Los retos de las empresas de micromovilidad en 2021: de su relación con las ciudades y el vandalismo al proceso de concentración del sector

Un niño conduce un patinete en un soleado día en Valras-Plage, Francia.
Un niño conduce un patinete en un soleado día en Valras-Plage, Francia.
REUTERS/Yves Herman
  • La pandemia ha creado una oportunidad para las empresas de patinetes, motos y bicicletas eléctricas compartidas que deberán aprovechar en 2021.
  • McKinsey prevé que en 2030 el sector estará valorado en entre 300.000 y 500.000 millones de dólares y opina que el coronavirus va a impulsar el negocio de estas compañías.
  • Estos son los principales retos que tendrán que superar este año: de su relación con las ciudades y el vandalismo al proceso de concentración del sector.
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Coronavirus. Mientras que para muchos la pandemia ha supuesto el cierre de sus negocios y la caída en picado de sus ingresos, para el sector de la micromovilidad —patinetes, bicicletas y motos, tanto compartidas como privadas— está creando una oportunidad que deberá aprovechar en 2021.

Según la consultora McKinsey & Company, a pesar de que los confinamientos detuvieron la actividad de los vehículos de micromovilidad durante los primeros meses de 2020, la pandemia va a impulsar el uso de estos medios de transporte, incluso más de lo que parecía que iban a crecer antes de la llegada del virus.

Tanto, que opina que se convertirá en un mercado valorado en entre 300.000 y 500.000 millones de dólares en 2030 uniendo el peso del sector en China, la Unión Europea y Estados Unidos. 

"Es un factor importante", apunta el director del Centro de la Movilidad Futura (Center for Future Mobility) en Europa, Kersten Heineke "porque el transporte público no se considera seguro y no todo el mundo tiene acceso a un vehículo privado. La gente ha optado más y más por la micromovilidad".

Aunque no hay estudios que indiquen que los autobuses y metros estén siendo focos de contagio, lo cierto es que en estos meses ha disminuido enormemente el número de viajeros en los mismos y no solo por el auge del teletrabajo y por los confinamientos, ya que lo ha hecho muy por encima de la caída del uso del coche.

Se trata de un cambio que los operadores y expertos del sector atribuyen directamente al miedo al contagio y califican como la mayor crisis del transporte público de la historia, como ha recogido El País.

En EEUU en 2019 se realizaron 86 millones de desplazamientos en patinete en 2019, según la National Association of City Transportation. En España no existen datos públicos al respecto, pero la concentración del sector, que ha afianzado la posición de varias empresas y eliminado competencia, el miedo de la población a los medios más masificados y su deseo de contaminar menos indican que aumentará aún más su popularidad en 2021.

Al mismo tiempo, los actores del sector deberán enfrentarse a diferentes retos. Estos son algunos de ellos:

Las empresas deberán convencer a las ciudades de su utilidad, especialmente en tiempos de pandemia

Patinetes eléctricos compartidos Lime caídos en una calle de París.Patinetes eléctricos compartidos Lime caídos en una calle de París.
Patinetes eléctricos compartidos Lime caídos en una calle de París.
REUTERS/Christian Hartmann

McKinsey recoge que el 60% de los trayectos en coche en todo el mundo hacen menos de 8 kilómetros. Por eso, el experto Heineke cree que en las ciudades los patinetes y las bicicletas eléctricas pueden ahorrar tiempo a mucha gente en atascos o buscando aparcamiento, especialmente en un momento en que cada vez más personas están preocupadas por el cambio climático.

Eso convierte a los patinetes, motos y bicicletas eléctricas compartidas en una forma de movilidad que las ciudades podrían estar interesadas en fomentar. Por ejemplo, Milán ha decidido invertir 7,5 millones de euros en carriles bici y 5,2 millones para introducir más patinetes y bicicletas eléctricos, que la población ya está usando. Los objetivos de la ciudad son reducir el tráfico gracias a vehículos que ocupan menos en las calles y disminuir sus emisiones de CO2.

