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Remington, la armamentística más antigua de EE.UU., cierra en mitad de la oleada antiarmas

Un arma de Remington provocó 26 muertos en una matanza en 2012
AP Photo/Jessica Hill
  • En mitad del movimiento antiarmas en EEUU, Remington, con más de 200 años de historia, echa el cierre debido al descenso de ventas en el último año
  • Numerosos personajes públicos, como George Clooney o Bill Murray, se han sumado al movimiento tras la matanza en Parkland (Florida) del pasado mes de febrero
  • En 2012, otro tiroteo en una escuela que dejó 26 muertos provocó una crisis de reputación de la que nunca se recuperó

Con más de 200 años de historia, Remington era hasta hoy la empresa armamentística más antigua de EE.UU. En su catálogo se podían encontrar pistolas, escopetas e incluso rifles, así como munición para cada una de sus armas. Sin embargo, la crisis de ventas que arrastra desde hace un año ha obligado a la compañía a declararse en bancarrota y a echar el cierre este lunes, tal y como informó el director financiero, Stephen Jackson.

La decisión de acogerse a la bancarrota fue anunciada el mes pasado, cuando Remington anunciaba que transferiría el control de la compañía a sus acreedores como medida para reducir su deuda, cifrada en 950 millones de dólares. 

El cierre se ha producido en mitad de la ola de protestas que invade EE.UU. tras la matanza que se produjo el pasado mes de febrero en un instituto de Florida. Aquel día, en el que murieron 17 personas y otras tantas resultaron heridas, se inició un movimiento antiarmas que continúa sumando adeptos tanto en el país norteamericano como en el resto del globo y que esta misma semana agregaba a la causa a dos ilustres de Hollywood como George Clooney y Bill Murray.

La matanza en un instituto, origen de la crisis de Remington

Fundada en 1816, Remington era una de las compañías armamentísticas más importantes tanto de EE.UU como del resto del planeta y creó algunos de los modelos más reconocibles del mercado. Sin embargo, fue precisamente otro tiroteo escolar en 2012, con una de sus armas -un rifle Bushmaster AR-15-, lo que provocó que la reputación de la empresa cayese en picado. En aquella ocasión, un joven asesinó a 20 niños y seis empleados de la institución.

En los meses que siguieron a los asesinatos, Cerberus Capital Management, el fondo que poseía las acciones de Remington, trató en vano de vender la compañía, que aún hoy se encuentra en pleitos con las familias de las víctimas por la indemnización. En este sentido, la fiscal que representa su causa, no cree que la bancarrota de la empresa vaya a exonerar a sus propietarios.

Por otra parte, Remington ha sido acusada repetidamente de que varios de sus modelos tenían un defecto de fabricación que hacía que el arma se disparase sin apretar el gatillo, lo que derivó en su momento en una desconfianza generalizada, incluso por parte de los propietarios de tiendas de armas.

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A raíz de la matanza de febrero en Florida, Citigroup, una de las principales entidades financieras y de inversión de Wall Street, prohibió la semana pasada a sus clientes que vendieran armas de fuego a menores de 21 años, al tiempo que les exigió que quienes las adquieran tengan que pasar un control psicológico más estricto que el actual.

Una pequeña victoria para el movimiento antiarmas que, sin embargo, aún tiene que luchar con una industria con un peso político tal que hasta Donald Trump ha salido en su defensa tras el tiroteo de febrero. Es más, en aquel momento, llegó a sugerir que se obligase a los profesores de los institutos a llevar armas de fuego encima para defenderse.

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