¿Se puede obligar a Rusia a que pague por la reconstrucción de Ucrania? Obstáculos políticos, morales, prácticos y legales

Vera Babenko, granjera de 66 años, delante de la que era su casa, ahora bombardeada, en Járkov (Ucrania).
Vera Babenko, granjera de 66 años, delante de la que era su casa, ahora bombardeada, en Járkov (Ucrania).

Thomas Peter/Reuters

Utilizar el dinero ruso para financiar la reconstrucción de Ucrania provocada por la invasión de la propia Rusia: la idea está en el aire, ha recibido varios apoyos y es una medida que parecen considerar desde Estados Unidos y la Unión Europea, pero ante la que se levantan varias voces.

"Esta es una de las cuestiones políticas más importantes que hay sobre la mesa: ¿quién va a pagar la reconstrucción de Ucrania? Yo estaría muy a favor [de usar las reservas rusas congeladas], porque tiene mucha lógica. Tenemos el dinero en nuestros bolsillos y alguien tendría que explicarme por qué sí puede hacerse con el dinero afgano, pero no con el ruso", planteó el pasado lunes 9 Josep Borrell, alto representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la UE.

"El principio más básico es que Rusia empezó esta guerra, por lo que tiene que pagar por ella", ha declarado Pawel Jablonski, viceministro de Asuntos Exteriores de Polonia, también a Financial Times.

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Sin embargo, hay varios obstáculos en el camino por los que puede no ser recomendable o incluso posible utilizar las reservas congeladas del Banco Central ruso (estimadas en unos 300.000 millones de dólares, o unos 290.000 millones de euros), desde los de tipo práctico o político hasta los legales y morales, analizan los expertos.

"No me gustaría hacerlo a la ligera", ha calmado las aguas también Janet Yellen, secretaria del Tesoro de EEUU, planteando que no está tan claro si se necesitaría una nueva legislación y que los socios de coalición también deberían sentirse cómodos con la decisión.

Desde Bruegel, laboratorio de ideas europeo especializado en economía, apuntan que confiscar las reservas congeladas rusas ahora "sería contraproducente y probablemente ilegal".

En primer lugar, señalan la poca practicidad de la medida, ya que "no inclinaría la balanza de las capacidades tangibles entre Rusia y Ucrania" y distraería la atención de otras acciones más urgentes y relevantes, como reducir las importaciones de petróleo y gas rusos y proporcionar apoyo financiero directo al gobierno ucraniano.

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En segundo lugar, apostar por esta medida ahora implica perder una importante carta de negociación e influencia para más adelante: "En algunos escenarios, la posibilidad de devolver las reservas del Banco de Rusia podría ser una poderosa moneda de cambio. Eliminar esa opción por adelantado tiene poco sentido", opina el grupo de expertos.

Además, este movimiento requeriría unanimidad para no romper la unidad del frente occidental, podría poner en riesgo el actual sistema financiero internacional y significaría rebajarse moralmente para los aliados al apropiarse del dinero de un país con el que oficialmente no están en guerra.

"Defender de manera creíble un orden basado en reglas vale más que los miles de millones que se ganarían apropiándose del dinero de Rusia", sostiene el think tank Bruegel.

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Asimismo, queda el aspecto legal. En Estados Unidos, la Ley de Poderes Económicos Internacionales de Emergencia (IEEPA, por sus siglas en inglés), de 1977, permite al presidente congelar activos de una propiedad extranjera, incluidos los bienes de estados extranjeros, recuerda Paul Stephan, especialista en Derecho de la Universidad de Virginia (EEUU).

"Sin embargo, lo que una congelación no hace es cambiar la propiedad" de esta, y la excepción para esa confiscación de bienes que recoge la norma la autoriza solo "cuando Estados Unidos está involucrado en hostilidades armadas o ha sido atacado por un país extranjero o por nacionales extranjeros", explica Stephan, también asesor en 2 gobiernos estadounidenses, en Lawfare.

Así, esta excepción no se aplicaría a Rusia, que no ha atacado a EEUU y con el que este no se encuentra en guerra. 

Además, de acuerdo con Bruegel, tampoco podría utilizarse el ejemplo afgano como referencia, a pesar de la mención hecha por Borrell: en ese caso, la disposición de las reservas del banco central podría estar justificada por una sentencia anterior que consideraba a los talibanes responsables ante las víctimas de los atentados del 11-S de 2001.

Por último, quedan las posibles consecuencias en términos de relaciones internacionales y de represalias de Rusia. A través de su viceministro de Exteriores, Alexander Grushko, tras las declaraciones de Borrell no ha tardado en advertir que esta medida "ilegal" conllevaría "la destrucción de los cimientos mismos de las relaciones internacionales"

"Estas decisiones, si se toman, afectarán a los propios europeos, al sistema financiero y socavarán la confianza en Europa y en Occidente en general. Sería una completa anarquía o, más bien, la ley de la selva", añade.

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