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La tercera aerolínea más antigua del mundo quiere acabar con la 'última frontera de la aviación' y va a estudiar cómo responde el cuerpo humano a vuelos de 20 horas sin escalas

Un avión de Qantas se prepara para despegar de Sídney mientras pasa por delante una moto de agua
REUTERS/Jason Reed
  • La aerolínea australiana Qantas va a iniciar los vuelos experimentales de 20 horas sin escalas dentro de su proyecto Amanecer, que quiere eliminar las escalas desde Sídney a Londres y Nueva York.
  • Los viajes de prueba contarán con 40 personas, incluyendo la tripulación, personal de Qantas que asumirá el rol de pasajeros, y un equipo científico.
  • El experimento trata de analizar el impacto de estos viajes maratonianos en los patrones del sueño, el consumo de alimentos y bebidas y el bienestar de los viajeros.
  • Sin embargo, el proyecto todavía tiene dos grandes escollos que superar: de momento, ni siquiera está claro qué avión será el elegido para las pruebas.
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“Esta es la última frontera de la aviación”, sintetizó el consejero delegado de Qantas, Alan Joyce, sobre el Proyecto Amanecer: realizar vuelos directos de 20 horas desde Sídney a Londres y Nueva York. Y el primer paso será dado en octubre, con los primeros viajes experimentales entre estas ciudades.

En la presentación de resultados de la compañía australiana Joyce anunció que utilizarán un Boeing 787-9s para conectar a la mayor ciudad del país con las ciudades de EEUU y el Reino Unido.

Los conejillos de Indias de los vuelos maratónicos

En ese vuelo viajarán unas 40 personas, entre la tripulación, personal de Qantas que asumirán el rol de pasajeros y un equipo científico que analizará el impacto de los patrones del sueño, el consumo de alimentos y bebidas a bordo, la incidencia de la luz durante el viaje y el movimiento físico en la salud y el bienestar de los viajeros.

Los investigadores también analizarán el impacto en los pilotos, que llevarán un dispositivo de electroencefalograma para medir su estado de alerta y determinar las pautas de trabajo y descanso más adecuadas, indicó la compañía.

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La carrera por el vuelo más largo

Alan Joyce , CEO de Qantas Airways
Alan Joyce , CEO de Qantas Airways. REUTERS/Jason Reed

Actualmente el vuelo más largo del mundo es el que realiza Singapore Airlines entre el pequeño país asiático y Nueva York, un trayecto de 16.700 kilómetros que se cubre en 18 horas y 45 minutos.

La obsesión de Qantas por cruzar esa última frontera viene desde sus inicios, cuando necesitaba cuatro días y nueve escalas para unir a Sídney con Londres.

Actualmente esta ruta de casi 17.000 kilómetros la aerolínea la realiza en 22 horas, con una escala intermedia.

En marzo del año pasado lanzó la conexión sin escalas entre Perth y la capital británica, un vuelo de 17 horas en un Boeing 787 Dreamliner.

Problemas a superar

El Proyecto Amanecer tiene dos grandes escollos que superar.

Uno es el técnico: Airbus con el A350-1000 ULR y Boeing con una variante del futuro B777X compiten por ser el elegido. Pero los retrasos del fabricante norteamericano con este nuevo tipo de avión aventaja al consorcio europeo.

Sin embargo Joyce prefiere la cautela. Según indicó en una entrevista realizada por Bloomberg TV, las demoras no dejan a Boeing fuera de la carrera por los vuelos de ultra largo alcance.

El dilema del jet lag

El otro obstáculo es el humano. Hace años que Qantas auspicia investigaciones científicas con psicólogos, nutricionistas y expertos en fisiología del sueño del centro Charles Perkins, de la Universidad de Sídney.

La aerolínea asume de que no es posible erradicar el jet lag, pero sí hay estrategias para minimizarlo lo más posible, con cambios graduales de las luces de la cabina, preparación de platos y bebidas que hagan más placentera la experiencia el vuelo, una reconfiguración de los asientos para que sean más cómodos y una mejor regulación de la temperatura y humedad de la cabina.

Los vuelos experimentales que se iniciarán en octubre darán las pistas de cómo se deben realizar estos cambios para los vuelos maratónicos.

 

 Artículo original de Cerodosbé.

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