La vivienda vacacional busca aprovechar el 'boom' de las 'workstation' en plena subida de costes de la energía y tras una temporada alta récord

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Joe Pizzio/Unplash

Tras un par de veranos a medio gas con restricciones para viajar, los niveles de ocupación de esta temporada estival han sido más que positivos. También en el caso de las viviendas turísticas, una opción que duplicó su popularidad con la pandemia.

Y, si las cifras de ocupación han sido altas, más aún los precios. La inflación no se fue de vacaciones. La mitad de todos los productos que adquieres se han disparado este año y las viviendas de alquiler vacacional no son la excepción. Las vacaciones de este año fueron un 9,8% más caras en los alquileres en la costa.

Pasar una semana en una vivienda vacacional en las playas españolas costó de media 90 euros más que hace un año, según un informe sobre los precios del alquiler semanal en las principales zonas de playa españolas publicado por la tasadora Tecnitasa. 

La subida de la luz y su gasto derivado en servicios tan demandados en verano como el aire acondicionado también han afectado al sector, que resiste con precios algo más altos.

La demanda de vivienda vacacional ha crecido mucho y muy rápido. En regiones como Galicia o la Comunidad Valenciana, las asociaciones de propietarios de viviendas turísticas señalan que el lleno ha sido absoluto durante casi todo el verano y con reservas muy tempranas. 

Pese a ello, los propietarios se enfrentan a grandes retos para poder seguir ofreciendo un producto de valor, competitivo y que satisfaga las nuevas necesidades de los clientes.

La inflación y sus consecuencias

La viviendas vacacionales han sufrido también las consecuencias de la inflación y la subida del precio de la luz. Algunas se han resistido a subir los precios, pero muchas otras no han podido aguantar. 

Según una encuesta de la plataforma de alquiler vacacional Holidu, el 88% de los españoles afirma verse afectado por los costes de funcionamiento, pero solo un 46% dice que aumentará el precio de su vivienda este año.

Eugenio es propietario de un apartamento en la costa gaditana que alquila desde hace varios años. Según cuenta a Business Insider España, después de 3 o 4 años manteniendo el mismo precio, este año ha decidido subirlo un 10%.

"He subido mi apartamento un 10%, pero por la alta demanda sé que hay otros que lo han subido entre un 40% y un 50% al mes en la misma zona", asegura Juan, también propietario de un apartamento de alquiler vacacional en Rota.

 

Para lidiar con el aumento del coste de la energía, Juan ha cambiado de gas natural a gas butano porque, explica, con este último paga por el gasto que se hace y no paga una tarifa anual independientemente de si se ha hecho uso de ello, como ocurre con el gas natural, lo que supone "un ahorro bastante grande al cabo del año".

Eugenio, por su parte, ha optado por adquirir algún nuevo electrodoméstico buscando la mejor calificación energética

Poner placas solares en viviendas unifamiliares, los cambios de tarifas o la domótica para controlar la temperatura mínima del aire acondicionado son la tónica. Aún así, insisten en que es muy complicado controlar el gasto en una vivienda en la que no estás y hay propietarios que están viendo sus facturas triplicadas.

Subidas generales entre el 5% y el 10%

Desde la Federación Española de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos (Fevitur), llaman a la calma y recuerdan que no se puede hacer una comparativa de precios con 2021 porque no sería real, dado que el funcionamiento fue a medio gas por los picos de contagios en la pandemia. 

Así, justifican que el aumento de precios en realidad es con respecto a 2019, y que es normal porque ya han pasado 3 años. Ello, sumado a la inflación y la subida del precio de la energía ha hecho que, por lo general, las tarifas hayan subido de media entre un 5% y un 10%.  

"La inflación se ha notado en las economías familiares y sobre todo a la hora de reservar estancias. Este año ha habido muchas peticiones de reservas para 2 o 3 días, cuando el año pasado podían ser de 10 o 15 días. Este verano se han acortado considerablemente", coincide Dulcinea Aguín, presidenta de la Asociación de Viviendas turísticas de Galicia (Aviturga).

