y noventa que comparan "su cerebro en las drogas" con un huevo frito.

La doctora Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, explicó este modelo de trastorno en una publicación de blog de 2018, escribiendo que las diferencias "marcadas" en el cerebro de las personas adictas ayudan a explicar la naturaleza compulsiva de su uso de drogas.

Hart afirma que la mayoría de los estudios sobre consumidores de drogas muestran que sus capacidades y funciones cognitivas se encuentran dentro del rango normal. (Está claro en el libro que no está de acuerdo con Volkow con vehemencia en este punto).

"Las personas inteligentes e informadas pueden no estar de acuerdo con el modelo de enfermedad de la adicción", dice Lembke, reconociendo el argumento de Hart.

Ella también dice que hay evidencia de que el uso sostenido de drogas a largo plazo puede alterar su cerebro de una manera diferente a como lo haría el aprender un nuevo idioma o un instrumento musical. Los pianistas pueden dejar de pulsar las teclas cuando quieran, sin pasar por los dolorosos y debilitantes síntomas de la abstinencia.

Hart dice que pasar por la abstinencia de heroína fue incapacitante.

Un hombre de 41 años encontrado inconsciente después de una sobredosis de opioides en el suburbio de Malden, Massachusetts, en Boston, en 2017.Un hombre de 41 años encontrado inconsciente después de una sobredosis de opioides en el suburbio de Malden, Massachusetts, en Boston, en 2017.
Un hombre de 41 años encontrado inconsciente después de una sobredosis de opioides en el suburbio de Malden, Massachusetts, en Boston, en 2017.

Reuters

Hart sabe lo que se siente al pasar por la abstinencia de opioides.

En el libro, documentó parte de su experiencia con lo que llamó abstinencia leve de heroína y explica que lo ha pasado más de una vez después de consumir "no más de 10 días consecutivos a la vez".

Hart describe síntomas de abstinencia comunes: escalofríos, secreción nasal, náuseas, vómitos, diarrea, todos comenzando aproximadamente de 12 a 16 horas después de la dosis final. Durante horas, sería tan incapacitante que no podría dormir.

"Era un dolor que no podía olvidar fácilmente. Era un dolor nuevo, diferente a todos los que había experimentado anteriormente. Era tan intenso que irradiaba por todo mi cuerpo", escribe Hart en el libro, describiendo una de sus peores experiencias.

Debido a que Hart es un experto en drogas, se puso en acción, machacando un poco de sedante para caer inconsciente durante varias horas, hasta que el dolor disminuyó a dolores más manejables y secreción nasal. Hart se sintió aliviado al sentir síntomas menores, parecidos a los de la gripe, cuando se despertó.

Los investigadores dicen que este doloroso período de abstinencia puede ser uno de los "factores más poderosos" que impulsan la dependencia de opioides y el comportamiento adictivo. Las personas que se vuelven adictas a las drogas también pueden desarrollar tolerancia a las sustancias que consumen, lo que requiere cada vez más drogas como la metanfetamina o la heroína para sentirse bien.

"Todos tenemos el potencial de volvernos adictos", dice Lembke. "Está en nuestro ADN realizar actividades placenteras, para evitar las dolorosas".

'Acepta el hecho de que la gente consumirá drogas'.

Hart hablando en Portugal.Hart hablando en Portugal.
Hart hablando en Portugal.

Photographer Nigel Brunsdon

Hart está convencido de que Estados Unidos debe regular y autorizar las drogas recreativas y luego enseñar a las personas cómo usarlas de manera segura.

Lo primero que Hart quiere que haga el presidente Joe Biden es despenalizar la posesión, un paso inicial en el camino hacia un uso más abierto y legal de drogas de todo tipo.

"Podría tener una campaña masiva de anuncios de servicio público que diga 'Si va a usar opioides, no use alcohol como fondo u otros sedantes combinados, porque aumenta la probabilidad de depresión respiratoria y muerte'", expone Hart.

En los Estados Unidos, la mayoría de las muertes por sobredosis de opioides involucran drogas ilegales, como fentanilos fabricados ilícitamente. Muchas personas también mezclan antihistamínicos, que pueden ser mortales cuando se combinan con opioides.

Es prácticamente imposible que las personas sin acceso a un laboratorio prueben la pureza de estos medicamentos.

La opinión de Hart es que muchas de las más de 60.000 muertes por sobredosis de drogas en Estados Unidos cada año podrían eliminarse con una mejor educación y un suministro más limpio. Él prevé un sistema en el que las personas puedan enviar muestras de sus medicamentos y aprender lo que contienen, reduciendo los riesgos de uso.

"Nuestro documento fundacional nos garantiza al menos tres derechos de nacimiento: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad", asegura. "Esos ideales son profundos. Significa que puedes vivir tu vida como quieras. Y no es asunto de nadie, siempre y cuando no interfieras con que nadie más haga lo mismo".

Algunos expertos dicen que su punto de vista ignora algunas verdades inconvenientes: que el acceso a las drogas a menudo conduce a más sobredosis, más visitas a la sala de emergencias y un consumo más potente. Las divisiones raciales en los arrestos por drogas tampoco desaparecen cuando las drogas se vuelven legales.

Keith Humphreys, profesor de psiquiatría de la Universidad de Stanford que trabajó como asesor de políticas de drogas en la Casa Blanca tanto para el presidente George W. Bush como para el presidente Barack Obama, dijo a Business Insider que los puntos de vista de Hart sobre la regulación de drogas descartaban el papel del dinero en la política.

"Lo ingenuo de esto es que básicamente está diciendo que podemos confiar en que las corporaciones multimillonarias harán lo correcto", explica Humphreys. "Ese es el camino que hemos tomado con el alcohol, el tabaco y los opioides. Y yo diría que no podemos hacer eso".

Solo 'unas líneas junto a la chimenea al final del día'

"Los reguladores deberían hacer su maldito trabajo", dijo Hart."Los reguladores deberían hacer su maldito trabajo", dijo Hart.
"Los reguladores deberían hacer su maldito trabajo", dijo Hart.

Shutterstock

¿Qué tiene de malo —se pregunta en el libro—, entregarse a "unas pocas líneas cortas y delgadas junto a la chimenea al final del día?" Hart se siente frustrado cuando ve que la gente glorifica a los psicodélicos, como si fueran una clase especial de drogas y no simplemente las sustancias químicas preferidas por los consumidores blancos de drogas recreativas.

"La heroína me permite suspender la preparación perpetua para la batalla que se desarrolla en mi cabeza", escribe. "Con frecuencia me encuentro en un estado de hipervigilancia en un esfuerzo por prevenir o minimizar el daño causado por la vida diaria en mi propia piel".

Cuando se le preguntó sobre cómo mantener segura la legalización, Hart dice: "Los reguladores deberían hacer su maldito trabajo".

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