Qué medidas de las empresas están funcionando en la lucha contra el cambio climático y cuáles no son realmente sostenibles

Greta Thunberg, durante su rueda de prensa en Madrid.
Greta Thunberg, durante su rueda de prensa en Madrid.
REUTERS/Sergio Perez
  • La lucha contra el cambio climático ha pasado a ser pilar fundamental en la RSC de las empresas. 
  • Sin embargo, las medidas propuestas desde las empresas no siempre atacan la raíz del problema. 
  • Business Insider España ha hablado con Bethlem Boronat, profesora de Marketing Responsable y Gestión de la Reputación para conocer qué funciona y qué no en la lucha contra el cambio climático. 
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La sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático se ha convertido en las últimas décadas en uno de los pilares fundamentales de las políticas de responsabilidad corporativa de las empresas. 

Muchas veces han sido acusadas de greenwashing por los consumidores y las organizaciones, simples estrategias para lavar su imagen y desentenderse de los verdaderos cambios estructurales que son necesarios. 

Las acciones contra el cambio climático fomentadas desde las empresas no siempre atacan la raíz del problema. Sin embargo, tal y como explica Bethlem Boronat, experta en RSC y profesora de 'Marketing responsable y gestión de la reputación corporativa' en el Máster de Dirección de Comunicación Corporativa en EAE Business School, los cambios no se pueden hacer de la noche a la mañana y tampoco se puede dejar toda la responsabilidad sobre las compañías. 

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Boronat analiza las estrategias de sostenibilidad de los principales sectores, comparte ejemplos de buenas prácticas y revela hacia dónde cree que se dirigen los modelos de negocio sostenibles, reivindicando la transformación en las formas de consumo como la medida más necesaria. 

Las grandes marcas de moda deben transformar los procesos de fabricación y las formas de consumo

Anna Utochkina/ Unsplash

Entre las grandes marcas de modas se ha apostado mucho por la creación de tiendas ecoeficientes. "Cualquier cosa que se haga en cuánto a infraestructura es bienvenida", asegura Boronat. 

Sin embargo, para crear un ecosistema realmente sostenible en el mundo de moda "lo fundamental son los procesos de fabricación y el consumo", advierte. 

Los modelos de negocio de las grandes marcas de moda que se basan en el lanzamiento continuo de nuevas colecciones "crean una enorme sobreproducción", explica la experta. 

Por ello, las marcas deberían centrarse, sobre todo, en sus líneas de trabajo, en las que también deberían garantizar la "sostenibilidad social", advierte Boronat, ya que el ritmo de producción genera muchas veces unas condiciones de trabajo inhumanas. 

En la fabricación de los productos, las empresas deberían también asegurarse de que las materias primas se han obtenido de forma sostenible. 

"Lo realmente prioritario sería promover una forma de consumo razonable", reflexiona Boronat, que alaba las iniciativas que permiten dar una segunda vida a los productos y a la ropa. 

La marca NudieJeans, por ejemplo, comercializa vaqueros y, junto a las instrucciones para mantenerlos en el mejor estado durante el máximo tiempo posible, también ofrece un servicio de reparación. 

Boronat también alaba la iniciativa del gigante Decathlon organiza eventos Decathlon Ocasión en los que los clientes pueden vender productos de la marca a otros consumidores para dar una segunda vida al artículo. 

Las eléctricas tienen que centrarse en la generación de energías renovables y accesibles para todos

Getty Images

Muchas grandes eléctricas tienen en sus planes de sostenibilidad la reforestación de espacios degradados. "La reforestación se necesita", asegura Bethlem Boronat, pero "a la larga, a lo que tienen que ir es a cambiar de dónde viene la electricidad".

La experta destaca que muchas de estas empresas ya están aumentando la cantidad de energías renovables, pero sigue habiendo un uso excesivo de combustibles fósiles. 

"Algunas eléctricas más pequeñas, como HolaLuz, sí que han nacido con esta concienciación sobre las energías renovables", señala. Además, también practican la sostenibilidad social "ajustando los precios", añade, insistiendo en la idea de que "la sostenibilidad solo tiene sentido si puede llegar a todo el mundo". 

