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Por qué el cobalto es una inversión de futuro: la respuesta está en el coche eléctrico

Un hombre cargando un coche eléctrico.
Getty Images

Cobalto y coche eléctrico. Así, de entrada, tocino y velocidad. Pero, aunque pueda parecer extraño, hay una relación entre ambos. Ese nexo especial puede permitir ganar dinero invirtiendo en el citado metal. Eso sí, no sin el concurso de un tercer elemento: la guerra declarada por la Comisión Europea (CE) a la contaminación.

La Unión Europea (UE) quiere ser líder mundial en el campo de los vehículos limpios. Tamaña ambición implica esfuerzos y, cómo no, recortes. ¿En qué áreas? Pues lógicamente en los vehículos diésel y gasolina. Y en ello están los diferentes gobiernos nacionales y locales.

Así, la venta de coches que funcionen con combustible tradicional estará prohibida en Francia y en Reino Unido a partir de 2040. En una línea similar están operando las grandes urbes europeas, tales como París, Barcelona, Londres, Roma o Madrid, entre otras, que están aprobando medidas para limitar el uso de los automóviles tradicionales.

Conclusión: los coches eléctricos o híbridos son el futuro de la industria automovilística. Aunque sea a largo plazo.

Además de que la búsqueda de rentabilidad está cada vez más abierta a los cambios y se va adaptando constantemente. No sólo a la oferta y la demanda, sino también a las modificaciones legales y normativas que surgen de tanto en cuanto. No en vano, por ejemplo, el cannabis es la última gran apuesta inversora en Wall Street.

¿Por qué el cobalto es tan importante en la fabricación de coches eléctricos? Pues por la sencilla razón de que las baterías que impulsan los coches eléctricos emplean en su fabricación unos 26 kilos de este elemento químico, según las cifras que ofrece Guillermo Otano Jiménez, doctor en Sociología por la Universidad Pública de Navarra.

"Las baterías de litio llevan en su composición entre un 15 y un 40% de cobalto, según el modelo", completa el experto.

Por qué invertir en cobalto

Resulta evidente que, si la UE apuesta por los coches eléctricos y las baterías de estos automóviles requieren una cantidad relevante de cobalto, la demanda de este metal blanco azulado se va a disparar. De hecho, ya está ocurriendo: el precio del cobalto por tonelada métrica se ha cuadruplicado entre 2016 y 2018.

"Su evolución muestra que los picos más altos se alcanzan conforme las compañías automovilísticas (Tesla, BMW, Volvo) anuncian sus nuevos modelos híbridos o eléctricos", apunta Guillermo Otano. Asimismo, "las estimaciones más conservadoras hablan de una demanda global de cobalto que se va a quintuplicar de aquí a 2030". agrega.

Como suelen afirmar los analistas y los asesores financieros, la inversión con riesgo cero no existe. Además, claro, dependerá del perfil de inversor que tengas que te interese meter tu dinero en un producto u otro. Sin embargo, el caso que nos ocupa es bastante particular, ya que dos tercios de la producción mundial de cobalto están concentradas en la República Democrática del Congo (RDC), que cuenta con las principales reservas de este material.

"El año pasado, dicho país exportó alrededor de 64.000 toneladas métricas. El segundo importador más importante, Rusia, se quedó en 5.600 toneladas métricas. Todo indica que el boom del cobalto podría convertirse en una inmensa fuente de riqueza para el país y en un potencial motor para su desarrollo", explica el mencionado doctor en Sociología por la Universidad Pública de Navarra.

Sin embargo, este mismo especialista avisa de los riesgos que ello implica también para la República Democrática del Congo, recordando la llamada "maldición de los recursos" por los economistas y que al conflicto bélico que arrasó el país entre 1997 y 2003 se lo denominó "la guerra del coltán". Como es lógico, por el papel protagonista que tuvo ese mineral en el enfrentamiento, que escondía intereses económicos obvios.

El cobalto en el coche eléctrico
Mikephotos / pixabay

La lucha contra el cambio climático

Por supuesto, reducir hasta en un 40% las emisiones comunitarias de CO₂ de aquí a 2030 —en el marco de la lucha contra el cambio climático— es un objetivo loable, pero habrá que tener cuidado con los efectos secundarios que pueda causar.

En defensa de le UE es preciso destacar que ya ha aprobado un reglamento para regular el comercio de minerales procedentes de zonas inestables o que se encuentren en conflicto. El objetivo es impulsar comportamientos y prácticas de suministro responsable entre las empresas, aunque ejemplos pasados hagan prever ciertas lagunas y alarmas en ese sentido.

Además de los peligros que conlleva para la vida humana y la estabilidad de la región, que podrían ser devastadores, desde un punto de vista estrictamente inversor, apostar por un activo que arrastra ese lastre y que depende en gran medida de la situación de un solo país entraña ciertos riesgos.

Como se observa, tanto las cifras de crecimiento acumuladas por el cobalto como las previsiones son de lo más optimista. A pesar de lo cual, no todo son estadísticas en cualquier inversión y hay que tener en cuenta también el contexto en que se mueve el activo en cuestión.

Finalmente, para que situar la situación en el plano nacional. Los vehículos eléctricos en España cuentan todavía con una cuota de mercado baja (no llega al 0,7%), pero su número crece a gran velocidad.

De este modo, el número de matriculaciones de estos automóviles se ha duplicado en los últimos dos años, desde los 6.180 vehículos registrados en 2016 a los 13.021 que se dieron de alta el pasado ejercicio.

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