Así saltan los virus desde los animales hasta los seres humanos

  • Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que tres de cada cuatro nuevas enfermedades infecciosas humanas - incluyendo enfermedades como el COVID-19- salieron de otra de especie.
  • Los virus tratan de infectar a nuevos huéspedes todo el tiempo, pero hay muchas barreras que deben atravesar antes de que eso pueda suceder. Primero, un nuevo virus necesita entrar en contacto con los humanos, luego superar las defensas naturales del cuerpo, y finalmente propagarse entre las personas. Pero en cualquier punto del camino puede ser detenido en seco.
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Esta es la transcripción del vídeo.

Narrador: se cree que hay… demasiados virus por ahí sueltos en la Tierra. Afortunadamente, solo hay un poco más de 1.000 cepas de virus que se sabe que infectan a los seres humanos, la mayoría de los cuales provienen de los animales. Son parte de un grupo llamado enfermedades zoonóticas, causadas por bacterias, virus, parásitos u hongos. Y en la que todos nos centramos ahora es en la del virus que causa la COVID-19. Y pueden surgir nuevos en cualquier momento. Esto es lo que tiene que ocurrir para que un virus salta de animales a los seres humanos. 

Como patógeno, el objetivo del virus es infectar a su huésped y replicarse, porque no puede hacerlo por sí mismo. Digamos que este cerdo es el huésped original de un virus. Él y sus compañeros pasarán a ser receptores, una población específica de animales de la misma especia que albergan naturalmente un agente patógeno.

Colin Parrish: por lo tanto, hay millones de virus por ahí infectando a los animales. Literalmente, a millones. Quiero decir, cuanto más buscamos, más encontramos. Y la mayoría de esos virus no infectan a otros animales. Tiene un rango de hospedaje muy restringido.

Narrador: la mayoría de las veces, el virus no afecta a su huésped original o solo lo afecta levemente. Entonces, ¿qué es lo que hace allí? Supongamos que este cerdo alberga un virus que infecta principalmente al intestino. Los virus tienden a atacar diferentes partes del cuerpo, dependiendo de si se pueden unir a estos tipos. Los receptores son proteínas que se encuentran a lo largo del exterior de la célula, usadas para comunicarse con el resto del cuerpo. Pero los virus también pueden adherirse…

Las células del sistema respiratorio pueden tener receptores diferentes a los de las células del tracto digestivo. Un virus hace lo suyo, agarrándose a una célula anfitriona, entrando en ella o inyectando partes de sí mismo y luego secuestrándola. Obliga a la célula a hacer copias del virus, las cuales pasarán a secuestrar otras células anfitrionas. Esto, normalmente matará la célula anfitriona. Y si una cantidad suficiente de células anfitrionas resulta infectada, producen más virus, el anfitrión contraerá una infección, que, si el cuerpo no puede combatirla o lucha demasiado fuerte, podría derivar en una enfermedad grave o en la muerte.

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En los receptores, sin embargo, la especie habrá desarrollado una resistencia al virus durante muchas generaciones. Esto permite una especie de equilibrio; el sistema inmunológico controla la infección sin matar al virus completamente. Si el virus salta, sin embargo, un nuevo huésped no tendrá la misma, o ninguna, inmunidad. Esto puede sonar aterrador, porque en realidad estás constantemente expuesto a los virus. Pero solo un número muy reducido consigue infectar a una nueva especie de huésped.

Se denomina propagación, y hay una serie de barreras que un virus debe atravesar para que eso ocurra. Si es parapetado por estas, puede ser detenido en su camino a la invasión. Simplificando, se presentan dos cuestiones: ¿Puede el virus llegar a las células del nuevo huésped, y puede unirse y entrar en ellas? Cuando más cerdos infectados haya en una especie, y más cerca estén de las personas, habrá más probabilidades de que haya una propagación. Pero la probabilidad también tiene que ver con la forma en la que los humanos interactúan con ellos. 

