Pruebo las cápsulas de zumo español Zutec para cafeteras tras descubrir que arrasan en Amazon: ¿es realmente lo más cercano a saborear zumo recién exprimido?

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  • Una recomendación de Amazon me llama la atención: unas cápsulas de zumo compatibles con cafeteras Dolce Gusto. ¿Cómo? ¿Zumo encapsulado? ¿Puedo funcionar?
  • Pruebo este nuevo producto de una marca española para descubrir si sus reseñas tan positivas están en lo cierto.
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El zumo es un clásico del mundo de los desayunos. Su sabor no solo ayuda a empezar el día de una forma dulce; un solo vaso trae consigo muchas vitaminas y, si te lo bebes con el estómago vacío, tu cuerpo adquiere sus nutrientes en mayor cantidad y velocidad. 

Mi gran problema con los zumos no obstante es el tiempo; no tengo mucho tiempo por las mañanas para hacerme un zumo natural, y, sinceramente, el solo pensar en utilizar la batidora y limpiarla después me produce una gran sensación de pereza.

He intentado la alternativa inevitable: el zumo de brick. Y siempre me ocurre lo mismo. Me obsesiono unas semanas con una marca, pero me canso enseguida porque su sabor me acaba pareciendo demasiado aguado. Hay mejores marcas que otras, pero me es imposible incluir alguna de ellas para siempre en mis desayunos.

Ya me había rendido del todo sobre este tema hasta que hace unos días, fisgoneando por Amazon (un placer culpable como cualquier otro) me llamó la atención un producto top ventas: unas cápsulas para cafeteras Dolce Gusto... ¿de zumo? Son de la marca española Zutec, tienen sorprendentemente buena nota y un surtido de 3 estuches (con 12 cápsulas / vasos cada una) sale por unos 16,99 euros.

Fueron sus reseñas positivas y honestas (todas alaban su gran sabor, pero al mismo tiempo reconocen que las cápsulas no pueden compararse a un zumo recién exprimido) y su precio relativamente barato lo que me convenció de pedir un surtido. 

Pues bien: los zumos encapsulados han llegado así que es el momento de averiguar si son mejores que los de brick. 

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Si logran convencerme, estas cápsulas pueden convertirse en mi solución para tener un zumo en mis desayunos sin perder mucho tiempo en su elaboración.

Prueba 1: El zumo de naranja

Las instrucciones de cada caja dejan las cosas bien claras.

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Las 3 cajas contienen las mismas instrucciones. Hay 2 puntos a destacar.

El primero de ellos es la recomendación de añadir agua fría en el depósito de la cafetera Dolce Gusto. Como esta prueba se realiza en una mañana de julio, cualquier excusa para sentirse bien fresquito es bien recibida así que añadiré agua helada en los 3 casos.

El segundo punto es la propuesta de valor que también aparece bien grande en la portada de cada caja: la promesa de disfrutar de zumo natural de forma rápida y limpia. En este punto me cuesta creer que se pueda conseguir ese resultado de una cápsula, pero recuerdo las buenas reseñas de Amazon y decido aparcar el cinismo un rato.

La primera sorpresa llega a sostener una de las cápsulas.

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Pesa mucho más que una simple cápsula de café o de leche, y hay un misterioso elemento que genera una sombra alargada y oscura que debe ser el zumo concentrado. Pues nada: ya solo queda meter la cápsula en la Dolce Gusto.

La espumita y la textura del zumo de naranja prometen, y mucho.

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Como aún no tengo controlado cuántos mililitros de zumo contiene la cápsula, apuesto por hacerme un vaso pequeño, pero posiblemente de sabor intenso. No añado ni azúcar ni sacarina ni nada externo para probar todo lo que me puede ofrecer un trago.

Inmediatamente mi lengua espera encontrar pulpa y se sorprende de que no esté; así de cercano es el sabor de este zumo encapsulado a uno recién exprimido. Noto otro elemento que apenas encuentro en alternativas de brick: la acidez de la naranja. Hasta el punto que tengo una heridita en un lateral de la lengua y esta me escuece levemente al entrar en contacto con el líquido. Finalmente, la caja prometía prácticamente nada de azúcar y se nota porque lo que prevalece es ese punto de amargor de esta fruta tan clásica.

Si antes de acabarme el zumo ya estaba totalmente satisfecho con la prueba, la nota pasa del notable al excelente cuando degusto el poso final del vaso. Es una concentración fugaz, pero intensa del sabor natural que he disfrutado previamente. De nuevo, es lo más parecido a exprimirme un zumo de naranja, dejar que la pulpa se aglutine en el fondo y dejarme para un gran final impactante.

Estoy súper de acuerdo con las reseñas de Amazon: ningún producto de este estilo puede llegar al nivel del zumo natural, pero se acerca mucho más en sabor que la competencia.

