Inditex renueva su estructura: salidas de directivos en Zara Caballero y en las enseñas más impactadas por la pandemia

Tienda Zara

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  • Reducidas en número pero muy significativas han sido las salidas que se han producido en Inditex en los últimos meses.
  • La pandemia ha hecho que el gigante textil ponga en revisión sus estructuras, en especial las enfocadas al público masculino, donde una casualización de la moda y la llegada del teletrabajo se habrían saldado con la salida de alrededor del 80% de los directivos de Zara Caballero. Un movimiento similar se ha producido en Massimo Dutti. 
  • Ramón Rubio, responsable financiero de Massimo Dutti, o Jordi Blasi, responsable de la división masculina de Zara, son algunos de los directivos que han dejado la empresa.
  • "Hay quinielas cada semana de los próximos en salir. Es una situación muy tensa", confiesan trabajadores de la compañía.
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"En Inditex hay poca grasa, todo es músculo", cuentan fuentes cercanas al gigante textil. Lo hacen para explicar lo singular de la salida de varios directivos del dueño de Zara desde la irrupción de la pandemia. 

En los últimos días de julio de 2020, el grupo sumaba decenas de salidas en varias marcas, como Berhska, Oysho y, de forma más concreta, Massimo Dutti, según informaba el portal especializado Moda.es. La compañía decía adiós a directivos como Ramón Rubio, responsable financiero de Massimo Dutti, pero también a mediáticos fichajes como el aristócrata Rafael Medina, tras afrontar la época más convulsa de su historia, que le obligó a cerrar todas sus tiendas, generó sus primeras pérdidas desde la salida a Bolsa y supuso un espaldarazo definitivo al canal online.

Antes de la llegada del coronavirus, el grupo gallego ya estaba diseñando un plan de transformación ligado, fundamentalmente, a la digitalización. Esta remodelación continúa y afecta de lleno a toda la estructura de Inditex y, especialmente, a las divisiones enfocadas a la moda masculina, fuertemente impactadas por la pandemia.

Además de Rubio y Medina, han dejado la compañía Mónica Coca, directora de Compras de Oysho, tras 14 años en la empresa; Jordi Blasi, responsable de Zara Caballero; José Luis Goñi, ligado al grupo durante 15 años y durante los 2 últimos al frente del hub logístico del grupo en Países Bajos; o María Fanjul, directora del canal online de Inditex. 

Otros nombres históricos, como Antonio Abril, secretario general de la multinacional y Ramón Reñón, director general adjunto al presidente, también dijeron adiós, en ambos casos por jubilación.

Desde Inditex explican que, en este momento concreto, se están produciendo más altas que bajas tanto a nivel general como las marcas que comercializan moda masculina. Además, señalan que se trata de movimientos naturales dentro de la plantilla y que siguen la dinámica habitual de otros años.

Salidas en Zara Caballero: "Hay quinielas cada semana de los próximos en salir; es una situación muy tensa"

Además de las salidas que se han hecho públicas, fuentes internas afirman que alrededor del 80% de los directivos de Zara Caballero han dejado la empresa.

En concreto, apuntan a la salida de Juan Mendivil, director de Sport; Ibón Murga, director de Complementos; Alberto Garanto, responsable de Diseño; y Eduardo Sabater, director de Circular. Este último puesto, precisan, sería el encargado de comprar productos de moda casual por unos 900 millones de euros al año y quien coordina un equipo de unas 30 personas que diseñan, compran y proponen para enviar a tienda. 

También habrían salido las personas sobre las que recaía el control de gestión (Christian Montejo) o la distribución. Otros 2 directivos habrían cambiado sus funciones. Movimientos similares se habrían producido en Zara Home y Massimo Dutti. 

"El que se desconecta de la cultura y velocidad del negocio, sale centrifugado", relatan las fuentes. "Durante este tiempo, cada jueves o viernes hay salidas. Hay quinielas cada semana. Es una situación muy tensa", confiesan trabajadores de la compañía. 

Recuerdan que Zara Home ya vivió un proceso similar tras la salida de su directora, Eva Cárdenas, y apuntan al respaldo vital que Zara supone para la enseña de decoración y productos para el hogar. Posteriormente, la reestructuración continuó en otras enseñas. Ahora, son las divisiones de moda masculina las que afrontan este proceso. 

La moda masculina tiene, no obstante, un peso reducido. En Zara habría unos 10 directores en Caballero para un equipo de unas 300 personas. Antes de la pandemia, su facturación rondaba los 4.000 millones de euros, lo que supondría en torno al 20% de los ingresos generados por Zara en 2019.

Estas mismas fuentes detallan que la división de Mujer y Niño de Zara respondieron muy bien al impacto del COVID-19. No pasó lo mismo con Caballero. 