"Las soluciones de micromovilidad están ofreciendo el mejor rendimiento en este sentido", apunta el responsable de movilidad de la ciudad, Marco Granelli, a la CNN

McKinsey remarca que para que el mercado crezca las ciudades necesitan apoyar la micromovilidad proactivamente. Algunos ejemplos de posibles acciones incluyen impulsar estos modelos para resolver problemas de tráfico, prohibir los coches de los barrios más contaminados, incentivar el uso de estos patinetes, motos y bicicletas y subir los precios de los coches compartidos de forma significativa.

Así, la sostenibilidad será una baza importante para el sector, si consigue convencer de esta ventaja. "La micromovilidad siempre es eléctrica por diseño. Los consumidores están preocupados por cómo llegan de A a B y cuánto CO2 produce. La electrificación es clave y va a acelerar la adopción de este tipo de movilidad", vaticina el director del Centro de la Movilidad Futura desde Fráncfort.

A la vez que se sobreponen a la crisis y superan el proceso de concentración del sector, que terminará en 2021

Bicicletas Jump de Uber en París, en medio de la pandemia del coronavirus.Bicicletas Jump de Uber en París, en medio de la pandemia del coronavirus.
Bicicletas Jump de Uber en París, en medio de la pandemia del coronavirus.
REUTERS/Charles Platiau

Las compañías del sector no solo deberán reponerse a la crisis del coronavirus, sino que también deberán sobrevivir al proceso de concentración que según los expertos culminará en 2021. Algunos opinan que tras este año solo quedarán 2 o 3 compañías a nivel mundial, otros que 3 o 4.

Entre los nombres más sonados como "supervivientes" han estado Uber —que ha vendido este año su negocio de patinetes y bicicletas, pero se mantiene en el sector como inversor—, Lime, Bird y Free Now. Cabify es también un actor potente en Latinoamérica, con su marca Movo.

El CEO de Cooltra prevé un proceso de concentración en el sector del sharing en los próximos 18 meses que terminará con 3 o 4 actores globales como Uber y FreeNow

Eso dejaría fuera a algunos otros activos —de los que quedan tras la desbandada de los dos últimos años— que podrían ser absorbidos por los gigantes americanos o por el alemán —en el caso de Free Now, que además se acaba de desprender de su marca de patinetes—.

El año de los agregadores: la misión es unificar las decenas de aplicaciones de movilidad distintas

Un móvil muestra la aplicación de Uber en uno de sus coches en Santiago de Chile.Un móvil muestra la aplicación de Uber en uno de sus coches en Santiago de Chile.
Un móvil muestra la aplicación de Uber en uno de sus coches en Santiago de Chile.
REUTERS/Rodrigo Garrido

Uno de los temas comunes en los debates entre agentes del sector de la movilidad ha sido el de los agregadores. Las empresas están de acuerdo en que no tiene sentido necesitar 8 aplicaciones distintas de prácticamente los mismos servicios, algo que podría cambiar este año a nivel mundial.

En España, se habla de Renfe, de Free Now, de Meep... todas bajo la idea de que una misma empresa podría facilitar la labor al usuario de aunar sus servicios de movilidad habituales, lo que también facilitaría la integración de publicidad y de otras vías de ingresos.

De la venta de Uber a Lime a las salidas de Wheels, Scoot y Hive: todo lo que ha pasado con las empresas de patinetes compartidos en España este 2020

En ese sentido, Renfe ya contrató el año pasado a la tecnológica Iomob para que desarrollase su app de Renfe as a Service, proyecto que quedó paralizado con la pandemia, pero ahora la compañía ferroviaria ha retomado. 

En ese marco, el CEO de Iomob, Boyd Cohen en declaraciones a Business Insider España cuenta que vislumbra que un viajero español que visite Londres podría acceder a los trenes de Reino Unido con la app de Renfe, sin necesidad de descargarse ninguna otra aplicación; y que esta opción podría ser muy bien aprovechada económicamente por los operadores, que compartirían usuarios, ofertas, incluso anunciantes.

La regulación del sector continúa siendo un asunto pendiente que urge resolver

Reuters/Paul Hanna

Otro de los retos de 2021 es la falta de una regulación común en España para el uso de estos vehículos. Las empresas protestan porque la normativa es diferente en cada ciudad y eso dificulta el uso de sus patinetes y motos. Pero Heineke recuerda que estos vehículos pueden ser beneficiosos para la comunidad y que está en manos de los ayuntamientos.

