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Qué ha ocurrido en Davos y por qué te interesa

Felipe VI, en el Foro de Davos
El Rey Felipe VI, poco antes de su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos esta semana. Casa de S.M. El Rey/EFE
  • Felipe VI ha participado por primera vez, con un discurso en torno a Cataluña y a la recuperación de España.
  • Había una gran expectación por conocer el papel que desempeñaría Donald Trump en su debut como presidente de Estados Unidos en Davos.
  • El FMI ha aprovechado la cumbre para lanzar un mensaje de optimismo, pero también para subrayar que la desigualdad es un problema global.

Hoy termina la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, que se celebra en Suiza a finales de enero desde 1971. El de este año ha sido el Foro de las primeras veces: ha sido la primera vez que la reunión está dirigida por mujeres, después de que el foro subrayase que la tasa de participación femenina apenas había alcanzado el 18% en ediciones anteriores.

Además, ha sido la primera vez que encabezaba la delegación española el rey Felipe VI, que pronunció un discurso (en inglés) el pasado miércoles; también ha sido la primera vez que participaba el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inmerso en una crisis internacional por varios flancos.

Las palabras de los líderes eran esperadas; y más en un contexto como el de un Foro de carácter privado y promovido por una fundación sin ánimo de lucro, donde cada año se concita una mezcla de empresarios de alto nivel, representantes de las principales potencias mundiales y miembros de diversas casas reales.

Pero es fácil perderse en el laberinto de Davos: dos centenares de actos, encuentros y discursos en apenas cinco días; cientos de líderes de los cinco continentes y hasta 3.000 participantes...

Este año, el tema central del encuentro era la construcción de un futuro en un mundo fragmentado. Y estas son las cuatro guías fundamentales para entender qué ha ocurrido en Davos.

La primera vez del Rey (con Cataluña como telón)

Nunca antes, en los casi cincuenta años de vida del Foro Económico Mundial de Davos, un jefe del Estado de España había acudido. Felipe VI ha sido el primero, que además ha elegido el inglés para dirigirse a la cumbre. (Aunque ya había participado en mayo, en la cumbre de Jordania.)

La clave de su intervención, y lo que la motivó, fue tratar de contrarrestar la campaña del independentismo catalán en el extranjero, y lanzar un mensaje de tranquilidad en clave económica y de firmeza en el ámbito legal a pocos días de que se celebrase el pleno de investidura en el parlamento catalán.

"Cataluña es una parte fundamental del alma de España", dijo, al tiempo que subrayaba que "la Constitución no es un ornamento" y se felicitaba por el mantenimiento del "imperio de la ley" en el país.

Leer más: Cataluña afronta su semana decisiva

Trump y "America First"

Donald Trump, a su llegada a Suiza.
Donald Trump, a su llegada a Suiza para participar en el Foro Económico Mundial de Davos. The White House

Asimismo, esta ha sido la primera edición del Foro en la que Donald Trump era presidente de Estados Unidos, y en la que iba a coincidir con actores internacionales con los que había tenido roces en los últimos meses. Por ejemplo, Noruega: su primera ministra, Erna Solberg, ha sido este año una de las líderes del Foro junto con Christine Lagarde, la directora del Fondo Monetario Internacional. Y no hace ni dos semanas que Trump afirmó que prefería inmigrantes noruegos a los procedentes de "países mierda", a lo que Noruega respondió con cierta dureza: un encuentro incómodo.

Otro de los encuentros esperados tenía que ver con la relación entre Estados Unidos y Rusia, pero el presidente Vladimir Putin lleva sin acudir a Davos desde 2009. Por tanto, existía cierta expectación sobre los encuentros y alianzas que iba a buscar Trump y el mensaje que iba a procurar lanzar.

Este ha sido, en esencia, el consabido "America First" ("Estados Unidos primero"). Trump evitó, por tanto, a los países más críticos con su política, con su mensaje y con los populismos en general y se concentró en Reino Unido y en Israel.

Los encuentros con este último país son esenciales, puesto que hablan de la crisis recientemente reabierta, al decidir Estados Unidos trasladar su embajada de Tel Aviv a Jerusalén y reconocer esta última ciudad, motivo de disputa entre palestinos e israelíes, como capital de Israel.

En este sentido, Trump ha presionado desde Davos para que Palestina se siente a negociar la paz, colocándose así del lado israelí con una nitidez insólita en los últimos presidentes de Estados Unidos.

La salida de la crisis y el riesgo de desigualdad

Lagarde, como máxima responsable del Fondo Monterario Internacional, también dejó algunos titulares esta semana en forma de números. Primero: el optimista y global, es que la economía crecerá un 3,9% este año, una previsión mejor aún que los resultados de 2017. Segundo: el FMI sostiene que la crisis ha acabado y la recuperación se afianza.

No obstante, esta última actualización también incluye una rebaja en la previsión de crecimiento de España, hasta situarla en el 2,4%, lastrada por la crisis en Cataluña (no mencionada explícitamente, sino referida como "inestabilidad política").

Por otro lado, en el Foro de Davos se ha advertido con preocupación un repunte en la desigualdad, al que también se refirió el Rey de España: Intermón Oxfam ha alertado, en su último informe, de que el 82% de la riqueza generada en 2017 fue a parar a menos del 1% de la población.

En este sentido, los datos de España son demoledores: dentro del contexto de la Unión Europea, solo Rumanía y Bulgaria exhiben tasas de desigualdad mayores.

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Ante la guerra (comercial) del mundo globalizado, o el debut chino

Finalmente, este viernes Donald Trump también se refirió al fantasma global que —tensiones militares aparte— ha marcado las relaciones en los ejes Oriente-Occidente y Norte-Sur: la guerra comercial. En este sentido, el presidente de Estados Unidos abogó por potenciar el comercio libre y expresó su hartazgo con el incumplimiento de las normas comerciales.

Era un mensaje poco velado a China, cuyo presidente (oficialmente, secretario general del Partido Comunista), Xi Jinping acudió al Foro. Era el primer dirigente del país que lo hacía y, en sus palabras, proponía en cambio "acuerdos libres y globales", una forma de responder a los tratados comerciales impulsados por el gobierno de Barack Obama, y seguidos por el de Trump, que tenían por objetivo aislar a China y plantarle cara al gigante asiático.

 

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