El complejo escenario al que se enfrenta Massimo Dutti 

Tienda Massimo Dutti

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Massimo Dutti nació en Barcelona en 1985. Lo hizo fuera del paraguas de Inditex, que no la adquirió hasta 1991. La enseña, una vez integrada en la compañía, lanzó su línea de mujer, aunque su público objetivo seguía siendo el masculino. En su caso, este enfoque, que durante décadas supuso su gran ventaja competitiva, es hoy su talón de Aquiles. Las fuentes consultadas coinciden en que se encuentra "en pleno replanteamiento de su oferta y su ADN". 

El pasado verano, su director financiero, Ramón Rubio, dejó Massimo Dutti tras más de 20 años en la compañía. "Era parte del paisaje. Realmente era quien llevaba la empresa, todas las decisiones pasaban por él", explican. 

También hace un año dejó la compañía Rafael Medina. El duque de Feria se había incorporado a Inditex —que mantiene en general un perfil bajo— en 2014 para liderar la dirección de personal tailoring de caballero (servicio que permite hacer a medida determinadas prendas). "Fue un fichaje para hacer marca y la realidad es que su labor fue más discreta de la esperada", detallan. "Llevaba tiempo desconectado y se aprovechó el plan de transformación para prescindir de él". 

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"Una progresiva casualización de la moda masculina ha hecho que la ropa más formal de la tienda, de precio medio más alto, pierda fuelle", cuentan. Otras fuentes coinciden: "Costaba crecer. Cada año la entrada en saldo –número de prendas que llegan a saldo– empeoraba y eso afectaba al margen, siendo además de las enseñas que menos crecían, de las menos rentables". 

El teletrabajo como nuevo paradigma laboral no ha ayudado a paliar esta situación. Un estudio de la consultora Kantar recogido por Moda.es revela que, durante el primer trimestre del año, las ventas de ropa masculina en España se contrajeron un 12,6% respecto al mismo periodo de 2020. Otro mal augurio lo aporta el ICEX, que apunta que la confección masculina estuvo entre las divisiones más castigadas si se analizan las compras al extranjero, con una caída del 14,8%. 

Según las cifras de la compañía, Massimo Dutti es la enseña donde el impacto de la crisis sanitaria ha sido mayor. En 2020, recortó sus ingresos un 37%, hasta 1.197 millones de euros, la mayor caída porcentual de todo el grupo. Hay que remontarse a 2012 para encontrar una cifra de negocio similar (1.134 millones). A 30 de abril de 2021, contaba con 668 tiendas, 82 puntos de venta menos que hace un año. 

Desde 2015, la cadena venía creciendo, pero de forma desigual y a menor ritmo que otras como Pull & Bear. Si hasta 2017 sus ventas aumentaban año a año sobre un 8%, en 2018 lo hicieron solo un 2%. En el año previo a la pandemia, consiguió remontar hasta el 5,43%. En 2020, llegó la gran caída. 

Entre las 8 enseñas del grupo, Zara sigue siendo el buque insignia y su gran salvavidas: el pasado año fiscal, aportó el 69,3% de los ingresos del grupo, frente al 69,1% de 2019. Su contribución es casi 8 veces superior a la de la siguiente marca por volumen de ventas, Berhska, con el 8,69%. 

La plantilla de Inditex se reduce en un 18% en un año

A cierre del ejercicio fiscal 2020 —concluido el 31 de enero de este año—, Inditex estaba formado por 144.116 personas. España aglutinaba el 28%, con 40.279 empleados. A pesar del fuerte impacto de la pandemia en el negocio, la empresa no realizó un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Desde la compañía explican que las directrices son claras: preservar el empleo, salarios garantizados y la estabilidad de la plantilla.

No obstante, a cierre del ejercicio, la plantilla total se había reducido en 32.495 personas respecto a 2019, lo que supone un 18,4% menos. Un ajuste que se explica por las tiendas, que un año redujeron en 30.816 sus trabajadores. Por tipología de contrato, en 2020, el 87% del equipo tenía una vinculación laboral indefinida con la empresa, aunque el número disminuyó en 9.749 personas. El grueso de los puestos fijos sigue recayendo en el mercado doméstico —donde Inditex tiene su sede—, con 36.627. 

Respecto a la clasificación profesional, el estado de información no financiera del grupo sí arroja un aumento de 2.118 personas en los puestos de dirección —empleados con responsabilidad sobre grupos de trabajo interdisciplinares, así como directores de tienda—, hasta alcanzar los 12.591 en el ejercicio de 2020. 

Según fuentes sindicales, en el caso de las salidas, otro punto a tener en cuenta es la falta de un órgano de representación de los trabajadores en Inditex. En la "fundación", nombre que históricamente reciben los servicios centrales, no hay comité de empresa, indican los empleados. Sí lo hay en tiendas y almacén. 

