La salud mental será uno de los grandes problemas de 2021 por la pandemia del coronavirus

Salud mental.
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  • La pandemia del coronavirus no solo ha dejado una economía destruida y serios daños físicos en las personas, sino que también ha dejado muchísimas secuelas mentales que tardarán en superarse.
  • Ansiedad, depresión, sueños pandémicos, síntomas a largo plazo e incluso conductas racistas contra determinados colectivos son algunas de las consecuencias que tienen y tendrán un gran impacto en la salud mental.
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Con la llegada de las vacunaciones masivas con dosis de Moderna, Pzifer o Astrazeneca, los daños físicos del coronavirus podrán reducirse en gran medida en este 2021.

Sin embargo, existe un daño al que la gran mayoría de la población no está prestando atención y que podría ser tan perjudicial como el resto: las secuelas mentales.

"Los aspectos físicos de la pandemia son realmente visibles", cuenta Lisa Carlson, expresidenta de la Asociación Estadounidense de Salud Pública y administradora ejecutiva de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory en Atlanta. "Pero también tenemos escasez de suministros y estrés económico, miedo a las enfermedades, todas nuestras rutinas interrumpidas, lo que genera un verdadero dolor".

No existe una vacuna para los problemas de salud mental, lo que provocará que se tarde aún más en superarlos, como el sedentarismo, la falta de sueño o las secuelas a largo plazo del coronavirus.

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La pandemia ha supuesto muchos aislamientos y confinamientos que han afectado a personas de todas las edades, ya que estudiar o trabajar desde casa no solo supone trabas en el desarrollo social, sino que genera estrés y sedentarismo.

Además, todo esto ha provocado trastornos a la hora de dormir, con "sueños pandémicos" relacionados con la muerte o incluso insomnio causado por estrés postraumático.

"La falta de separación entre el trabajo y el hogar puede desencadenar patrones de sueño irregulares", dice el Raj Dasgupta, médico y profesor asistente de medicina clínica en Keck Facultad de Medicina de la Universidad del Sur de California. "La pandemia lanzó una bola que curvaría todo nuestro ritmo circadiano".

Para paliar esto, un buen consejo sería recibir suficiente luz solar para conseguir un ritmo circadiano normal, así como recibir técnicas de relajación, para así mejorar la salud mental.

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Sin embargo, de nada sirve poner en marcha estas técnicas si no cuentas con algún tipo de apoyo, condición que ha favorecido el aislamiento provocado por el virus, incrementando el número de trastornos alimentarios y recaídas en cuanto al abuso de sustancias, las cuales podrían aumentar en este 2021.

A esto se le suma la preocupación de las personas que siguen presentando síntomas respiratorios y neurológicos a largo plazo a pesar de no estar infectadas.

"La gente espera estar enferma durante cierto tiempo y luego recuperarse", cuenta Carlson. "Pero estas personas llevan meses enfermas, superando todas las expectativas, lo que causa problemas tanto a nivel individual, como a sus seres queridos".

Además, no todos están viviendo de la misma forma los confinamientos y sus impactos, por ejemplo muchas personas de la comunidad LGBTQ + se han tenido que quedar encerradas en un lugar con personas que no aceptan su género u orientación sexual, con consecuencias que llegan a ser tan catastróficas como el suicidio.

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El racismo también ha sido clave en un año marcado por las protestas del Black Lives Matter, pero los nativos americanos no han sido los únicos en sufrir sus estragos, sino que personas de origen asiático también han sufrido represalias por parte de aquellos que culpan a China de propagar el virus por todo el mundo.

Otro colectivo que también ha experimentado tratos inhumanos han sido los trabajadores de primera línea, como el personal sanitario que, tras largas jornadas laborales jugándose la vida, no solo ha supuesto un desgaste mental enorme, sino que han tenido que aguantar vejaciones por parte de aquellos que los veían como un peligro.

"La inequidad mata", cuenta Carlson. "Vemos que esas situaciones desiguales afectan a la salud directamente y pone de manifiesto problemas que sabíamos que existían, pero que ahora son mucho más difíciles de ignorar".

Pero si algo positivo se puede sacar es que la pandemia ha traído consigo una mayor visibilización en torno a la salud mental, dejando atrás prejuicios y promoviendo que la gente busque ayuda.

"Realmente espero que este sea el momento en que rompamos las barreras para hablar sobre salud mental, porque creo que lo más importante que podemos hacer, como profesionales y en nuestras familias y en nuestras comunidades, es hablar sobre eso", explica la expresidenta de la Asociación Estadounidense de Salud Pública."Cada vez que hablamos de salud pública, deberíamos hablar de salud mental. Y cada vez que hablamos de COVID-19, deberíamos hablar de salud mental".

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