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Esta es la receta para que Europa termine de superar la crisis, según Javier Doz, consejero del Comité Económico y Social Europeo

Javier Doz, consejero del CESE
Javier Doz, consejero del CESE, durante una Sesión Plenaria CESE
  • Europa ha tardado cuatro años más que Estados Unidos en recuperar los niveles precrisis.
  • Políticas fiscales expansivas, cubrir el déficit de inversión de Europa y aumentar los salarios son la clave contra la desaceleración económica europea
  • Doz considera que Alemania puede ser uno de los principales damnificados por la guerra comercial, dadas sus exportaciones

La política de austeridad ha sido el leitmotiv que ha guiado la economía europea durante la crisis. No obstante, han sido las políticas aperturistas de Mario Draghi las que han “salvado el euro”. Eso es lo que opina Javier Doz, consejero del Comité Económico y Social Europeo, que se muestra crítico con las políticas que se han aplicado como respuesta a la crisis.

Tardamos siete años y medio en recuperar los niveles de 2008, mientras que Estados Unidos tardó tres y medio, y Japón, cinco y medio”, afirma Doz. Este razonamiento le lleva a considerar que las políticas de austeridad retrasaron la recuperación económica que sí vivieron EEUU y Japón.

La consecuencia de eso es que Europa se encuentra a una gran distancia de Estados Unidos. “Desde 1990, si la base económica es 100, Estados Unidos está en 150 y Europa en 130”, ejemplifica Doz.

Y a pesar de que esos niveles se han recuperado, la salida de la crisis ha producido “grandes secuelas sociales y políticas”. Achaca la lentitud del ritmo de crecimiento de la economía europea a que “no hubo política fiscal” y la política monetaria “enérgica” de Mario Draghi se pospuso hasta 2013. Esta última línea marcada por Draghi fue la que “salvó el euro”, según el consejero del CESE.

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Sus recomendaciones para que Europa se enfrente a la desaceleración económica son totalmente opuestas a las aplicadas hasta ahora para revertir la deflación: “políticas fiscales expansivas, cubrir el déficit de inversión de Europa y aumentar los salarios, cuestiones que son compatibles con la situación económica actual”.

Por otra parte, los cambios en el Parlamento y la Comisión pueden significar “alguna esperanza” de que cambien las prioridades que se han aplicado hasta ahora. No obstante, cree que los distintos gobiernos son “una auténtica rémora para Europa”. Se refiere a la división de las tendencias políticas y a la paralización que han provocado en cada decisión: “Están desempeñando un papel muy negativo cuando tendrían que encabezar la reacción”.

La guerra comercial, una amenaza para Alemania

En ese contexto, se añaden factores externos como la guerra comercial y la ralentización del crecimiento chino, que repercute en una “reducción de las importaciones de China”. Con esas circunstancias, Alemania aparece como una de las principales perjudicadas, teniendo en cuenta su dependencia del sector exterior.

Lo que para otros países puede suponer una ventaja, para Javier Doz es una crítica, sobre todo por los “desequilibrios” que se producen en su balanza.

El superávit del 8,5% en la balanza supone, por otra parte, que Alemania no ha invertido en cuestiones vitales como las infraestructuras. “Es inaceptable que cuente con un superávit tan elevado y tenga al mismo tiempo un déficit de inversión tan enorme. Eso está perjudicando la economía europea porque ha dejado de invertir prácticamente desde que finalizó el proceso de reunificación”, explica Doz.

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