Pasar al contenido principal

Las empresas de patinetes llevan meses alardeando de que están ayudando a reducir el uso del vehículo privado, pero ninguna se basa en estudios rigurosos

Patinetes eléctricos compartidos en Madrid
Dos jóvenes utilizan patinetes eléctricos compartidos en Madrid. Reuters/Paul Hanna
  • Las compañías de patinetes eléctricos compartidos defienden que gracias a ellas disminuye el uso del vehículo privado en las ciudades.
  • La mayoría no aportan ningún estudio que lo corrobore, ni tampoco comparten sus datos al respecto.
  • Puedes leer más historias en Business Insider España.

Las empresas de patinetes eléctricos compartidos no tienen datos fehacientes que respalden la idea de que gracias a ellas se está ayudando a disminuir el uso de vehículo privado, un mantra común que utilizan estas compañías sin apoyarse en ningún tipo de estudio científico serio.

Desde hace algunos meses docenas de empresas de escooters están intentando justificar su entrada a ciudades de medio mundo —incluyendo españolas como Madrid, Barcelona o Valencia— bajo la idea de que su actividad ayuda activamente a reducir el tráfico y la contaminación atmosférica.

"Al lanzar el servicio de patinetes de Bolt en Madrid, estamos resolviendo dos cuestiones fundamentales a la vez: reducir los viajes en automóvil y ahorrar tiempo y dinero para nuestros usuarios", aseguró el CEO y cofundador de Bolt, Markus Villig, al anunciar la llegada de la empresa a España.

"El 62% de los viajes en coche que se hacen en Madrid solo lo hacen con una persona dentro", contó la presidenta de GoFlash en España (ahora dueños de los patinetes Flash y Koko), Diana Morato, en la reciente presentación de la empresa en el país, remarcando que la capital es una de las 5 ciudades europeas más congestionadas, y destacando la contaminación que provocan los vehículos privados y las toneladas de residuos que generan. 

Durante esa presentación, Morato relacionó las nuevas formas de movilidad, como la de su empresa, con ciudades con más árboles, limpias e incluso sin coches. 

Ni estudios científicos ni datos de actividad de sus usuarios-patinetes

No son casos aislados. El director general de JUMP by Uber en EMEA, Christian Freese, se mostró ilusionado con la llegada de sus patinetes a Madrid, "una ciudad comprometida con las nuevas alternativas de movilidad que sustituyen el uso del vehículo privado".

Lime se mostró como un "aliado" que "ayuda a mejorar la calidad de vida, mediante la reducción de la contaminación y la lucha contra el cambio climático", al llegar a España, en palabras de su director general en el país, Álvaro Salvat.

"Prácticamente todos los entornos urbanos sufren los mismos problemas: congestión, contaminación, falta de espacio, desigualdad, así como una infraestructura deficiente. Lime trata así de ayudar a las personas a responder a esos cambios y a comenzar a disfrutar para moverse por la ciudad, siempre con la seguridad como prioridad", apuntaba.

Sin embargo, la idea de que estos usuarios de patinetes están dejando en masa sus coches para desplazarse por la ciudad no se sustenta bajo estudios científicos rigurosos. Ni la estonia Bolt, la alemana Flash (que cuenta con el mayor número de patinetes en Madrid, 2.296), ni tampoco la sueca Voi (que acaba de anunciar su expansión por europa) o la estadounidense Scoot (que opera desde 2012) han aportado datos en este sentido ante las peticiones de Business Insider España.

La mayoría de empresas tampoco han facilitado información sobre las encuestas realizadas a sus usuarios que podrían arrojar luz sobre este tema, poniendo negro sobre blanco el porcentaje de usuarios que están utilizando sus patinetes para trayectos que antes realizaban caminando, en transporte público, o en coche o moto.

Reby asegura que la mayoría de sus usuarios coge sus patinetes en sustitución del transporte público

Por qué Bird
Una captura de un dossier de prensa de Bird. BI España

En la mayoría de los casos, ni siquiera existen perfiles de usuario que puedan sugerir si estos pueden pertenecer a rangos de edad ligados al uso del vehículo privado para inferir una posible tendencia en este sentido.

