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Italia se niega a enmendar el proyecto de presupuesto que rechazó Bruselas: qué puede pasar ahora

El comisario económico europeo, Pierre Moscovici, conversa en Bruselas con el ministro italiano de Economía, Giovanni Tria
El comisario económico europeo, Pierre Moscovici, conversa en Bruselas con el ministro italiano de Economía, Giovanni Tria Reuters
  • El gobierno italiano ha presentado una enmienda a su proyecto de presupuestos para 2019 ante la Comisión Europea en el que reitera su incumplimiento de las normas comunitarias.
  • Bruselas rechazó a finales de octubre el primer borrador del Gobierno transalpino por incluir una previsión de déficit del 2,4% del PIB.
  • El Ejecutivo de coalición entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte se ha negado a renunciar al aumento de gasto público, dado que sostiene que el PIB crecerá más de lo previsto.
  • Es la primera vez que la Comisión rechaza un proyecto presupuestario y, si persiste la negativa de Roma a modificarlo, podría recibir sanciones económicas.

El Gobierno italiano de coalición entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte se ha negado a modificar sustancialmente su proyecto de presupuestos para 2019 antes de que venciese el ultimátum fijado por la Comisión Europea en la medianoche del martes. A partir de este momento, la maquinaria comunitaria comenzará a definir su respuesta al incumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento por parte de Roma.

Bruselas rechazó el borrador italiano el pasado 23 de octubre en un movimiento que no se había visto en la historia de la Unión Europea. La Comisión dio entonces al Gobierno italiano tres semanas para reformular las cuentas, aunque durante este plazo el vicepresidente y ministro del Interior, el ultraderechista Matteo Salvini, ya avisó de que no cambiarán "ni una coma" del proyecto presupuestario.

Así, el Consejo de Ministros extraordinario convocado a última hora de este pasado martes ratificó la mayor parte del borrador rechazado por Bruselas. Roma ha modificado al alza el precio de las desinversiones inmobiliarias que acometerá para elevar los ingresos públicos en 17.000 millones de euros y con las que prevé sufragar el establecimiento de una renta ciudadana, un recorte fiscal y la reforma de las pensiones.

Cuando parecía superado el fantasma de la crisis, las incertidumbres políticas vuelven a acechar al panorama político y económico europeo, aunque cada vez más voces repiten que Italia no es Grecia.

Por qué rechaza Bruselas las cuentas de Italia 

A Bruselas no le cuadran las cuentas, algo que ya se preveía debido al abultado déficit de los presupuestos presentados por Italia. Frente al ajuste de seis décimas del PIB que le pedía Bruselas, el Ejecutivo italiano presentó un aumento del déficit de ocho décimas, concretamente hasta el 2,4% del PIB.

El Consejo de Ministros italiano se ha comprometido este martes a no superar este porcentaje, pero considera necesario ese margen presupuestario para las reformas que quiere acometer y que requieren un aumento del gasto público. Además, el Ejecutivo transalpino se ha reafirmado en su previsión de crecimiento para 2019, de un 1,5%, que ha sido puesta en duda incluso por el ministro de Economía, Giovanni Tria.

"La bola no está dudosa sobre la línea, está muy lejos de la línea de fondo", ha dicho Pierre Moscovici, comisario europeo de Asuntos Económicos para referirse a la situación. 

Qué pasará a partir de ahora 

Cuando la Comisión Europea rechazó el plan presupuestario italiano, ofreció al Gobierno del país transalpino un plazo de 3 semanas para presentar un proyecto alternativo. Ahora, a la vista de la negativa de Roma a plegarse a las reglas fiscales comunitarias, la Comisión Europea tiene el 21 de noviembre para emitir un nuevo dictamen.

Así lo ha reiterado este miércoles el portavoz de la Comisión, Margaritis Schinas, que ha afirmado que han recibido "un plan presupuestario revisado", del que Bruselas emitirá un análisis el próximo miércoles, "junto con las opiniones sobre los presupuestos de todos los Estados miembros", ha añadido. 

No queda claro si la Comisión Europea anunciará el día 21 la apertura de un expediente a las autoridades italianas o si esperará a la reunión de los ministros de Finanzas de la zona euro del 3 y 4 de diciembre. A pesar de la indefinición en los tiempos en los que se tomará una decisión, el Pacto de Estabilidad define claramente los pasos a seguir en un caso como este.

Así, su artículo 126, en sus apartados 6 a 11, estipula que la Comisión debe informar al Consejo Europeo para que exija a Italia la adopción de medidas para reducir su déficit que debe aplicar en un plazo máximo de seis meses. Pasado ese plazo, si el Consejo dicta que no se han aplicado las iniciativas necesarias, emitirá una nueva advertencia y, si esta medida es de nuevo desoída, imponer sanciones al país infractor.

El castigo consistiría en una multa de un 0,2% del PIB del año anterior, a la que se podría añadir un recargo de hasta el 0,5% del PIB adicional, teniendo en cuenta que Italia ha sido advertida tanto por su déficit como por su deuda. Sin embargo, parece poco probable que el Consejo Europeo termine multando a Italia, dado que su déficit no alcanza el límite del 3% del PIB que se define como “excesivo” en el Pacto de Estabilidad.

Esto abriría la posibilidad de que se impongan otro tipo de sanciones, como la congelación de la financiación por parte del Banco Europeo de Inversiones o la exigencia de presentar un depósito hasta que se vuelvan a cumplir las normas europeas. Sin embargo, Países Bajos y Austria ya han reclamado que se impongan castigos económicos a Italia.

Lo ocurrido hasta el rechazo de las cuentas

Las elecciones de marzo de Italia volvieron a poner el foco sobre el país. Los comicios se saldaron con un parlamento fragmentado que se saldó con un pacto entre la Liga y el Movimiento Cinco Estrellas. Un acuerdo que en lugar de apaciguar a los mercados les generó más incertidumbres que acabaron derivando en un aumento de la prima de riesgo y caídas en la bolsa. 

Cuando parecía que la crisis de gobierno estaba solucionada, el intento de nombrar al euroescéptico Paolo Savona como ministro de Economía casi da al traste con el acuerdo. El presidente de la República Italiana, Sergio Matarella, rechazó este nombramiento por las consecuencias que esto podría conllevar en los mercados. Savona se había mostrado en varias ocasiones públicamente contrario al euro y firma junto a una docena de economistas un manual donde describe cómo salir de la moneda única europea.

Finalmente, el acuerdo político llevó a nombrar como ministro de Economía a Giovanni Tria, político independiente de las dos formaciones. 

El pacto entre ambos movimientos populistas conllevaba varios acuerdos en materia económica, muchos de los cuales conllevan su correspondiente gasto. Con estos mimbres, comenzaron la negociación de los presupuestos que acabaron con unas cuentas que suponían llevar el déficit del país hasta el 2,4%. A pesar de la oposición del propio ministro de Economía del país, las cuentas se presentaron en Bruselas. 

La semana pasada, la Comisión envió una carta formal al Gobierno italiano para advertirle de un "incumplimiento particularmente serio" en el borrador enviado a Bruselas que se debía, sobre todo, al aumento del gasto y la deuda pública lo que conllevaba no seguir la hoja de ruta del Pacto de Estabilidad. El comisario de Asuntos Económicos llegó a desplazarse a Roma para reunirse con el ministro de Economía italiano. 

Las contestaciones dadas por el Ejecutivo italiano a las preguntas de Bruselas no han convencido a la Comisión Europea, que debe responder en las próximas semanas al desafío de Roma.

Artículo escrito por Marta Garijo y Adrián Francisco

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