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Por qué la unión entre Bayer y Monsanto aterroriza a miles de agricultores

Mazorca de maíz [RE]
Jim Young/Reuters
  • La farmacéutica Bayer ha conseguido la aprobación del departamento de justicia estadounidense para hacerse con Monsanto.
  • Los agricultores están preocupados por las posibles consecuencias de la fusión de cara al futuro de sus negocios y en como afectará a los precios.
  • Bayer y Monsanto afirman que el movimiento espoleará la innovación, pero los analistas se muestran escépticos.

La megaoperación entre Bayer y Monsanto tiene luz verde y se hará efectiva el próximo 7 de junio, fecha en la que la farmacéutica alemana adquirirá al gigante mundial de cultivos y semillas modificadas genéticamente.

Bayer ha acordado vender su negocio de semillas y herbicidas a la compañía alemana BASF, un movimiento que el departamento de justicia de Estados Unidos exigía para dar luz verde a la fusión con Monsanto.

Bayer y Monsanto anunciaron el trato por un valor inicial de 60.000 millones de dólares (unos 52.000 millones de euros) en septiembre de 2016, diciendo que la operación impulsaría la investigación agrícola y la innovación.

"Para el año 2050, el mundo tendrá 10.000 millones de personas y la demanda de comida se habrá duplicado", afirmaba a Business Insider el año pasado el saliente jefe de teconología de Monsanto Robb Fraley. "Lo importante aquí es que la unión entre Bayer y Monsanto permitirá a las compañías invertir y crear más innovación, y va a hacer falta una enorme cantidad de innovación para poder doblar el suministro de comida a nivel mundial".

Los agricultores no están tan seguros.

"Desde mi punto de vista, están diciendo exactamente lo opuesto a lo que la mayoría de la gente dedicada a la agricultura cree", afirmaba a Business Insider en enero de 2017 Clay Govier, un granjero de Nebraska. Govier es la quinta generación que trabaja en su granja familiar de 1.214 hectáreas dedicada principalmente al cultivo de maíz y soja. La granja ha usado los productos de Monsanto durante 12 años y ahora la familia Govier espera que la unión provoque una subida de precios en las semillas y los productos químicos.

Eso podría poner a muchos pequeños agricultores en una difícil situación.

"Precisamente el otro día me senté a hablar con mi banquero, y afortunadamente, estamos en una posición en la que no creo que sea necesario mantener duras conversaciones en lo que a deudas se refiere", afirmó Govier. "Pero me contó que hay un montón de agricultores con los que van a tener que mantener duras conversaciones".

Mayor convergencia

Según el departamento de agricultura estadounidense, la producción agrícola en Estados Unidos ha ido pasando de un modelo de pequeñas granjas a uno de mayor tamaño de las explotaciones. Mientras que el 15% de toda la superficie de cultivo estaba en poder de granjas de al menos 800 hectáreas en 1987, en el año 2012 el porcentaje había subido al 36%.

Con la mayor concentración de la industria de suministros agrícolas (Monsanto-Bayer es la mayor de las operaciones que han habido hasta la actualidad precedida de la unión entre Dow-DuPont y Syngenta-ChemChina), Govier no espera que las cosas sean más fáciles.

"Se están centrando en su beneficio y se están haciendo con el mercado a base de hacerse más grandes, no de crear nuevos productos", dijo sobre Bayer y Monsanto. "SImplemente están echando al resto de la competencia".

Hugh Grant, director ejecutivo de Monsanto [RE]
Elijah Nouvelage/Reuters

La dimensión de la compra de Bayer a Monsanto — fue la segunda absorción más grande anunciada en el año 2016, por detrás de la de AT&T y Time Warner — implicaba que las compañías tenían que buscar el visto bueno de los supervisores de 30 países.

El trato ya ha conseguido la aprobación de competencia en la Unión Europea. La luz verde en Estados Unidos también era previsible, ya que los directores ejecutivos de Bayer y de Monsanto, Werner Baumann y Hugh Grant, visitaron a Donald Trump antes de que tomara posesión y dijera en un comunicado que los tres habían tenido una "reunión muy productiva" en la Torre Trump.

Por aquel entonces, Baumann y grant dejaron caer que Trump compartía su opinión sobre que la industria agrícola necesita innovación. Con esa finalidad, las compañías prepararon su plan para gastar 16.000 millones de dólares (13.658 millones de euros) en I+D por todo el mundo durante seis años — una media de 2.670 millones de dólares (2.279 millones de euros) cada año.

Pero revisando los presupuestos de anteriores ejercicios en I+D, sumando los de las dos compañías, ya gastaban aproximadamente 2.590 millones de dólares (2.211 millones de euros) al año según los datos de 2017, por lo que el aumento combinado de fondos sería de menos de 500 millones de dólares (426 millones de euros) en los seis años.

"Vayamos al grano: esas empresas quieren ganar más dinero, quieren subir los precios", opina Mark Connelly, analista del sector agrícola en el grupo de inversión CLSA Americas. "Ninguna compañía de esta industria necesita esos acuerdos para poder innovar".

