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Por qué no deberías tirar las lentillas por el desagüe, según la ciencia

Tirar las lentillas por el desagüe contamina los mares
Getty Images
  • El 7,4% de la población española que tienen entre 12 y 65 años utilizan lentillas, según los últimos datos del Libro Blanco de la Visión en España: son 2,5 millones de personas.
  • Un estudio reciente ha revelado que las lentillas podrían estar contribuyendo a la contaminación con microplásticos de los mares y ríos.
  • Los animales acuáticos pueden confundir el material con comida pero esos plásticos no son digeribles y pueden llegar a los humanos a través de la cadena trófica.

Diarias, mensuales, de colores, para el sol... un 7,4% de la población de entre 12 y 65 años utilizan lentillas, según los últimos datos del Libro Blanco de la Visión en España. Lo que gran parte de los 2,5 millones de usuarios desconocen es a dónde van a parar las lentes de contacto que tiran por el desagüe. Un grupo de científicos estadounidenses han investigado cuál es su destino final.

El estudio ha revelado que las lentillas podrían estar contribuyendo a la contaminación con microplásticos de los mares y ríos. El grupo encargado de la investigación presentó sus conclusiones durante el 256º encuentro de la Sociedad Química Americana (AEC) en Boston (Estados Unidos).

"He usado gafas y lentes de contacto la mayor parte de mi vida adulta", comentó uno de los autores, Rolf Halden, doctor de la Universidad del Estado de Arizona. Un buen día se preguntó por el destino de las lentes de contacto. En primer lugar, su equipo realizó una encuesta anónima a 139 personas para evaluar las técnicas de disposición, según la cual el 19% de los usuarios las desechaban por el fregadero o el inodoro.

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Los investigadores decidieron investigar lo que sucedía en las plantas de tratamiento de aguas residuales. Ahí realizaron experimentos de densidad en 11 tipos de lentes de contacto para comprobar hasta qué punto podían llegar a desintegrarse. Los plásticos de los que están compuestas las lentes son poco comunes, por lo que hasta la fecha se desconocía lo que sucede con ellos. 

Las lentes de contacto están formadas por una combinación de polimetacrilato de metilo, siliconas y fluoropolímeros que son más densos que el agua, razón por la cual se hunden en el fondo. Al someterlas a un tratamiento convencional de aguas residuales, el grupo científico observó sus efectos de descomposición. 

Si se vierten por el fregadero o el inodoro, estas lentes viajarán a las plantas de tratamiento de aguas residuales (EDAR) locales, donde los procesos de tratamiento pueden degradar el material y fragmentar los macroplásticos en microplásticos. "Descubrimos que se producían cambios notables en los enlaces de los lentes de contacto después del tratamiento a largo plazo con los microbios de la planta", dijo Varun Kelkar, otro de los investigadores.

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Se pudo observar que el tratamiento alteró la superficie de las lentes de contacto, debilitando los enlaces en los polímeros plásticos. El material inicial no se descompuso del todo, sino que se transformó en microplásticos. Este hecho supone una amenaza para los animales acuáticos, que pueden llegar confundir el material con comida, unos plásticos que no son digeribles y pueden llegar a los humanos a través de la cadena trófica.

Tras las conclusiones del estudio, los científicos piden que los envases de lentillas incluyan una etiqueta informativa sobre la manera correcta de deshacerse de las lentillas, tirándolas a la papelera. El objetivo es evitar que se contaminen los organismos acuáticos y, en último lugar, a nosotros mismos.

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