"Las ciudades pueden incentivar el uso creando más carriles bici, eliminando plazas de parking para coches o subiendo los precios de estas, y, sobre todo, integrando la micromovilidad con el transporte público", resalta.

Es muy sonado que, por ahora, estos vehículos sustituyen mayoritariamente al uso del transporte público mientras que las empresas que los operan han defendido que son especialmente ideales para llevar a cabo la última milla, como se dicen en los países anglosajones, o el último kilómetro del viaje.

Es decir, que son cómodos para acercar a las paradas de metro o autobús a personas que viven lejos de una, facilitando así su uso frente al de los coches. Pero para eso es importante que las instituciones públicas se alíen con el sector privado para favorecer este cambio. En España Bird está buscando algo parecido con el Ayuntamiento de Sevilla, pero aún queda mucho camino por recorrer.

...y en España se abrirán nuevos concursos públicos

Patinetes eléctricos compartidos Bird en Zúrich.Patinetes eléctricos compartidos Bird en Zúrich.
Patinetes eléctricos compartidos Bird en Zúrich.
REUTERS/Arnd Wiegmann

En España, los concursos en nuevas ciudades abrirán oportunidades, incluso para la entrada de nuevos actores. En esa misma línea, varias empresas han manifestado su intención de abarcar mucho más de la Península –Bird ha dicho que se expandirá a 10 ciudades españolas en 2021 y los planes de crecimiento, aunque menos concretos, son igualmente ambiciosos para Lime— pero dependerán en parte de las posturas municipales.

Igualmente, tendrán que volver a decidir si desembarcan en ciudades de la mano de las instituciones, o, como sucedió al principio, sin ellas, lo que provocó que muchas las miren hoy día con recelo.

La posible implementación de tasas por uso privativo del espacio público

Motos eléctricas compartidas de Acciona ocupando toda una zona de aparcamiento en la calle Fuencarral, en Madrid.Motos eléctricas compartidas de Acciona ocupando toda una zona de aparcamiento en la calle Fuencarral, en Madrid.
Motos eléctricas compartidas de Acciona ocupando toda una zona de aparcamiento en la calle Fuencarral, en Madrid.
Alba Asenjo

Un frente abierto más tiene que ver con la creación de tasas por el uso que estas empresas hacen del espacio público, algo inexistente hasta ahora en España salvo por el caso de las motos y las bicicletas en Barcelona, que tienen que pagar 72 euros por año y vehículo desde este verano, como explicó Business Insider España.

Las empresas de sharing no pagan por el uso que hacen del espacio público: la tasa de Barcelona abre el camino para que los ayuntamientos recauden millones de euros cada año 

Es un reto al que las compañías podrían tener que hacer frente en ciudades de todo el mundo, pero en concreto en España los ayuntamientos de Madrid, Málaga y Barcelona están valorando la creación de estos gravámenes, de la misma manera que cobran por otros casos de ocupación de la vía pública.

Pero también viejos conocidos como el vandalismo, los robos y la fácil competencia

REUTERS/Mike Blake

Algunos usuarios continúan abandonando patinetes en mitad de la calle, el vandalismo sigue haciendo mella en las cuentas de las empresas —y repercutiendo directamente en los usuarios— y la falta de barreras de entrada al mercado implican que pueden aparecer fácilmente nuevos competidores, simplemente invirtiendo una pequeña cantidad y ofreciendo precios que pueden acabar con el negocio de otras empresas y hacerse con su base de usuarios.

Son otras de las dificultades que recoge el informe de McKinsey, aunque la consultora no considera que sean suficientes para hundir al sector. "El fenómeno de la micromovilidad tiene el potencial de revolucionar la industria", adelanta, a la vez que subraya que conseguir su objetivo dependerá en gran medida "de cómo las ciudades reaccionen a estos servicios".

Desde la consultora opinan que la diferencia entre que las ciudades perciban estas nuevas formas de movilidad como una solución o, por el contrario, como un problema, es vital. "Además de hacer crecer los negocios, los actores de la micromovilidad probablemente tendrán que hacer lobby por la industria y tendrán que darle forma en las ciudades clave", prevé.

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