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El Premio Nobel Robert Shiller analiza las causas psicológicas que determinarán la gravedad de la próxima crisis y asegura que los paralelismos con la Gran Depresión siguen vivos

Robert Shiller, premio Nobel de Economía
Robert Shiller, premio Nobel de Economía Michelle McLoughlin/Reuters
  • Robert Shiller, premio Nobel y famoso economista de la Universidad de Yale, ha explicado en una columna del New York Times cómo las narrativas del mercado podrían contaminar la psique de los inversores, exacerbando el tamaño y la dirección de los acontecimientos económicos de una manera que a veces se realiza por cuenta propia.
  • También explicó cómo los paralelismos de la Gran Depresión y el crash del 29 siguen vivos, y describió cómo la gente relaciona las tendencias actuales con los acontecimientos históricos en ausencia de una explicación.
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Cuando se trata de ciclos económicos, tienes más posibilidades de que te caiga un rayo que de predecir el tamaño, la gravedad y el momento de la próxima crisis

Hay demasiadas variables, y algunas de las más importantes son imposibles de cuantificar con precisión. Sin embargo, los pronósticos persisten a un ritmo constante. 

Pero Robert Shiller, el premio Nobel y famoso economista de Yale, cree que los inversores están muy limitados en sus previsiones de recesión. Y cree que un examen minucioso de las narrativas del mercado es la clave para mejorar sus posibilidades de éxito

"La probabilidad de que una recesión llegue pronto —o sea grave cuando lo haga— depende en parte del estado de las narrativas populares siempre cambiantes sobre la economía", dijo en una columna reciente del New York Times

Añadió: "Estas son historias que proporcionan un marco para juntar los fragmentos de información aparentemente aleatorios que se obtienen de los amigos, las noticias o las redes sociales". 

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El argumento de Shiller proviene del instinto natural de la gente de dar explicaciones y razonamientos para cada uno de los últimos eventos que ocurren. Esas narrativas prevalecientes, a su vez, proporcionan la base para las previsiones y las expectativas. 

Dice que estamos influenciados por la información a la que estamos expuestos. Oímos algo y lo repetimos. Luego se construye y se propaga muy rápido. Shiller piensa que identificar cómo encajan estos elementos psicológicos es clave para entender cómo se manifiestan los booms o las quiebras. 

"Para los consumidores, estas narrativas afectan las decisiones sobre gastar o ahorrar, tomar un trabajo exigente o fácil, arriesgarse o quedarse con algo más seguro", dijo Shiller. 

Añadió: "Para los empresarios, las narrativas prevalecientes afectan las deliberaciones sobre si contratar más ayuda o despedir empleados, si expandir o recortar o incluso iniciar una nueva empresa". 

En otras palabras, Shiller está atribuyendo la actividad económica -o la falta de ella- a cambios en los sentimientos y las historias. También hace hincapié en lo profundas y contagiosas que son estas ideas. En su mente, mirar el entorno económico desde este lente proporciona una mejor visión que los datos concretos, ya que los sentimientos de la gente cambian mucho más rápido que los fundamentos subyacentes.

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En su nuevo libro, "Narrative Economics: How Stories Go Viral and Drive Major Economic Events" (Narrativa económica: Cómo las Historias se vuelven Virales e Impulsan los Grandes Eventos Económicos), Shiller ofrece ejemplos de cómo las narrativas que prevalecen pueden convertirse repentinamente en epidemias, lo que acentuando la dirección, el tamaño y la rigurosidad de los movimientos de los mercados. 

Ofrece algunos ejemplos: 

  • la confianza pública o la falta de ella 
  • normas sociales relativas a la extravagancia o la modestia en el consumo 
  • boom y quiebra inmobiliaria 
  • burbujas de la bolsa. 

Si estas narrativas te suenan familiares, es porque puedes vincularlas a casi cualquier auge o crisis económica del pasado. Su influencia —aunque es difícil de cuantificar— determina cuánta celeridad termina por estar detrás de un movimiento del mercado. 

En el entorno actual, una curva de rendimiento invertida y una guerra comercial enfurecida tienen personalidades e instituciones financieras influyentes que dan la voz de alarma ante una posible recesión. Shiller dice que estos pensamientos negativos tienden a alimentarse unos a otros, convirtiendo una idea en una realidad que afecta la toma de decisiones económicas. 

Se convierte en una profecía autocumplida, una historia que se convierte en una epidemia de la vida real. 

Los paralelismos de la Gran Depresión 

Para avanzar en este punto, Shiller hace referencia a importantes acontecimientos históricos como la Gran Depresión

"El número de artículos en la base de datos de ProQuest News & Newspapers que contiene las palabras 'Gran Depresión' se quintuplicó entre 2007 y 2008", contaba. 

Su punto es que en la cúspide de la vulnerabilidad emocional —y en ausencia de una explicación material— la familiaridad de la gente con la historia de la Gran Depresión y el crash del 29 hizo posible una comparación fácil

Y, sin importar el mérito, Shiller dice que aún sigue en pie.

"La narrativa de la Gran Depresión sigue viva, aunque no predomina en este momento", escribía en la columna. "Los exuberantes discursos del presidente Trump, si uno los cree, todavía fomentan los grandes gastos y la confianza. Sin embargo, las narrativas más antiguas y preocupantes esperan volver a ser virales". 

Shiller añadió: "Las nuevas crisis que sacuden la economía a menudo sorprenden a los economistas porque ninguna causa externa parece ser una explicación suficiente para una recesión. La gente comienza a enmarcar repentinamente los acontecimientos actuales en el contexto de historias que habían escuchado muchas veces antes".

 

Este artículo fue publicado originalmente en BI Prime.

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