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Qué son las rentas vitalicias y cómo pueden completar tu pensión

Dos jubilados paseando
Pixabay

¿Estás jubilado o lo vas a estar en breve y consideras que tu pensión pública es o será corta? Además de no ser el único (no hay más que observar las calles atestadas de pensionistas indignados), tienes diferentes opciones a tu disposición. Entre ellas, compensar esa paga cada mes con el dinero que tengas ahorrado, desprenderte de pertenencias o de patrimonio, recibir ayuda de familiares o, directamente, seguir trabajando. Si lo contrataste en su día, también puedes beneficiarte de un plan de pensiones o de otras inversiones.

¿Qué ocurre si no encajas en ninguno de esos escenarios? Pues que las posibilidades son menores. No obstante, el abanico se abre si posees una vivienda en propiedad, lo cual es bastante común entre los jubilados o personas de cierta edad (más del 87% de los mayores de 65 años en España tiene casa propia). De ser así, puedes plantearte firmar una renta vitalicia.

Qué son las rentas vitalicias

La renta vitalicia es una fórmula, relativamente novedosa pero aún sí minoritaria, que permite a una persona mayor de 65 años vender su vivienda a una entidad financiera a cambio de una paga para toda la vida, que, en general, se divide entre un primer abono de mayor cuantía y otros posteriores de carácter periódico, casi siempre mensuales.

Eso sí, con ciertas peculiaridades, ya que se trata de un contrato —formalizado en escritura pública ante notario— mediante el cual se traspasa la nuda propiedad de su vivienda, es decir, que el jubilado mantiene el derecho de uso y disfrute de la misma en todo momento.

Así que el beneficiario de la renta vitalicia conserva su vivienda en usufructo, se garantiza el cobro de una paga mensual mientras viva y se libera para siempre de ciertos gastos, como son el impuesto de bienes inmuebles (IBI), las derramas extraordinarias de la comunidad o el seguro de hogar sobre el continente.

Cómo funcionan las rentas vitalicias

La renta vitalicia inmobiliaria —no confundir con los seguros de renta vitalicia— es el resultado de un acuerdo entre el jubilado y el comprador, que es el banco o la aseguradora. Si estás en el primer grupo, ten muy en cuenta que la venta de la vivienda no se hace al precio de mercado, ni siquiera el que representa el 100% del valor de tasación, sino que suele aproximarse al 70% de éste.

Cómo funcionan las rentas vitalicias
stevepb / pixabay

Además, la renta vitalicia dependerá, por un lado, del valor de la vivienda, así como del número de años que la perciban los jubilados. Esta segunda parte se calcula prorrateando la esperanza de vida de los implicados tomando como referencia las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Tipos de rentas vitalicias

Existen dos modalidades en este producto financiero que difieren una de la otra en un aspecto:

  • Renta vitalicia como tal, que es la descrita en líneas anteriores: la persona mayor de 65 años traspasa la nuda propiedad al comprador manteniendo el usufructo de por vida y con la contraprestación de una paga para siempre.
  • Renta temporal, que es idéntica a la primera en cuanto al derecho de uso y disfrute de la misma de por vida, pero con una paga limitada a un cierto plazo. El aspecto positivo de este tipo de renta es que el montante que percibes es mayor, pero, en el otro lado de la balanza, el tiempo durante el que te llega es menor.

Requisitos para acceder a una renta vitalicia

Las exigencias para beneficiarse de esta fórmula son pocos y sencillos:

  • Tener más de 65 años, edad a la que, en la actualidad, la mayoría de las personas se jubila y deja de percibir un sueldo para pasar a tener una pensión.
  • Poseer una vivienda en propiedad. En este sentido, es preciso destacar que las entidades financieras tienen preferencia por los inmuebles urbanos o en capitales de provincia, en vez de los que se localizan en entornos rurales, aunque siempre se puede negociar.

¿Qué ocurre cuando fallece el rentista?

Aunque se trate de un tema tan delicado como la muerte, desde un punto de vista estrictamente financiero, la operación te reportará mayores beneficios cuanto más tiempo vivas. Si falleces nada más firmar la renta vitalicia, pues será menos rentable. Así de crudo. El banco o la aseguradora se va a quedar con la casa en cualquier supuesto.

No obstante, algunas entidades ofrecen una pensión de sobrevivencia a otros beneficiarios, aunque la vivienda pasa siempre a aquellas al fallecer el titular o los titulares (puede haber más de uno).

Ventajas de las rentas vitalicias
moerschy / pixabay

Ventajas de las rentas vitalicias

Aunque ya se han mencionado varios, para que queden claros, los aspectos positivos de las rentas vitalicias son los que figuran a continuación:

  • Conservas la vivienda en usufructo para toda la vida.
  • Cobras una primera paga y otra mensual vitalicia (salvo que solicites la otra modalidad, muy poco común).
  • Dejas de pagar el IBI, las derramas extraordinarias de la comunidad y el seguro de hogar sobre el continente.
  • La renta vitalicia te permite compensar o incluso situarse como una alternativa completa a la pensión pública de retiro.
  • El jubilado no paga ninguna cantidad en concepto de gastos de constitución y tramitación de las rentas vitalicias (notario, Registro de la Propiedad, tasación, impuestos de transmisiones patrimoniales, impuesto de actos jurídicos documentados, plusvalía municipal, etc.), siendo la entidad la que debe ocuparse.
  • Si el banco o la aseguradora deja de pagar (lo cual es absolutamente extraordinario, por no decir que no se conocen casos), la ley contempla que la operación quedará automáticamente anulada y la vivienda volverá a manos de los anteriores propietarios sin que sea necesario devolver un céntimo.
  • La renta vitalicia es ideal para las personas sin herederos, ya que puedan aprovechar una vivienda que no tienen a quien legar, o con más propiedades para dejar.

Inconvenientes de las rentas vitalicias

Sin embargo, no todo son ventajas en las rentas vitalicias, ya que hay igualmente existen puntos negativos:

  • La venta de la vivienda se hace a un importe inferior al precio de mercado, así como del valor de tasación.
  • Pierdes la propiedad del inmueble.
  • No sólo tú pierdes los derechos sobre ella, también tus potenciales herederos: pasa al comprador a todos los efectos. Este aspecto seguramente es uno de los que más lastra las rentas vitalicias, puesto que muchos pensionistas, así como sus familias, prefieren evitar esta cuestión a toda costa.
  • La operación no puede cancelarse.
  • Como propietario en usufructo de la casa hasta su fallecimiento, sí pagarás los gastos propios del uso de la vivienda, tales como la cuota ordinaria de comunidad, los suministros de la vivienda y la tasa de residuos urbanos (basuras).

Rentas vitalicias frente a las hipotecas inversas

A pesar de que son dos conceptos similares, rentas vitalicias e hipotecas inversas tienen ciertas diferencias. En esencia, la primera permite obtener mayores ingresos mensuales, mientras que la segunda contempla la opción de que los herederos se queden con la propiedad de la vivienda.

Si la respuesta a la pregunta que aparece en la primera frase de estas líneas es positiva, y no te llega con la pensión, puedes considerar la posibilidad de sacar partido a su propiedad, disponer de dinero a través de una renta vitalicia y tener una situación más desahogada en una etapa de la vida que cada vez se alarga más.

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