Todo lo que debes saber del tipo mínimo global en el impuesto de sociedades que plantea Biden para todas las multinacionales: así repercutirá en todo el mundo

El presidente de EEUU, Joe Biden

Reuters

  • El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha propuesto elevar el impuesto de sociedades a las empresas que operan fuera de su país y ha defendido ante la OCDE poner en marcha un impuesto mínimo global para evitar que las multinacionales recurran a paraísos fiscales.
  • La propuesta ha recibido el respaldo de empresas como Amazon, Facebook o Google y de los gobiernos de España, Francia o Austria y del FMI, mientras que ha sido criticada por jurisdicciones con bajos impuestos como Irlanda o Países Bajos.
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El dumping fiscal de las multinacionales podría tener los días contados. Ese es uno de los ejes de las últimas propuestas del presidente de EEUU, Joe Biden, para modificar los impuestos corporativos en su país y para impulsar su armonización a través de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con un nuevo impuesto mínimo global a la facturación de las grandes multinacionales.

La primera de las 2 iniciativas de Biden se centra en el incremento del tipo de impuesto de sociedades para las empresas estadounidenses que operan y tributan en varios países, como vía para combatir la elusión fiscal de estas compañías, que se traduce en pérdidas de 3 billones de dólares (unos 2,5 billones de euros), según Bloomberg, frenar la competencia fiscal entre países y financiar su plan de infraestructuras, valorado en 2 billones de dólares (sobre 1,7 billones de euros).

Mientras, la propuesta del presidente de EEUU para una tasa mínima a los ingresos de las multinacionales a escala global supone un nuevo impulso a las iniciativas de la Unión Europea, la OCDE y el Fondo Monetario Internacional para evitar que las grandes compañías eviten el pago de impuestos recurriendo a jurisdicciones con una fiscalidad más favorable, lo que incluye tanto a paraísos fiscales como a países como Irlanda o Países Bajos.

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En qué consiste la subida del impuesto de sociedades propuesta por Biden

El nuevo plan fiscal de Biden implica incrementar del 21% al 28% el tipo del impuesto que las compañías estadounidenses pagan por sus ingresos en EEUU después de deducciones. Esta medida implica revertir la bajada del impuesto de sociedades que su predecesor Donald Trump aplicó en 2017, aunque dejándolo por debajo del tipo del 35% que se aplicaba antes de esa fecha.

Por otra parte, su propuesta incluye la creación de un nuevo impuesto mínimo global a los ingresos corporativos, con un tipo del 21% a la facturación que obtengan las multinacionales estadounidenses fuera de su país. Con esta medida, Biden prevé eliminar la posibilidad de que las grandes compañías declaren parte de sus ingresos en paraísos fiscales, lo que hasta ahora les ha permitido pagar menos del 13% por sus ganancias en el extranjero.

La iniciativa implica eliminar la bonificación fiscal del 100% que se aplicaba al primer 10% de sus ingresos si destinaban inversiones a otros países. Con esta medida, la Casa Blanca busca desincentivar la deslocalización de empresas estadounidenses, que fomentará también a través de nuevos créditos fiscales a las compañías de su país que trasladen sus activos y puestos de trabajo de vuelta a EEUU, según Reuters.

Además, el plan fiscal de Biden apuesta por eliminar las exenciones fiscales sobre ingresos obtenidos en el extranjero que se deriven de activos intangibles, como licencias de propiedad intelectual, gastos de SaaS o derechos sobre marcas registradas, que hasta ahora implicaban una tasa media del 13%, y un incremento en el presupuesto del fisco estadounidense para favorecer la lucha contra el fraude  y la evasión fiscal.

Por otra parte, la propuesta del presidente de EEUU a los 135 países que están negociando una reforma fiscal global en la OCDE busca alcanzar un acuerdo a escala internacional para que las multinacionales paguen impuestos en los países en los que se generan sus ingresos y evitar que algunos países intenten atraer a grandes corporaciones mediante bonificaciones fiscales o reduciendo aún más sus impuestos corporativos, según Financial Times.