Los virus animales suelen transmitirse a las personas de varias maneras: contacto con excreciones, matanza, mordeduras, contacto con tejidos blandos o a través de una especie intermedia como los mosquitos o las garrapatas. Lugares como granjas y mataderos e incluso zoológicos, donde las personas están en estrecho contacto con animales, tienen un mayor riesgo de propagarse.

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Sin embargo, la proximidad por sí sola no es suficiente. El factor genético también podría ser clave para los humanos. Hay una enorme lista de genes que se han relacionado con diferentes riesgos de infecciones y otros que aumentan el riesgo. Más allá de los genes, el virus que tiene que pasar a través de las respuestas inmunológicas innatas del cuerpo.

Parrish: por lo tanto, hay dos tipos de respuestas inmunes. Una es la respuesta inmune adaptativa simple, son anticuerpos y células T, y generalmente son estimuladas después de una infección que ya ha ocurrido antes. Las respuestas innatas son las que ya están presentes en el interior de la célula, que hacen una célula o un huésped, ya sabes, sea resistente al virus.

Narrador: a diferencia de una respuesta adaptativa, una respuesta innata puede intentar luchar contra cualquier agente patógeno en ves de uno en específico. Las membranas mucosas, los ácidos estomacales, la piel, las células centinela e incluso la falta de los receptores adecuados pueden evitar que un virus infecte a una persona. Aquí es cuando las mutaciones son realmente importantes. Un contagio exitoso, por lo general, no se da con el virus original.

Parrish: tienen que obtener algunas mutaciones que les permitan replicarse de la manera más eficiente, que les permita superar esas barreras puestas por el huésped.

Narrador: un virus que infecte el sistema digestivo del cerdo podría atacar las células respiratorias de los humanos. Depende del receptor para el que el virus sea apropiado o que mute para ser el apropiado. Una vez dentro de la nueva célula anfitriona, una infección solo tendrá éxito si el virus puede replicarse. Las células infectadas liberarán interferones, proteínas que impiden que el virus se replique dentro de la célula y en las células cercanas, que contienen la infección y evitan que se propague a nuevas células. Si eso no funciona, el sistema inmunológico adaptativo se activa.

Los glóbulos T se activan y matan a las células ya infectadas para evitar que produzcan más virus, mientras que los glóbulos blancos bombean anticuerpos especialmente diseñados para luchar contra este nuevo patógeno. Pero como el cuerpo nunca ha visto este virus antes, puede necesitar unas semanas para producir los correctos. Y las inmunodeficiencias en cualquiera de los dos tipos de respuesta pueden hacer que sea aún más fácil que un virus se afiance.

Así que, si un virus pasa por todo esto, contacto, infección, replicación, entonces es que se ha extendido con éxito. Pero…

Parrish: el virus tiene que ser capaz de transmitir. Tiene que ser capaz de saltar desde esa persona y tiene que ser capaz de infectar al menos a una o a dos personas más para que pueda iniciar una cadena de transmisión.

Narrador: un virus que infecta a dos personas tiene el doble de probabilidades de infectar a más personas, comparado con un virus que solo infecta a una. Y esto puede continuar hasta que alcance proporciones epidémicas y pandémicas. La COVID-19 no es la primera enfermedad zoonótica, y no será la última. Los virus no quieren matar a sus huéspedes, sin huésped no hay virus. Pero las nuevas enfermedades son tan peligrosas porque los humanos no tienen la misma inmunidad que el receptor del virus. Y debido a que hay tantas, actualmente no es posible predecir cuándo o qué virus se extenderán, pero sí sabemos las condiciones en la que se puede dar el contagio. 

Parrish: cómo y dónde pueden ocurrir y cómo podemos poner en marcha una especie de mejor vigilancia para que podamos atraparlos temprano y, como dicen, acabar con ellos antes de que lleguen al punto en que se conviertan en una especie de epidemia fuera de control.

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