"Los usuarios de Bird están utilizando sus coches menos gracias a nuestro servicio", sí que asegura Bird en un dossier, una de las pocas excepciones, pero el único dato que apoya esa afirmación es una encuesta a sus usuarios en la que el 71% afirman estar usando "menos" el coche desde que existen sus patinetes, sin ninguna otra cifra.

En cambio, la española Reby (que opera desde diciembre en Barcelona y se acaba de expandir a Zaragoza) ha apuntado a este medio que el 35% de sus usuarios utilizan sus patinetes en lugar del coche o la moto, mientras que el 20% lo hace en sustitución de la bicicleta y el 45% del transporte público, según una encuesta que ha elaborado. 

Leer más: El joven español fundador de Fever acaba de montar una startup de patinetes compartidos en la que ha invertido uno de los primeros accionistas de Tesla

También ha aportado que sus usuarios en Barcelona realizan trayectos de una media de 18 minutos y alrededor de los 2,7 y 3 kilómetros, "una distancia que andando sería de alrededor de los 45 minutos, por lo que no se haría, en la mayoría de casos, a pie", han indicado desde la compañía.

Los patinetes eléctricos de uso particular están ayudando a reducir el uso del coche en Barcelona, pero a la vez gente camina menos

La ausencia de estos datos públicos no tiene que significar necesariamente que la llegada de los patinetes eléctricos compartidos a las ciudades no esté contribuyendo a un menor uso del vehículo privado, algo que sin análisis rigurosos resulta complicado aseverar.

Un estudio del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) basado en encuestas (y aún no publicado) ha descubierto que el 16% de los usuarios de patinetes eléctricos particulares (no los compartidos, a los que hace referencia este artículo) utilizaban antes el coche para realizar los mismos desplazamientos, mientras que un 49% usaba antes el transporte público y un 33% la bici o iba a pie.

Son datos que no pueden extrapolarse a los sistemas de patinetes eléctricos compartidos, pero por ahora son los únicos de los que dispone la ciudad (que no contempla en su ordenanza de movilidad a estas empresas).

"Se puede mirar en positivo, si consigues que un 16% de la población deje de usar el coche o la moto eso es muy positivo", comenta la técnica de movilidad del AMB Silvia Casorrán. 

"Estaría mucho mejor si fuese más alto, pero a mí lo que realmente me preocupa es que la gente deje de lado la movilidad activa [caminar], que al final es el único problema del patinete".

Según datos del Ayuntamiento de Portland, en Oregon (EEUU), el 34% de los usuarios de los patinetes compartidos en la ciudad aseguró haberlos utilizado en sustitución del vehículo privado, pero esta encuesta no especificaba si un porcentaje más alto los cogía en lugar de ir andando, utilizar la bicicleta o el transporte público.

Dudas sobre la verdadera finalidad económica de algunas de las empresas de patinetes compartidos

Varios expertos que preferían no ser citados han manifestado a Business Insider España serias dudas de que las empresas no cuenten con ningún tipo de dato que aportar, ya que los patinetes generan información constante que se monitoriza gracias a las apps con las que funcionan (como el trayecto que realizan con ellos los usuarios y si estos repiten o no).

Quizá los datos con los que sí cuentan estas empresas no se facilitan a los medios por que revelen trayectos excesivamente cortos que de ninguna manera podrían estar realizándose en sustitución del coche, y quizá sí de caminar o del transporte público (el habitual camino de los usuarios de casa al transporte público o del transporte público al trabajo).

"El modelo de negocio de algunas de estas compañías no está orientado a llevar gente, sino a que venga una empresa y te compre", manifiesta uno de ellos, trabajador en el área de movilidad de un ayuntamiento.

Otros estudios, como uno elaborado en el Chaddick Institute for Metropolitan Development (que recibió financiación de la empresa de escooters Bird) concluyó que estos patinetes compartidos son sobre todo atractivos para viajes cortos (de 800 metros a 3 kilómetros), mientras que para recorrer distancias mayores suelen resultar demasiado caros.

También descubrió que son una buena opción para las zonas en las que el transporte público y las opciones de bicicletas compartidas o bikesharing son insuficientes.

Y además