Qué consecuencias globales puede tener la nueva política fiscal de Joe Biden

La propuesta fiscal del presidente estadounidense se ha dado a conocer poco después de que los ministros de Finanzas del G20 acordasen trabajar hacia un consenso internacional para luchar contra la elusión fiscal en el seno de la OCDE, con la intención de alcanzar un acuerdo antes de la próxima reunión de los responsables de economía de las 20 mayores economías mundiales, que se celebra el próximo 9 de julio en Venecia (Italia).

La propuesta de Biden ha recibido el apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI), del presidente español, Pedro Sánchez, del ministro de Finanzas austríaco, Gernot Blümel, que ha considerado que esta medida hace más factible un impuesto digital global, según CNBC, o de su homólogo francés, Bruno Le Maire, que ha precisado que su Gobierno no tiene intención de revertir la bajada del 33% al 25% en el impuesto de sociedades prevista para 2022.

Además, la reforma fiscal del presidente de EEUU también ha sido respaldada por la Chamber of Progress, el lobby de la industria tecnológica estadounidense creado por Amazon, Facebook, Twitter, Uber, Lime, Grubhub o Google, entre otras, que ha defendido la necesidad de la inversión en infraestructura a la que Biden prevé destinar parte del dinero recaudado con esta medida, según recoge CNBC.

Este apoyo de las multinacionales tecnológicas puede resultar sorprendente, especialmente en el caso de Amazon, a la que el propio Biden señaló directamente durante la presentación de su plan fiscal para exigir que la compañía comenzase a pagar los impuestos que les corresponden, según CNN, que asegura que la compañía fundada por Jeff Bezos debía en 2019 1 billón de dólares en impuestos al fisco de EEUU, de los que solo tenía previsto pagar 162 millones.

Sin embargo, el CEO de Chamber of Progress, Adam Kovacevich, ha señalado que, para que las empresas estadounidenses puedan competir en condiciones de igualdad con rivales extranjeros, el Congreso de EEUU debería poner en marcha una fiscalidad adecuada a los ingresos de estas compañías en el extranjero, criticando además las iniciativas de varios países europeos para aplicarles impuestos a los servicios digitales, conocidos en España como tasa Google.

No obstante, la propuesta de Joe Biden también ha recibido críticas de otras patronales de EEUU, como Business Roundtable o la Cámara de Comercio, que han asegurado que el alza de impuestos afectará a los beneficios de las empresas y su capacidad de invertir en innovación y en su propio crecimiento y, por ende, de competir contra otras compañías foráneas.

Desde la esfera gubernamental, la iniciativa de Joe Biden para aplicar impuestos globales a las multinacionales ha sido criticada por países europeos con baja tributación, como es el caso de Irlanda o Países Bajos. Así, el ministro irlandés de Finanzas, Paschal Donohoe, ha admitido que es necesario poner límites que aseguren la libre competencia, pero ha afirmado que Irlanda y otros países pequeños necesitan de esta política fiscal para poder competir con países grandes.

Mientras, el Gobierno holandés se ha mostrado más conciliador, dentro del giro en su política fiscal en el que lleva inmerso en los últimos años, en los que ha pasado de defender prácticas como el sandwich holandés a proponer un impuesto millonario a las multinacionales que abandonen su país para ahorrarse parte de su factura fiscal en los Países Bajos.

De este modo, el acuerdo global para armonizar los impuestos de sociedades podría estar más cerca, dado que el giro fiscal propuesto por Joe Biden podría impulsar un consenso que evite las trabas de las jurisdicciones con baja tributación, que por el momento han conseguido evitar que la UE apruebe un impuesto corporativo común o que la OCDE desatasque la negociación para un impuesto global a los servicios digitales.

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