Aunque esa subida de precios se ha reflejado en las pernoctaciones y hay un miedo generalizado por la situación económica de los próximos meses, la gente no ha querido renunciar a las vacaciones. "Nos decían 'bueno, ya sabemos que el invierno va a ser duro, pero después de lo que hemos pasado ya veremos qué pasa. Tenemos que salir y ya nos apretaremos el cinturón'", apuntan los propietarios. 

Ese "apretarse el cinturón" se ha traducido en menos comidas fuera gracias a una ventaja, la de tener cocina, con la que cuentan las viviendas turísticas frente a la mayoría de hoteles. 

Las casas con eficiencia energética permiten a los dueños mantener los precios anteriores

Mientras que la mayoría de anfitriones se han visto afectados por el aumento del coste de la energía, otros han podido lidiar con ella gracias a que tenían su casa adaptada desde antes.

Este es el caso de Pep, con una propiedad vacacional en la Sierra de Tramuntana (Mallorca) que es 95% autosuficiente, lo que le ha permitido no tener que aumenta el precio del alquiler.

"Tenemos una instalación fotovoltaica autónoma que suministra de electricidad a la casa. Así, la inflación no hace una mella tan impactante como si dependiéramos al 100% de la subida de los precios de la electricidad", explica.

Pep también cuenta con placas solares que ha cambiado recientemente por unas de mayor eficiencia energética y mayor potencia de producción. El siguiente paso será la adquisición de placas solares térmicas para el uso de agua caliente, mejorando más aún la eficiencia del hogar. 

Un dinero extra para surfear la inflación

Por otro lado, este aumento de la inflación ha animado a muchos a poner su casa en alquiler. Es más, según una reciente encuesta de Airbnb a más de 4.000 anfitriones españoles reveló que un tercio de estos afirma que reciben a huéspedes para poder afrontar el aumento del coste de la vida. 

El número de nuevos anfitriones en la plataforma creció más de un 70% en el segundo trimestre de 2022, en comparación con mismo período de 2021, y es una tónica general en todas las plataformas de reserva.

Ocupación pre y postpandemia

Según la encuesta de Holidu, más del 90% de los encuestados en España espera una buena temporada de verano y el 58% apuntaba a un mayor número de reservas con respecto al año pasado ya antes de que comenzara el verano. Y así ha sido, porque las reservas se han adelantado, lo que ha dado más confianza al sector.

Los propietarios señalan buenas tasas de ocupación ya desde el mes de mayo. "Junio y mayo funcionaron bien y, pasada la temporada alta, la previsión de cara a septiembre también es buena, a pesar de que se adelanta la temporada escolar y eso turísticamente nos ayuda", explica Aguín.

Además, señala que la diferencia entre la demanda en el interior y la costa se acorta, la gente busca tranquilidad y naturaleza, sea donde sea. Miguel Ángel Sotillos, directivo de Fevitur, confirma que la ocupación ha sido "infinitamente mejor", pero recuerda que eso no hace que la rentabilidad aumente.

Lo que también ha cambiado la pandemia es el deseo de querer visitar más de un destino en las mismas vacaciones e ir cambiando así de alojamiento en un intento de querer "experimentar más" y recuperar el tiempo perdido. Este ha sido otro de los factores que ha hecho que se acorten las estancias.

Aumento de las 'workation' y preparación de equipamiento

El concepto workation (del inglés, work y vacation, o lo que es lo mismo, combinar las vacaciones con el trabajo) es seguramente una de las tendencias más populares que ha dejado la pandemia.

“Millones de personas en todo el mundo están aprovechando esta nueva flexibilidad para vivir y trabajar desde cualquier lugar, y España se encuentra en una muy buena posición para beneficiarse de esta revolución en el mundo de los viajes", afirma Mónica Casañas, directora general de Airbnb

En España, al menos el 94% de los alojamientos vacacionales cuentan con una conexión estable a internet y un 44% con una mesa de trabajo, según la encuesta de Holidu.

Tanto Juan como Eugenio y Pep tienen sus viviendas preparadas para la llegada de huéspedes que necesiten trabajar durante su estancia. 

"La vivienda está adaptada para trabajar perfectamente y ya he tenido gente que se ha alojado en la casa un mes completo para teletrabajar y sin problemas", explica Juan.

