El cobre, ganador de la revolución tecnológica en ciernes: así aprovechará la expansión de los coches autónomos y el desarrollo de las ciudades inteligentes

Trabajador del cobre.

Reuters

  • La demanda del cobre se puede disparar al calor del desarrollo de los vehículos autónomos, las energías renovables y las ciudades inteligentes.
  • "El cobre no sólo es atractivo como un activo táctico que se valoriza en una recuperación económica cíclica, sino que también amerita clasificarlo como una oportunidad de inversión temática", destaca Mobeen Tahir, director asociado en WisdomTree.
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Ciudades inteligentes, vehículos eléctricos y energías renovables.

Tres ejes destinados a marcar la revolución tecnológica de las próximas décadas con un denominador común: el cobre.

¿Será el inicio de una nueva era?

En términos de rentabilidad, el cobre ha estado llevando la posta en los metales industriales desde que la recuperación de los activos cíclicos se aceleró en marzo. “Esto se debe en parte a la interrupción de la producción causada por el COVID-19 en países mineros clave como Chile, lo cual acentuó el déficit de suministro durante el primer semestre del año (según el ICSG)”, explica Mobeen Tahir, director asociado en WisdomTree. 

Sin embargo, el experto dice que también se debe a que los metales industriales con perspectivas a largo plazo se benefician de los vientos de cola tanto cíclicos como estructurales. 

“El cobre no sólo es atractivo como un activo táctico que se valoriza en una recuperación económica cíclica, sino que también amerita clasificarlo como una oportunidad de inversión temática, debido a que tiene el potencial de inducir un futuro sostenible”, añade Tahir.

Una opinión que comparte el equipo de análisis de JPMorgan en un reciente informe: “Hay que seguir de cerca el comportamiento de metales industriales como el cobre, que tienen mucho camino por recorrer por las nuevas tendencias que ya se están implantando y que sentarán las bases de crecimiento a futuro”.

“Hoy en día, el cobre es considerado un barómetro de la economía global y es utilizado extensivamente en dispositivos electrónicos, en el suministro y almacenamiento de electricidad, el transporte, las comunicaciones y el sector manufacturero”, ejemplifica el experto de WisdomTree.

El cobre está impulsando la revolución de los vehículos eléctricos y proporcionará energía eléctrica a las ciudades del futuro

Este activo prevalece en tres áreas clave de la movilidad eléctrica: el almacenamiento de energía, la infraestructura de carga y la producción de vehículos.

Según el International Copper Study Group (ICSG), los vehículos eléctricos (VE) utilizan aproximadamente cuatro veces más cobre que los automóviles con motores de combustión interna. La firma Wood Mackenzie espera que las ventas mundiales de vehículos eléctricos aumenten, para 2040, del 5% del total de los automóviles vendidos en la actualidad, al 50%. 

“Por lo tanto, es de esperar que esta revolución tecnológica revitalice la demanda del metal rojo, mientras que los vehículos eléctricos podrían cuadruplicarla durante los próximos 7 años”, afirma Tahir. 

WisdomTree

Por otra parte, las ciudades inteligentes están empleando nuevas soluciones de tecnología de la información para resolver problemas urbanos de vivienda, transporte, energía y gobernanza.

Los ejemplos de aplicaciones de ciudades inteligentes abarcan al despliegue de semáforos inteligentes que utilizan análisis predictivos para mejorar el flujo del tráfico, edificios inteligentes que mejoran la eficiencia energética, la seguridad y la protección y el desarrollo de la conectividad al internet sobre redes 5G que promueve la economía del internet de las cosas, la revolución que interconectará a millones de dispositivos inteligentes en tiempo real.

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“La conductividad eléctrica, la eficiencia energética y la ductilidad del cobre, lo hacen ideal para todas las aplicaciones eléctricas y electrónicas que desarrollan la infraestructura de una ciudad inteligente”, analiza Tahir. 

“El cobre es una materia prima fundamental para realizar todas las conectividades en las ciudades inteligentes, por lo que es un activo a tener en cuenta por su potencial revalorización”, concretan los expertos de Atlantic Capital en un informe.

Desde las redes inteligentes hasta los sistemas de aire acondicionado, pasando por la infraestructura de carga de vehículos eléctricos y las fibras ópticas 5G, se espera que la demanda de cobre crezca para permitir el desarrollo y el funcionamiento eficiente de las ciudades inteligentes.

WisdomTree

El cobre está electrizando el cambio hacia las energías renovables

La fuerte conductividad que caracteriza al cobre, lo convierte en un componente indispensable para los sistemas de generación de energía renovable, como son los generadores solares, eólicos e hidroeléctricos, para lograr una eficiencia óptima en la generación y transmisión de energía. 

“El cobre ayuda a reducir las emisiones de CO2 y reduce la cantidad de energía necesaria para producir electricidad”, expone Tahir. 

Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), el mundo incrementará en casi 200 GW la capacidad de electricidad renovable en 2021, en comparación a un poco más de los 50 GW incorporados en 2007. “Para que el crecimiento esperado del mercado de energía renovable tome forma, se requerirán mayores cantidades de cobre”, destaca el experto de WisdomTree.

Al hablar de sostenibilidad hay dos preguntas que hacerse: ¿hay suficiente cobre en la Tierra para satisfacer la creciente demanda? El uso del cobre, ¿es bueno para el medio ambiente?

“La respuesta a ambas preguntas es un rotundo sí”, dice Tahir. 

Según la International Copper Association (ICA), el mundo siempre ha tenido, en promedio, 40 años de reservas de cobre desde la década de 1950. En la Encuesta Geológica de Estados Unidos de 2019, se estima que las reservas mundiales de cobre ascienden a los 830 millones de toneladas, los recursos de cobre en exceso, a los 5.000 millones de toneladas, mientras que el uso anual de cobre, se sitúa en el entorno de los 28 millones de toneladas. 

“Además, el cobre se puede reciclar varias veces sin perder sus propiedades físicas, al punto que se recicla alrededor de 1/3 de todo el cobre que se utiliza en la actualidad”, sentencia Tahir.

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