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Las medidas de la banca son efectivas gracias al impacto económico

Getty Images

Los grandes bancos están adoptando medidas con las que "la banca ética lleva años", explica Boronat. 

Medidas como las hipotecas verdes o las "las condiciones especiales" que promueve Bankia para financiar productos sostenibles, como electrodomésticos de bajo consumo y coches eléctricos o híbridos. 

"Triodos, por ejemplo, no concede hipotecas si la vivienda no cuenta con el certificado energético", revela la experta, que alaba la efectividad de estas medidas porque "cuando nos tocan el bolsillo, solemos ser más comprometidos". 

 

Combatir el desperdicio alimentario y fomentar el ahorro en el consumo: los desafíos en turismo y hostelería

Reuters

Las cadenas hoteleras han empezado a retirar los plásticos de un solo uso de sus hoteles, sustituyendo muchas veces por productos de cartón. 

De nuevo, Boronat explica que la medida no es que no sea necesaria, sino que los hoteles deberían centrarse más en el ahorro del consumo. 

La experta recuerda que hace años que Novotel empezó a poner en marcha una serie de pequeñas medidas como no cambiar las toallas o reponer los amenities a diario, que son fundamentales para combatir el cambio climático desde este sector. 

"Los desayunos tipo bufé son un ejemplo de desperdicio alimentario", señala también Boronat, alabando en ese sentido la iniciativa Too Good To Go con la que los hoteles y otros establecimientos pueden hacer llegar a los consumidores los alimentos que han sobrado. 

El desperdicio alimentario y el ahorro en el consumo son también asignaturas pendientes en los cruceros. Recientemente, MSC Cruceros anunció que contrarrestará todas las emisiones directas de (CO2) de las operaciones marítimas de su flota a través de una combinación de proyectos de compensación de carbono. 

Frente a esto, Boronat explica que "el impacto de los cruceros es enorme, no solo con emisiones, sino también en la gestión de residuos, el consumo y el desperdicio alimentario". 

La experta critica un modelo de negocio pensado para "agasajar al cliente" y unos consumidores poco responsables que convierten en comodidad servicios que no necesitan gracias a las experiencias del todo incluido. 

No es el único sector en el que las exigencias del consumidor han acabado suponiendo un problema. "En las explotaciones agrarias se descartan alimentos que no cumple con los canones de belleza", revela Boronat, que destaca la labor de la cooperativa Fruta Feia, que comercializa la fruta que normalmente se quema por su aspecto a pesar de estar en perfectas condiciones. 

Las aerolíneas lo tienen muy complicado, pero hay una gran cantidad de viajes innecesarios

MatusDuda/Getty

Las aerolíneas están el punto de mira por la cantidad de emisiones que generan. La estrategia que están adoptando pasa por la creación de flotas más sostenibles, como hace Iberia, y por los proyectos de compensación de carbono, como EasyJet. 

"Las aerolíneas lo tienen muy complicado", reconoce Boronat. Sin embargo, la experta señala que hay "muchos viajes innecesarios" que los viajeros realizan porque priman la inmediatez. 

De nuevo, la experta asegura que es una labor tanto de las empresas como del consumidor. "Piensa si tienes el tiempo de ir a París en tren, por ejemplo", reflexiona.

Aunque critica también que las inversiones en infraestructuras no hayan tenido la sostenibilidad como preocupación principal. 

"Muchas de las inversiones que se han hecho en aeropuertos se podrían haber utilizado para crear una mejor red ferroviaria", lamenta Boronat. 

En el transporte, la experta ve con buenos ojos las iniciativas de carsharing coches eléctricos, que supone un ahorro al consumidor y al medio ambiente. 

"Consolida también nuevas formas de consumo en las que deja de ser importante poseer algo que no utilizas más que cuando lo necesitas", explica Bethlem Boronat. 

"Creo que hacia allí es hacia donde se dirigen los modelos de negocio sostenibles", asegura, "hacia ofrecer servicios, y no productos, dentro de una economía colaborativa", concluye. 

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