El salario del equipo considerado como dirección por el grupo se situó en 2020 en algo más de 50.000 euros de media por persona. Respecto a las indemnizaciones para este tipo de profesionales, no son públicas ni aparecen reflejada ninguna partida al respecto en las cuentas anuales de la compañía, como sí sucedería en el caso de indemnizaciones a la alta dirección —no consta ninguna correspondiente al ejercicio 2020—.

En la alta dirección —escala que no solo incluye a los directores generales de las cadenas—, la remuneración media fue de 1,3 millones de euros en 2020, lo que supone una bajada de aproximadamente un 8% frente a 2019 y de hasta un 32% en relación a 2018. Según se desprende del anterior informe, los 21 directivos que forman parte de este grupo —excluyendo a los consejeros ejecutivos: Pablo Isla, presidente ejecutivo de Inditex, y Carlos Crespo, CEO— se repartieron 27,79 millones de euros en el ejercicio fiscal 2020, un 8% por debajo de 2019 y un 32% menos que en 2018. 

En muchas empresas, es habitual que el vínculo entre los altos directivos y la compañía sea de carácter mercantil —contrato de prestación de servicios— y no laboral —sujeto al estatuto de los trabajadores—. 

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¿Cómo funciona Inditex desde dentro?

Respecto a la estructura comercial de Inditex, fuentes cercanas explican que estaría formada por el director de la cadena y el director financiero y, además, en el caso de Zara habría un director para cada una de las secciones —la de Mujer recae en Beatriz Padín— y un director de control de gestión, Miguel Díaz. "Ella es, hoy por hoy, la persona más poderosa en lo referente al negocio de la compañía", añaden.

Sin embargo, fuentes internas explican que, en general, el concepto de director es algo confuso en los departamentos comerciales y la visibilidad sobre la estructura jerárquica es limitada. "No hemos visto jamás un organigrama. Es algo a lo que solo tienen acceso en Recursos Humanos", apuntan. Este departamento está dirigido por Begoña López-Cano.

A la pregunta de cómo reordena Inditex su equipo tras una salida, la respuesta de la empresa es que estos puestos se cubren tanto por captación de talento externo como, sobre todo, por promoción interna. Y explican que hay una apuesta decidida por las iniciativas transversales que promueven el desarrollo del talento interno. 

En Arteixo —donde Inditex tiene su cuartel general—, ponen como ejemplo los trabajadores, funciona la promoción interna en los departamentos comerciales, generalmente vinculada a Óscar Pérez, director de Zara, o a Padín. "Cubren estos puestos con gente de confianza que viene de otros departamentos y que son ajenos a la gestión, lo que en ocasiones genera un clima complicado", añaden. En otras enseñas se tiende a mirar al exterior. 

Cierre de tiendas y provisión extraordinaria

En junio de 2020, Inditex tomó una importante decisión operativa: absorber 1.200 establecimientos, de los que entre 250 y 300 se encontraban en España. El plan ponía en el foco en tiendas al final de su vida útil, sobre todo de los formatos jóvenes, y cuya venta se podía recuperar con puntos cercanos y online. Bajo esta premisa, la empresa operaba, a 30 de abril, 6.758 puntos, 654 menos que hace un año. En lo relativo al impacto en la plantilla —para mantener el empleo se ofrecieron recolocaciones—, desde Inditex recuerdan que todas las medidas implementadas han sido acordadas sindicalmente tanto a nivel nacional como con el Comité Sindical Europeo.

Meses antes, coincidiendo con la presentación los resultados anuales de 2019 y como medida de prevención ante el COVID-19 —que ya daba los primeros signos de impacto global—, había provisionado 287 millones de euros para ajustar al valor neto de realización estimado del inventario de la campaña primavera/verano a 31 de enero de 2020.

Esto, dicho de otra forma, es realizar un ajuste en el precio estimado de venta de un activo en el transcurso normal de la operación menos los costes estimados para terminar su producción y los necesarios para llevar a cabo la venta. 

"Hace 4 años hubo un análisis de estrategia, donde se esbozaba el cierre de tiendas y la apuesta por el online. Lo único que hizo el coronavirus fue acelerarlo", explican fuentes conocedoras. De hecho, en 2020, las ventas por Internet se convirtieron en la gran baza del grupo, aportando 6.612 millones. Este auge, junto a la apertura progresiva de  puntos de venta, hizo que Inditex ganase 421 millones de euros en el primer trimestre de su ejercicio fiscal 2021 —de febrero a abril—. 

En paralelo, otras fuentes cercanas al grupo añaden que Inditex ha sabido escuchar el ruido del mercado y ha aprovechado la coyuntura actual para revisar estructuras y procesos. 

"Uno de los elementos clave de la cultura de Inditex, y que se ha ido manifestando a lo largo de los años, es saber identificar el momento en el que se encuentra la empresa y hacia dónde se dirige y con ello tomar decisiones sin tener en cuenta si las personas afectadas son históricas o no", concluyen.

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