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Por qué es tan difícil escoger un menú, una serie de Netflix o una pareja, según la ciencia

¿No puedes escoger tu menú? Puede ser porque tienes demasiadas opciones [RE]
  • Un nuevo estudio demuestra que la gente prefiere disponer de menos opciones antes que múltiples opciones, pero sólo hasta cierto punto.
  • En general, la gente piensa que les gusta tener más opciones, pero en realidad causa más estrés a la hora de tomar una decisión.
  • La cantidad ideal es probablemente entre 8 y 15 opciones.
  • Demasiado pocas y nos sentimos condicionados; demasiadas y nos sentimos sobrepasados.

Hace unos 20 años, los investigadores decidieron estudiar cómo reaccionamos al tener muchas opciones para elegir. Colocaron varias mesas llenas de mermeladas en una frutería, algunas con 24 tipos distintos y otras sólo con 6.

Aunque los compradores estaban más dispuestos a parar y examinar detenidamente cuando había una gama mayor, también eran menos propensos a comprar nada.

En un nuevo estudio, publicado en la revista Nature Human Behaviour, investigadores del Instituto de Tecnología de California fueron más allá a la hora de saber por qué una sobrecarga de elecciones nos hace comportarnos de este modo.

Los investigadores dieron a los voluntarios una selección de fotos de paisajes que podrían imprimir en un souvenir como una taza de café. Se les enseñaron tanto 6, como 12 y 24 fotos en total. Después, se le pedía que decidieran mientras estaban en una máquina de resonancia magnética, para poder medir su actividad cerebral.

Como control, se les enseñaban todas las imágenes de nuevo, pero un ordenador seleccionaba al azar cuál de ellas obtendría cada uno.

Los resultados del escáner revelaron actividad cerebral en dos regiones del cerebro mientras los participantes estaban tomando sus decisiones, el córtex cingular anterior, donde se valoran los costes y beneficios, y el estriado, donde se determina el valor. La actividad cerebral era mayor cuando los sujetos tenían 12 opciones para escoger que cuando tenían 6 o 24, sugiriendo que 12 es la cantidad idónea para la toma de decisiones.

Demasiada mermelada, demasiadas opciones [RE]

Puedes extrapolarlo con cómo te sientes cuando estás tratando de escoger qué sandwich tomar a la hora de comer o cuando eliges una nueva serie de Netflix que ver. ¿Cuántas veces has dudado entre las películas, simplemente para elegir una que ya has visto antes? ¿Cuántas veces has vuelto al mismo lugar para comer, habiendo tantos otros sitios que te gustaría probar?

Sin embargo, cuando hay menos opciones, de algún modo, parece más fácil tomar una decisión. Pero cuando hay demasiado pocas, te sientes condicionado.

"La idea es que la es que la mejor opción de las 12 es probablemente bastante bueno, mientras que el salto a la mejor de las 24 no es una gran mejora", explica Colin Camerer, profesor de economía del comportamiento en el Instituto de Tecnología de California y autor del estudio.

"Esencialmente, nuestros ojos son más grandes que nuestros estómagos... Cuando pensamos en cuántas elecciones queremos, no estaríamos representando mentalmente las frustraciones de tomar la decisión".

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Argumenta que el número ideal de opciones es probablemente algún punto entre las 8 y las 15, dependiendo de la recompensa y de tu personalidad. Y aunque podamos sentirnos más libres y con control cuando tenemos muchas opciones, esto realmente termina estresándonos cuando se trata de tomar una decisión".

Demasiadas opciones son posiblemente algo malo de todos modos. Mientras están en un cita, las personas pueden caer en la trampa de la "paradoja de la elección", según la cual se obsesionan con las pequeñas cosas que no les gustan de su pareja y constantemente sienten que hay alguien mejor para él o ella ahí afuera. Esencialmente, es la mentalidad de "la hierba siempre es más verde". Pero si siempre estás buscando a alguien más perfecto, es probable que te pierdas algo genial.

Así que podríamos estar mejor con menos opciones en la vida, o al menos darnos cuenta de que más opciones no siempre son algo mejor. De lo contrario, es posible que nunca terminemos enamorándonos, sin elegir un recuerdo o sin siquiera poder recoger un pequeño frasco o mermelada.

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