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Por qué los niños menores de cinco años no deben comer las uvas en Nochevieja

Uvas de Fin de Año
Jacinta Lluch Valero/Flickr

Ningún niño menor de cinco años debería comer las uvas para celebrar Fin de Año, han apuntado los expertos. La causa principal es que, debido a su corta edad, existe un riesgo importante de atragantamiento o asfixia al ingerir estas pequeñas frutas procedentes de la vid.

El asunto es muy serio y no debe tomarse a la ligera en el caso de los niños y niñas tan pequeños. El propio vicesecretario general de Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (Seorl-CCC), Raimundo Gutiérrez, ha explicado, según recoge la web de Médicos y Pacientes, que “la uva, por sus cualidades en cuanto a su forma y textura, puede provocar una obstrucción en las vías respiratorias y, si no se actúa de forma rápida, puede llegar a provocar la muerte”.

Avalando las palabras del especialista, un estudio reciente publicado en la revista ‘Nurs Child Young’, indica que las uvas que se consumen enteras -o lo que es lo mismo, con piel y pepitas incluidas- constituyen la tercera causa de asfixia relacionada con la comida en menores de cinco años. 

Cabe destacar que la mayor parte de los atragantamientos ocasionados por esta fruta se dan en menores de dos años, que no tienen la dentadura todavía desarrollada al completo, su sistema de deglución es aún inmaduro y por tanto, crecen las posibilidades de que cuerpo extraño o alimento pase a las vías respiratorias.

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Cuando un niño tan pequeño se atraganta con una pieza de comida u otro objeto, puede suceder que la tos provocada por la aspiración sea efectiva y en este caso, la uva sea expulsada, o que se produzca un deterioro del estado respiratorio que,“en ocasiones, puede desencadenar en neumonía, enfisema pulmonar, algunas infecciones o, incluso, la muerte”, tal y como apunta Raimundo Gutiérrez.

Por lo tanto, toda precaución es poca y conviene alejar de los más pequeños de la casa las uvas y otras piezas pequeñas como los frutos secos, así como juguetes inapropiados o globos, todos ellos potenciales desencadenantes de asfixia. Si quieres que tu hijo pueda ingerir las uvas, puedes retirarles la piel, quitarles las pepitas y cortarlas en pequeños pedazos para facilitar su consumo y eliminar los peligros como el atragantamiento y la asfixia.

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