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Los analistas de JPMorgan dicen que un sistema de IA llamado "internet de las cosas vivas" podría ser nuestra mejor oportunidad de vencer al coronavirus

IA para luchar contra el coronavirus
Matthias Balk/picture alliance via Getty Images
  • La pandemia de coronavirus está entrando en lo que podría ser la semana más devastadora para Estados Unidos hasta la fecha. 
  • A medida que el brote empeora, la atención se centra en las lagunas en la preparación a todos los niveles, desde las tibias respuestas de las empresas hasta los pasos en falso de la Administración Trump. 
  • Los analistas de JPMorgan Chase están promocionando un nuevo modelo de respuesta al que se refieren como el "Internet de las cosas vivas" que se basa en grandes conjuntos de datos y tecnología avanzada, como la inteligencia artificial. 
  • Aunque existen señales de que muchas de las sugerencias del gigante de Wall Street ya están en marcha, la adopción a gran escala parece poco probable durante esta pandemia. 
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La pandemia de coronavirus está entrando en lo que las autoridades creen que será la peor semana para el brote en Estados Unidos hasta la fecha. 

Pero mientras el país se prepara para lo que podría terminar traduciéndose en cientos de miles de muertes, la atención también se centra en las lagunas en la preparación a todos los niveles que han conducido a la devastadora situación a la que se enfrentan tanto Estados Unidos como el mundo en este momento. 

Hay muchas críticas sobre la estrategia de la Administración Trump. Pero también hay crecientes signos de que el mundo corporativo también actuó con lentitud. Los empleados de JPMorgan Chase, por ejemplo, expresaron su indignación a The Wall Street Journal por el retraso del gigante de Wall Street en la transición al trabajo a distancia. 

Dentro del banco, sus expertos se preguntan si el uso más amplio de la tecnología avanzada habría cambiado las cosas. 

Los analistas de JPMorgan aseguran que los líderes mundiales han perdido una gran oportunidad de utilizar la inmensa cantidad de información almacenada dentro de las empresas, agencias gubernamentales y otras fuentes —junto con la inteligencia artificial y otras herramientas digitales— para limitar el impacto del coronavirus y proteger a la economía mundial de la incertidumbre. 

"Se deberían haber movilizado urgentemente grandes datos para las tareas más importantes de salvar vidas y proteger las economías", escriben los analistas Marko Kolanovic y Bram Kaplan en un reciente informe a los inversores. "No hay razón para que la información anónima y agregada sobre el inicio de los síntomas de la enfermedad no pueda estar disponible y ser rastreada por la inteligencia artificial en tiempo real". 

El proceso de creación de lo que JPMorgan llama "Internet de las cosas vivas" es un aparato de control ambicioso, que parece poco probable que se materialice en un futuro próximo durante el brote en curso. 

Pero ya existen algunas señales de muchas de las cosas que JPMorgan está impulsando

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Un recuento diario

Kolanovic y Kaplan piden un recuento diario de la población para rastrear quién tiene el virus. 

Es un método que China adoptó cuando intentó contener el brote en el país, pero un enfoque que muchos otros países aún no han implantado. Los analistas señalan que podría lograrse a través de una aplicación en un smartphone o a través de un mensaje de texto, como el actual sistema de alertas de emergencia que funciona en Estados Unidos.  

"Un minuto de tu tiempo sería una pequeña petición durante una pandemia, pero probablemente proporcionaría el cuadro más completo en tiempo real de la enfermedad y su dinámica", aseguran. 

Para fomentar la participación, Kolanovic y Kaplan sugieren que el gobierno lo convierta en obligatorio o que proporcione algún tipo de incentivo, como beneficios para la atención médica. 

No es una sugerencia poco realista, sobre todo teniendo en cuenta que la gran mayoría de los estadounidenses tienen ahora smartphones (aunque eso no es cierto a nivel mundial). Pero existen grandes obstáculos. En Estados Unidos por ejemplo, un sistema así probablemente requeriría algún tipo de aprobación por parte del Congreso. 

También hay otras vías que los gobiernos están buscando. 

Una nueva plataforma de la empresa de tecnología israelí NSO Group, por ejemplo, permitiría a las autoridades combinar los datos de monitorización de los móviles con las bases de datos sanitarias para rastrear a las personas que se ha confirmado que tienen el virus y saber quién más puede estar en peligro. 

