Qué pueden aprender otros CEO de la agresiva y nada ortodoxa compra de Twitter por parte de Elon Musk

Elon Musk.
Elon Musk.

Reuters

Elon Musk ha tenido éxito en su intento poco convencional de comprar Twitter, según ha anunciado la compañía este lunes por la tarde, poniendo fin a una montaña rusa de idas y venidas entre el CEO tecnológico y el gigante de las redes sociales.

"Esta adquisición es típica de Elon", afirma Anna Crowley Redding, autora de Elon Musk: Una misión para salvar el mundo. "Le gusta poner la carne en el asador, ya sea a nivel financiero, intelectual o de tiempo, va a por todas". 

El CEO de Tesla y SpaceX tuiteó a mediados de abril un documento de la SEC (el regulador del mercado de valores estadounidense) que contenía una oferta sorpresa para comprar Twitter por 43.000 millones de dólares, insinuó una opa (oferta pública de adquisición) en un mensaje críptico y luego reveló en otro documento de la SEC que había conseguido reunir 46.500 millones de dólares para financiar la operación.   

Twitter será adquirida por una empresa propiedad de Elon Musk, por 54,20 dólares por acción en efectivo, en una operación valorada en unos 44.000 millones de dólares. La aceptación de la oferta supone un giro respecto a la tibia acogida inicial.

La toma de control de Twitter por parte del CEO de Tesla y SpaceX es su último movimiento poco ortodoxo, y es típico de su forma de actuar. Desde reimaginar la industria automovilística y tratar de colonizar Marte hasta burlarse de las leyes gubernamentales y tuitear lo que se le ocurra a pesar de las reacciones del mercado, Musk muestra un desprecio absoluto por las convenciones en sus interacciones personales y empresariales. Según Redding y otros expertos, Musk ha estado interesado en mejorar el mundo de las redes sociales, así que decidió hacerlo él mismo.  

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Elon Musk dijo que quiere comprar Twitter porque cree "en su potencial para ser la plataforma de la libertad de expresión en todo el mundo".

Su desafío al statu quo, unido a otras cualidades clave, como su capacidad para defender su visión y resolver problemas de forma innovadora, ofrece lecciones para otros CEO, según expertos en liderazgo. Al mismo tiempo, la cruda franqueza de Musk y su forma abrasiva de tratar a la gente son ejemplos de lo que no se debe hacer.

"Es a la vez chocante y un clásico de Elon", afirma David Yoffie, profesor de liderazgo de la Harvard Business School que ha publicado investigaciones sobre Musk. "Refleja su extrema confianza en sí mismo de que puede hacer que los negocios funcionen donde otros fracasan". 

Elon Musk, en una visita a la gigafactoría de Tesla en Shangái (China).

Aprovechar su visión 

Musk, 50 años, tiene una habilidad increíble para conseguir que los consumidores, los inversores y los empleados apoyen su cometido, afirman tres personas expertas en liderazgo. Su secreto es que aprovecha el ansia de inspiración de la gente, algo que el público en general busca cada vez más en los líderes empresariales. 

Prueba A: ha sido capaz de conseguir continuamente miles de millones de financiación a pesar de que Tesla no reportó su primer beneficio anual completo hasta 2021, después de 18 años de actividad. Prueba B: sigue consiguiendo apoyo mundial para SpaceX a pesar de las numerosas explosiones.   

No sólo vende empresas, sino respuestas a los grandes problemas que pesan sobre el futuro de la humanidad, afirma Crowley Redding. 

Tesla fue su respuesta para destetar al mundo de la gasolina, y unió el transporte ecológico con el lujo. SpaceX pretende asegurar el futuro de la humanidad mediante la colonización del espacio, tomando algo que normalmente se considera una tarea lejana y exclusiva de los gobiernos y convirtiéndolo en una tarea de la empresa privada, acelerando la misión en el proceso. 

Ahora promete una nueva era para la libertad de expresión y la conectividad. "Twitter tiene un potencial extraordinario", dijo Musk en una carta a la dirección de la empresa. "Yo lo desbloquearé". 

"Es un experto en definir el objetivo, en comunicar la misión y en conseguir que sus empleados se impliquen en esa tarea", afirma Crowley Redding, que ha investigado a Musk durante cuatro años. "No vas a trabajar en una empresa de Elon Musk y sentarte, entrar y fichar. Vas a trabajar más duro de lo que has trabajado en toda tu vida porque hay mucho en juego".  

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Mathias Döpfner habla con Elon Musk en la fábrica de Tesla en Fremont, California.

La lección para los CEO y los aspirantes a líderes es aprovechar su visión, su propósito, y ser claros con todos los interesados al respecto, señala Vitaliy Katsenelson, CEO de la firma de inversiones IMA y autor del libro sobre liderazgo Soul in the Game

"Musk tiene alma en el juego", asegura Katsenelson, que también ha escrito "Tesla, Elon Musk y la revolución de los vehículos eléctricos". "Puedes comprobarlo y sentirlo. Pone todo su empeño en lo que hace". El hecho de entregarlo todo en el trabajo es algo que los líderes deberían copiar de Musk, añade Katsenelson. 

El veterano tecnólogo también logra persuadir a la gente para que apueste por él a largo plazo, afirma Yoffie, de Harvard, autor del libro sobre liderazgo Strategy Rules

"Es el CEO más visionario del planeta en la actualidad", afirma Yoffie. "Ha inspirado la suficiente confianza como para acabar haciendo estas cosas increíbles. Esto es lo que da a los mercados financieros el permiso para ir tras estos objetivos a largo plazo." 