Sotillos recuerda la tendencia de salir de la ciudad e irse a una zona de costa o rural más tranquila y en la que trabajar con normalidad con una buena conexión. 

Objetivo: desestacionalizar la temporada

Con relación a lo anterior, el sector tiene un gran reto por delante, desestacionalizar la temporada. La pandemia ha abierto la veda del trabajo en remoto y la vivienda turística quiere ser su mayor aliada. 

"Estamos haciendo diversas aportaciones y promociones de mercado e invitando europeos a venir", adelanta Sotillos. "¿La clave? Aprovechar nuestro clima como la mejor baza".

El directivo explica que la oferta es tentadora. Pueden trabajar aquí al igual que lo hacen en su país de origen, pero el nivel de vida es más económico respecto a la media europea y la calidad de vida es mucho mejor.

6 consejos de dos nómadas digitales españoles para vivir trabajando desde lugares remotos

"Hay que intentar desestacionalizar los mercados y aquí entran en cuenta que los nómadas digitales, pero también los jubilados que buscan no tener que estar encerrados en casa continuamente por el frío", aclara. "En Europa, el gasto de calefacción en invierno es continuo. En España, en invierno hay zonas donde la calefacción apenas se pone o el tiempo encendida llega como máximo a un mes".

"Hay que migrar esa oferta a estos segmentos de mercado y dinamizar nuestra economía en invierno. Hay que trabajar en la estacionalidad para no tener esos picos de precios y demanda, porque en realidad una empresa no puede vivir solo de 3 o 4 meses de temporada", sentencia Sotillos.

Dejar de demonizar la vivienda turística

Otro de los frentes abiertos se encuentra dentro del mismo sector. Y es que se acepte a la vivienda turística como un actor más, y un actor de primera, en el sector turístico.

"Nos gustaría terminar de alcanzar algo que llevamos años trabajando respecto a la normalización de la captación de la vivienda de uso vacacional en España. Ahora mismo estamos representados en los principales foros turísticos a nivel nacional y a nivel autonómico, pero nos gustaría que hubiera una tranquilidad normativa", denuncian desde Fevitur.

¿A qué se refieren? A la "mala fama" y las diferentes normativas locales y autonómicas que limitan el uso turístico con diferentes fórmulas que confunden a los propietarios y empresarios. Sotillos, de hecho, habla de un "acoso continuo contra este tipo de actividades que lo que hacen es sumar a la economía".

Los empresarios y propietarios quieren "tender puentes" en lugar de defenderse contra otras tipologías de alojamiento. Especialmente porque mientras eso ocurre no se está poniendo el foco en lo importante: "Dedicarnos entre todos a promocionar España con todas las posibilidades que podamos ofrecer de manera conjunta".

Diferentes perfiles turísticos

Sostillo explica a Business Insider España que solo entonces los empresarios podrán optar a todos los segmentos de mercado que se pueda imaginar. "Hay estudios que dicen que hay gente que se aloja en vivienda vacacional y no lo haría en hotel. Si no tienes esa oferta, estás renunciando a ese tipo de perfil", destaca.

Un perfil turístico que valora el espacio, la intimidad o el poder traer a quien quiera a su alojamiento. "Ambas formas de alojamiento son correctas", deja claro. 

"Cada persona en cada momento de su vida, según la necesidad que tiene en ese momento concreto, puede elegir camping, hotel, apartamento, chalet, hostal, pensión o una caravana. Si podemos ofrecer en España todas las modalidades que el mercado demanda, podremos optar a todo el mercado que viaja", sentencia.

En este punto, deja claro que la vivienda vacacional tiene un estigma en cuanto a que recibe a un tipo de turismo de bajo poder adquisitivo. "Eso es absolutamente falso. Hay apartamentos, viviendas y chalets de lujo que cobran lo mismo o más que habitaciones de hotel de 5 estrellas", apunta Sostillos.  

Con todo, deja una reflexión en el aire, revertir el conflicto interno y emplear ese tiempo a captar y afianzar, unidos, nuevos mercados con propuestas de valor para competir con otros destinos competidores que surgen en el mundo.

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