Un vecindario de rascacielos genera aproximadamente un 140% más de emisiones totales que un área de menor altura con la misma población, según un nuevo estudio

Vista panorámica de Benidorm
Vista panorámica de Benidorm
  • Construir edificios más altos le sale caro al planeta. Un vecindario de rascacielos genera cerca de un 140% más de emisiones totales que un área de menor altura con la misma población, según un nuevo estudio de la Universidad de Colorado Boulder y la Universidad Napier de Edimburgo.
  • Los investigadores desmontan el mito de los rascacielos respetuosos con el clima y calculan que las ciudades de gran altura en realidad están produciendo más emisiones totales que las de igual densidad, pero edificios más bajos.
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En el terreno de la planificación urbanística, el tamaño importa si atendemos al impacto ambiental que tienen las diferentes estructuras de los edificios. 

La altura no trae buenas noticias: un vecindario de rascacielos genera aproximadamente un 140% más de emisiones totales que un área de menor altura con la misma población, como la mayoría de los barrios parisinos, según demuestra un estudio realizado por investigadores de la Universidad Colorado Boulder y la Universidad Napier de Edimburgo.

La investigación, publicada en la revista npj Urban Sustainability, utiliza un método que desacopla la densidad y la altura en entornos urbanos y permite analizar cada uno de forma individual. 

Probándolo en varios casos de vecindarios reales concluyeron que aquellos entornos urbanos más altos aumentan significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero del ciclo de vida (+ 154%), mientras los entornos urbanos de baja densidad aumentan significativamente el uso de la tierra (+ 142%).

Los entornos densamente poblados y con edificios más bajos, la opción más sostenible

La conclusión más interesante del estudio es que incrementar la densidad sin aumentar la altura reduce las emisiones y maximiza la capacidad de la población. Son datos clave para el futuro desarrollo de urbes más inteligentes y sostenibles, enfrentadas a los desafíos de la superpoblación creciente y de los retos del cambio climático

El documento desafía la idea actual de que las ciudades del mañana deban extenderse necesariamente hacia arriba

"Tanto la expansión urbana que vemos en los suburbios de los Estados Unidos como el rascacielos que vemos en lugares como la ciudad de Nueva York no son necesariamente óptimos", apunta Jay Arehart, autor del artículo e instructor en el Departamento de Ingeniería Civil, Ambiental y Arquitectónica de la Universidad de Colorado Boulder.

Los investigadores simularon 5.000 entornos basados

en datos del mundo real para establecer sus emisiones de gases de efecto invernadero durante el ciclo de vida. Este enfoque consideró tanto la prima para la tierra (la tierra adicional necesaria para construir rascacielos en comparación con los rascacielos) como la prima para la altura (los materiales adicionales para construir rascacielos en comparación con los rascacielos).

"Desarrollamos una nueva métrica de densidad urbana para medir las cosas con la mayor precisión posible. Nuestros resultados muestran que la densidad es realmente necesaria para una población urbana en crecimiento, pero la altura no", dice Francesco Pomponi, otro de los autores y profesor de la Universidad Napier en Edimburgo. 

París, por ejemplo, con sus edificios en su mayoría de cinco y seis pisos, produce menos emisiones generales que los suburbios extensos y las ciudades con rascacielos como Hong Kong. Tiene su explicación: los edificios más altos requieren estructuras pesadas, cimientos más gruesos, mayor separación entre ellos que los edificios más bajos. También emplean una mayor cantidad de materiales con alta huella de carbono como el aluminio o el acero.  

"Así que parece que el mundo necesita más París y menos Manhattan en las próximas décadas", concluye Pomponi.

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