Las empresas de criptomonedas copan la lista de compañías no autorizadas por la CNMV

Changpeng Zhao, CEO of Binance, una de las empresas de criptomonedas que aparecen en la lista de la CNMV.
Changpeng Zhao, CEO of Binance, una de las empresas de criptomonedas que aparecen en la lista de la CNMV.

Reuters

  • La ‘lista gris’ de la CNMV informa de entidades sin autorización que podrían estar realizando actividades financieras. De las 87 empresas que la conforman, más de 50 se dedican a la compra y venta de criptomonedas. 
  • Entre ellas están algunas tan conocidas como Coinbase, Binance, Kraken o Mundo Crypto.
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De las 87 empresas que conforman la conocida como lista gris’ de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), más de 50, según La Información, se dedican a operar con criptomonedas

En este listado, apuntan desde la Comisión, se “informa de entidades que no cuentan con ningún tipo de autorización ni están registradas a ningún efecto en la CNMV y que podrían estar realizando algún tipo de actividad de captación de fondos o prestando algún servicio de naturaleza financiera. La lista no es exhaustiva y deriva principalmente de ejercicios de búsqueda y análisis en internet y redes sociales. La inclusión en la lista no implica pronunciamiento alguno sobre la conformidad o no con la normativa vigente de la posible actividad de las correspondientes entidades”.

Entre las plataformas criptográficas que están en la lista, algunas tan conocidas como Coinbase, Binance, Kraken o Mundo Crypto. 

La CNMV advierte de que las criptomonedas son volátiles, complejas, sin transparencia y de alto riesgo

No es, ni mucho menos, la primera vez que la CNMV pone cerco sobre este sector. En febrero de 2021, emitió un comunicado, junto con el Banco de España, en el que recordaba que, ya en 2018, habían advertido del riesgo que conlleva invertir en criptomonedas “debido, entre otros factores, a su extrema volatilidad, complejidad y falta de transparencia, que las convierten en una apuesta de alto riesgo”.

Aseguraron que los criptoactivos, incluyendo las divisas digitales y la tecnología que les da soporte, “pueden ser elementos que dinamicen y modernicen el sistema financiero en los próximos años”. Sin embargo, alertaron, para valorar su validez como alternativa de inversión o su uso como medio de pago es preciso también tener muy presentes aspectos como el ámbito regulatorio (no existe en la Unión Europea un marco legal para los criptoactivos como bitcoin) y también el reiterado hecho de que son inversiones de alto riesgo e instrumentos financieros complejos. 

También subrayaban en dicho comunicado que “los precios de las criptomonedas se forman en ausencia de mecanismos eficaces que impidan su manipulación, como los presentes en los mercados regulados de valores. En muchas ocasiones, los precios se forman también sin información pública que los respalde”.

Por añadidura, detallaron, “muchas de estas criptomonedas pueden verse carentes de la liquidez necesaria para poder deshacer una inversión sin sufrir pérdidas significativas, especialmente porque su circulación entre inversores, tanto minoristas como profesionales, es muy limitada”.

Respecto a su uso como medio de pago, reseñaron que, pese a que existen desde hace más de una década, “la aceptación de las criptomonedas como medio de pago es aún muy limitada, lo que contrasta con otros muchos desarrollos digitales que han tenido una aceptación generalizada en mucho menos tiempo”. 

También incidieron en lo que llamaron “problemas derivados del carácter transfronterizo: en muchas ocasiones, los distintos actores implicados en la emisión, custodia y comercialización de criptoactivos no se encuentran localizados en España o, en algunos casos, incluso, no es posible su localización, por lo que la resolución de cualquier conflicto podría resultar costosa y quedar fuera del ámbito de competencia de las autoridades españolas”.

Por último, tanto la CNMV como el Banco de España destacaron que “la tecnología de registros distribuidos utilizada para la emisión de las criptomonedas conlleva riesgos específicos. Su custodia no está regulada ni supervisada. La pérdida o robo de las claves privadas puede suponer la pérdida de las criptomonedas, sin posibilidad de recuperarlas. Este riesgo debe ser valorado antes de adquirir estos activos, tanto si se gestiona personalmente el monedero, como si su custodia se deja en manos de terceros”.

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