Y a diferencia de NSO, que no posee ni tiene acceso a los datos que se utilizan para alimentar el software, Google está utilizando sus amplias fuentes de datos para comprobar si los individuos se adhieren a las nuevas pautas de distanciamiento social. 

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Herramientas de diagnóstico por Internet

Desde termómetros digitales hasta sensores en la casa de un individuo que pueden controlar la temperatura corporal de forma remota, las nuevas herramientas de diagnóstico por Internet podrían marcar la diferencia en la preparación para una pandemia. 

"El Internet de las cosas vivas podría ser un sistema continuo con su propia economía, o podría ser un sistema de respuesta de emergencia activado como respuesta a una epidemia", escriben Kolanovic y Kaplan. 

Los sistemas más obvios —como los relojes inteligentes de Apple, FitBit y otros— podrían desempeñar un papel en ayudar a mitigar la propagación del virus, pero en gran medida carecen de la tecnología más sofisticada que haría más ubicua la dependencia.

Otras plataformas podrían monitorizar los ritmos cardíacos y llamar automáticamente a una ambulancia si un paciente puede correr el riesgo de sufrir un ataque al corazón o un derrame cerebral. Es probable que estas aplicaciones se vuelvan aún más críticas en el futuro, ya que este brote acelerará la adopción de la telemedicina. 

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Salas de guerra y bases de datos de código abierto 

Una combinación de esfuerzos de los sectores público y privado daría a los expertos en tecnología y en atención sanitaria acceso a inmensas bases de datos que podrían analizarse, no solo para mitigar la propagación de un virus, sino también para ayudar a contener las consecuencias económicas, argumentan Kolanovic y Kaplan.  

"Una vez procesados los datos, estas salas de guerra de científicos de datos y profesionales de la salud coordinarían la respuesta con las autoridades apropiadas", escriben los autores. 

De manera similar, Kolanovic y Kaplan también piden la creación de una página web centralizada que permita a los investigadores de todo el mundo acceder a todos los conjuntos de datos pertinentes en tiempo real. 

En el ejemplo de un medicamento contra el paludismo que el presidente Donald Trump y otros han promocionado como posible tratamiento (a pesar de la falta de pruebas científicas), los autores dicen que la combinación de los diversos estudios que existen sobre él podría permitir a los científicos utilizar "un modelo impulsado por el aprendizaje automático/IA que podría combinar los diferentes conjuntos de datos para producir un modelo de probabilidad de éxito de este medicamento". 

Además de los esfuerzos en materia de atención sanitaria, los autores también alientan el intercambio de conjuntos de datos para que las impresoras 3D puedan producir productos de gran demanda como ventiladores o máscaras. 

Esa coordinación ya se está produciendo a pequeña escala. 

La Casa Blanca, por ejemplo, se basa en las estadísticas del Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington para ayudar a orientar su respuesta. La Universidad de Pittsburgh también ha creado rápidamente una base de datos online para ayudar a orientar los esfuerzos de investigación. 

Y Cisco está poniendo a disposición de todo el mundo sus datos sobre los protectores faciales impresos en 3D. 

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Las evaluaciones de la IA para determinar quién puede volver a entrar en la economía 

Mediante el uso de muchas de las herramientas mencionadas anteriormente — como los sensores en casa y los datos de rastreo — la inteligencia artificial puede utilizarse para averiguar cuándo (o si) es lo suficientemente seguro que un individuo específico pueda aventurarse de nuevo en la sociedad normal. 

Ese sistema podría "reducir el riesgo para el individuo, para los demás, y podría optimizar el reinicio [de la] economía caso por caso, en diferentes regiones geográficas y etapas de la pandemia", escriben Kolanovic y Kaplan. 

Pero todas estas medidas probablemente encenderían aún más los temores sobre la privacidad, dado que requeriría el intercambio generalizado de información que algunos pueden considerar personal. 

Para estar seguros, los autores piden mucho cuidado para "asegurar que los datos se protejan, sean anónimos y se utilicen solo de forma agregada, para evitar que los datos personales sean robados o manipulados".

Este artículo fue publicado originalmente en BI Prime.

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