Prueba 2: El zumo de melocotón

Cada caja explica cuánta fruta equivale una cápsula de zumo.

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Una cápsula de melocotón en teoría equivale a 3 melocotones. En el vaso anterior me he tomado presuntamente 2 naranjas. En cuanto a la prueba final, todo apunta a que me beberé un tercio de piña.

Soy muy fan del diseño de cada cápsula.

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Cada cápsula representa a su fruta partida por la mitad, y tienen sus detallitos agradables. En el caso del melocotón, el tono anaranjado es más suave que la cápsula de naranja para emular precisamente el carácter amable del melocotón. Por cierto, en esta foto se puede apreciar mejor la concentración de zumo (abajo a la izquierda) que añade el peso inusual.

Precisamente el zumo presenta ese tono amable del melocotón.

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Existen zumos de brick que intentan recrear el color de la fruta con tanto histrionismo que acaban pareciendo caricaturas o exageraciones. Aquí no hay nada llamativo o artificial; es un líquido tranquilo que además cuando me lo acerco a la boca huele a melocotón.

El resultado vuelve a ser superpositivo. El sabor es muy puro: más dulce que el de naranja (como debe ser) pero no excesivamente veraniego como algunas alternativas que no me han terminado de convencer. El melocotón debe saber a otoño o como mínimo a transición estacional: debe contener un poco de la alegría de la estación colorida que se deja atrás y añadir también algo del inevitable amargor que se avecina. Este zumo encapsulado consigue combinar ambas contradicciones con éxito.

Esta ambivalencia se multiplica en el trago final. Empieza con un dulzor magnífico que dura 3, 4 segundos para dar paso a un amargor que me hace arrugar la nariz y sonreír al mismo tiempo mientras intento apurar con la lengua.

Por ahora, 2 éxitos de 3. ¿Qué ocurrirá con la prueba final?

Prueba 3: El zumo de piña

Hay un motivo personal por el que he dejado el zumo de piña para el final.

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Cuando era pequeño, la media hora del recreo tenía 2 sabores predominantes: el componente salado del bocadillo que me había hecho mi madre (normalmente de queso o de mortadela) y el remate final de dulzura liviana de un zumito de piña y uvas

En lugar de combinar sólido y líquido, me dejaba esto último para el final a modo de recompensa. A veces no lo degustaba sino que "jugaba" a ver si podía bebérmelo casi todo de una sola vez. Casi nunca lo conseguía, pero el resultado inevitable fue convertir este tipo de zumo en mi favorito. 

Por lo tanto, si esta cápsula no me convence, prácticamente toda la compra habrá sido un fracaso pese a los 2 éxitos previos.

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Su diseño soleado no obstante logra que me haga el zumo en un pispas con más optimismo de lo que pensaba.

Quizás estoy condicionado por el diseño claro de la cápsula, pero la oscuridad del brebaje me deja algo intranquilo.

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Además, al contrario que con el zumo de melocotón, no me acaricia ningún aroma la nariz conforme acerco el vaso. No obstante, lo pruebo pues ese es mi deber esta mañana.

El viaje al pasado tarda unos segundos a arrancar, pero enseguida regreso a aquellos momentos en el recreo del colegio donde me divertía succionando con fuerza el zumo para que el brick se fuera doblando sobre mismo.

El sabor del zumo encapsulado no es igual al de mi infancia sino ligeramente mejor: más fresco y más "realista". Hay un toque "serio" que roza mi paladar al final de cada trago que, lejos de causarme rechazo, me provoca curiosidad. Quiero saber por qué ese detalle no se encuentra en otros zumos y vuelvo a probar para clasificarlo.

Este zumo termina mucho antes que el resto de pruebas debido a que inconscientemente he retomado mi reto de antaño de comprobar si puedo aglutinar rápidamente todas las variedades de su gusto. Al contrario que con la naranja o el melocotón, el poso final es más tranquilo y amigable. Sigue teniendo sabor concentrado, pero me queda como una tristeza por no haber conseguido que me durara un poquito más.

Las cápsulas de zumos Zutec han conseguido 3 victorias indiscutibles, especialmente la última donde el factor nostálgico pesaba y mucho.

Conclusión: zumos encapsulados altamente recomendados

Hasta ahora, solo había cápsulas de café en mi organizador (sí, he llegado al nivel de necesitar un organizador). La situación ha cambiado.

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He incluido las cápsulas de zumo Zutec porque sorprendentemente cumplen con lo que prometían: es una forma rápida, fácil y especialmente sabrosa de poder incluir zumos en mis desayunos exprés. Eso sí: cuando tengo más tiempo (los findes sobre todo), priorizo exprimir fruta, pero es que no me esperaba algo tan sabroso que superara el sabor de un zumo natural. Pero se le acerca tanto que no puedo evitar impacientarme cuando no noto la pulpa al echar un trago.

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