Elon Musk, CEO de Tesla y actualmente el hombre más rico del planeta.

Mira las cosas desde una perspectiva diferente

En ingeniería y física, existe un modo de pensar llamado "pensamiento de primeros principios", y Musk le ha atribuido su éxito. 

El pensamiento de primeros principios consiste esencialmente en considerar cómo resolverías un determinado problema si fueras un extraterrestre que nunca ha visto u oído hablar del problema antes. No hay que prestar atención a cómo se han hecho las cosas en el pasado y hay que rechazar cualquier suposición anterior para poder empezar de cero. Adoptar esta mentalidad ha impulsado las decisiones de contratación de Musk y lo que exige a sus trabajadores. 

Imagina, por ejemplo, que diseñas las manillas de las puertas de los coches de una manera durante toda tu carrera y luego te piden que hagas algo completamente diferente. Luego, al sentirte satisfecho con tu nuevo diseño, te dicen que lo deseches y crees uno completamente nuevo para el siguiente modelo. Así es la vida del mayor visionario del mundo.

"Quería que la gente dijera: 'Bueno, siempre hemos hecho las cosas de esta manera por X razón, pero tal vez podríamos hacerlo de otra manera si prescindimos de Y'", explica Tim Higgins, autor de Juegos de poder: Elon Musk, Tesla y la apuesta del siglo. "Era una especie de mentalidad al estilo de las startups". 

Elon Musk

Sé auténtico, pero hasta cierto punto 

Musk ha hecho cosas por las que la mayoría de los líderes empresariales serían despedidos, algunas más graves que otras. Fumó hierba mientras grababa un podcast con Joe Rogan, y ese mismo año llamó "pedófilo" a un buzo de rescate en el rescate de una cueva tailandesa en 2018 (luego se disculpó). 

También inició una batalla legal con la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos después de tuitear que tenía "financiación asegurada" para retirar a Tesla de bolsa pagando 420 dólares por acción, lo que Musk dijo en un momento dado que era una broma sobre la hierba. En 2017, SpaceX sacó un vídeo recopilatorio en el que se burlaba de sus numerosas explosiones y fracasos de cohetes.  

"Está claro que hay cosas que está haciendo que la mayoría de la gente no podrá hacer en su carrera normal y cotidiana", asegura Higgins.  

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Lo que hace a Musk tan atractivo -y a prueba de balas- es su autenticidad, dice Crowley Redding. Musk se ha forjado una reputación de ser él mismo sin complejos, algo que pocos CEO conscientes de su imagen pueden conseguir. Por ejemplo, señaló que las respuestas de Musk en las entrevistas no parecen estar escritas de antemano. 

También afirma que los CEO no deberían replicar algunas de las cosas más descabelladas que Musk ha dicho y hecho, pero que a la mayoría de los ejecutivos no les vendría mal ser un poquito más desenfadados para parecer cercanos.  

"Los CEO suelen centrarse en proyectar confianza, perfección y aplomo a expensas de identificar el problema que intentan resolver y trabajar para solucionarlo", señala Crowley Redding. "A Elon no le preocupa que la gente piense que es perfecto". 

Elon Musk, en la alfombra roja de los premios de Axel Springer en Berlín.

Sabe cómo y cuándo romper las reglas 

Musk está desesperado por encontrar respuestas a los grandes problemas, por lo que busca las soluciones más innovadoras. Muchas veces, eso significa que rompe las reglas o se aleja de las convenciones -para bien o para mal- dice Crowley Redding.

Aunque romper las reglas ha sido un motor de innovación en sus empresas, también ha llevado a Musk a verse envuelto en una serie de batallas legales públicas y complicadas. 

Musk se enfrenta actualmente a problemas con la SEC por posibles violaciones de la ley de valores por haber informado de su participación en Twitter más tarde de lo requerido. En 2017, la Junta Nacional de Relaciones Laborales de EEUU lo declaró culpable de infringir las leyes laborales por sus tuits en los que amenazaba a los empleados por sus intentos de formar un sindicato. 

"Tiene una tendencia a ser imprudente", sostiene Yoffie, de la Harvard Business School.  

Musk también rompe algunas de las reglas sobre cómo los líderes deben tratar a los empleados. 

"Tiene muy buen ojo para contratar talento, pero el problema a lo largo del tiempo ha sido que no siempre escucha a ese talento y lo quema muy rápidamente", dice Higgins. "Se van porque se han dado por vencidos, se han quemado por él o porque él les ha quemado a ellos".  

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El CEO de Tesla, Elon Musk.

Ha habido múltiples denuncias de lesiones provocadas por el estrés y el cansancio en Tesla, así como un agotamiento generalizado.

"Lo peor es la toxicidad que crea Elon: objetivos poco realistas sin un plan realista para alcanzarlos", explicó a Business Insider un antiguo directivo que trabajó directamente con Musk. "Es una cultura en la que, si no tienes una solución a un problema y no tienes ese problema resuelto en unos días o una semana o dos, te vas". 

Yoffie compara el estilo de liderazgo de Musk con el del difunto fundador y consejero delegado de Apple, Steve Jobs, de quien se dice que fue poco amable con los empleados en múltiples ocasiones. "Sin duda, podría ser más empático", afirmó Yoffie sobre Musk. "Al igual que Jobs, Musk ha hecho cosas que son características de un mal liderazgo, específicamente tratar a la gente muy mal".  

Higgins, el escritor y reportero del Wall Street Journal, está de acuerdo. "La cuestión a la que doy vueltas es: "¿Cuánto tiempo puede Elon salirse con la suya con cosas de este tipo?".

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