Mayores costes para los granjeros

Los datos recogidos por la Red de Negocios Agrícolas, una red de distribución de datos que recoge información de agricultores, respaldan los temores de Connelly. La RNA analizó la productividad de los campos de maíz (la cantidad de kilos que los agricultores producían por hectárea) y los puso en relación con la evolución de la cuota de mercado de Monsanto, los datos analizan 2.326.000 hectáreas de maíz. Averiguó que a mayor control del mercado de la marca, mayor productividad de los campos que la usaban — un primer logro de la innovación en la agricultura — pero la subida no era proporcional.

"Después de que consiguieran una pequeña parte de la cuota de mercado, la subida de productividad tocó techo bastante rápido", explicó el cofundador de la RNA Charles Baron a Business Insider en 2017. "Pasar de un 5 o 10% a un 20 o 30% de cuota de mercado no supuso un gran aumento de la productividad".

Cuota de mercado Monsanto Maiz productividad [RE]
Farmers Business Network

Cuando se estudió la relación entre los precios de las semillas en relación con la cuota de mercado, los datos de la RNA también mostraron que una mayor cuota de mercado estaba relacionada con mayores precios en las semillas y de los productos químicos.

Estos datos no presagian nada bueno para los agricultores, ya que las consolidadas compañías agrícolas ya se han hecho con una porción significativa del mercado, según los análisis de Connelly.

"Si te fijas en cuantos de los dólares que los granjeros gastan en pesticidas y semillas van a estas compañías, Monsanto-Bayer — si fueran una sola compañía hoy — estarían llevándose uno de cada tres dólares", detalla Connelly. "Dow-Dupont se está llevando uno de cada cuatro, ¿te parece un problema?, sorprendente, ¿verdad?".

Esta consolidación del mercado no es el único quebradero de cabeza para los granjeros bajo la administración Trump. Algunos terratenientes que dependen de los trabajadores inmigrantes están preocupados por las políticas migratorias de Donald Trump, ya que dicen que no pueden encontrar suficientes trabajadores estadounidenses para completar sus plantillas. Las asociaciones de agricultores también se opusieron enérgicamente a los aranceles a China, ya que el país parece dispuesto a responder con sus propios altos aranceles.

"Vamos a hacer las paces con ellos", Trump afirmó el lunes, según Politico . "Los agricultores van a estar mejor de lo que nunca han estado".

Los motivos de Bayer para comprar Monsanto

Los representantes de Bayer enviaron en 2017 un comunicado a Business Insider en el que explicaban que no estaban de acuerdo con el argumento de que la unión aumentaría los precios y reduciría la competencia y la innovación.

Werner Baumann director ejecutivo de Bayer [RE]
Wolfgang Rattay/Reuters

"No estamos de acuerdo con esto y estamos convencido de lo contrario", escribió la compañía. "Estamos compitiendo con otras empresas muy fuertes que ofrecen productos muy parecidos y con altas capacidades de I+D. Solo tendremos éxito con el precio y la venta de nuestros productos si nuestro servicio a nuestros clientes es mejor que el de nuestros competidores y si continuamos innovando. Estamos convencidos de que en un negocio tan competitivo como el de la industria agrícola, la eficiencia que se generará por la innovación incrementará los beneficios de los granjeros".

Monsanto estimó que, con el actual sistema, lleva alrededor de una década a una compañía desarrollar y conseguir la aprobación para un nuevo herbicida. Luego si el producto consigue venderse, llevará otros 10 años hacer una semilla que responda al nuevo químico. Pero con los recursos combinados de Bayer y Monsanto quizás les permita desarrollar productos emparejados en tándem, reduciendo a la mitad el tiempo que necesitan para llevar esos nuevos productos a los granjeros.

Connelly tiene otra hipótesis. Monsanto históricamente ha buscado alianzas y crear empresas conjuntas con otras compañías que estuvieran desarrollando productos innovadores. Pero eso significa dividir los beneficios. Connelly predice que el tamaño de Monsanto-Bayer llevará a la nueva compañía a favorecer productos o soluciones mediocres que puedan desarrollarse en la misma compañía en vez de elegir opciones más prometedoras que requieran de una asociación que reparta los beneficios.

"No van a buscar la mejor solución — van a buscar la solución lo suficientemente buena" opina Connelly.

El granjero Jim Schielein en Illinois [RE]
Jim Young/Reuters

Todd Eney, un granjero de cuarta generación en Montana, ha afirmado a Business Insider que a medida que los proveedores de semillas y químicos se han hecho más grandes, no ha visto ninguna ventaja clara.

"Esos peces gordos de esas empresas, ¿van a hacer realmente lo que dicen?, se pregunta. "Nuestra granja ha estado ahí desde 1935, tengo 40 años y he visto a muchas familias de agricultores de nuestra zona arruinarse. No pueden competir porque no pueden pagar el precio de entrada por culpa de lo que estas compañías están queriendo cobrar por el precio de entrada ahora".

La granja de Eney tiene trigo, malta y guisantes, y usa Roundup, el popular herbicida de Monsanto. El año pasado, afirma, él y su padre decidieron utilizar un 50% menos de fertilizante para recortar gastos. La posibilidad de una mayor concentración de compañías le llevaría al límite.

Clay Govier piensa de manera similar.

"Sabes, es como encogerte de hombros y cruzar los dedos para que los reguladores tengan principios y no dejen que ocurra", dijo el año pasado.

Los acontecimientos no parecen estar desarrollándose como esperaba.

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