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La histórica decisión de Santander de no amortizar unos CoCos pondría tener un gran impacto en el mercado porque sube el riesgo de 125.000 millones de euros de deuda de los bancos

Santander ambushed the bond market by refusing to honour a gentleman's agreement.
Santander ambushed the bond market by refusing to honour a gentleman's agreement. Drew Angerer/Getty Images
  • La decisión de Santander de no amortizar una de sus emisiones de bonos ha confundido a los inversores.
  • El mercado esperaba que Santander recomprara una emisión de 1.500 millones de CoCos (las siglas para los bonos contingentes convertibles) bajo las premisas de "un pacto de caballeros". La decisión de Santander de no hacerlo convierte al resto de bonos de este tipo que cotizan en el mercado en una apuesta con mayor riesgo. 
  • Habría unos 125.000 millones de euros de este tipo de emisiones cotizando en el mercado. 
  • El hecho de que un banco globlal fuerte haya decidido tomar esta decisión no augura nada bueno para la multitud de pequeñas entidades mucho más débiles que están ya en el mercado o que están considerando entrar en el mercado de mayor riesgo de deuda junior subordinada, según apunta el analista de ABN Amro, Tom Kinmouth, en una nota enviada a sus clientes. 
  • Santander parece haber apostado que la fortaleza de su negocio es más importante, que el daño reputacional que puede causarle esta decisión como participante en el mercado de CoCos. 

La decisión del banco Santander de no amortizar su emisión de bonos contingentes convertibles (los llamados CoCos) ha sorprendido a los inversores, al sugerir que el mercado de 125.000 millones de euros de la deuda bancaria europea es mucho más arriesgado de lo que todos pensaban.

Los inversores esperaban que el banco español recomprara una emisión de 1.500 millones de euros de estos bonos para cumplir un "pacto de caballeros" no escrito por el se sobreentendía que este tipo de instrumentos se recompran a la primera oportunidad de hacerlo.

Este tipo de bonos también conocidos como AT1, porque computan como capital Tier 1 adicional a ojos del supervisor, también se conocen como "bono contingente convertible" o CoCos. Estos bonos carecen de vencimiento señalado, se emiten a perpetuidad, lo que significa que pueden no ser reembolsados nunca. 

En general, los bancos suelen recomprar estos bonos para mantener su buena reputación. Los inversores están dispuestos a prestar dinero en estas operaciones de bonos ─aunque no existe la obligación estricta de recomprarlos para el banco─ porque obtienen una tasa de interés mayor, ya que tienen un mayor riesgo. Los CoCos tienen un mayor riesgo porque pueden cancelarse o convertirse en acciones si el nivel capital es demasiado bajo.

"Justo antes del anuncio había una tensión increíble tensión en el mercado mientras los bonos caían", ha señalado Tom Kinmouth, analista de renta fija del banco holandés ABN Amro, a los clientes. "El retraso en anunciar la recompra ha sido inusual. Santander esperó hasta el último día posible antes del anuncio de que no no iba a hacerlo". 

"Sentimos que Banco Santander podría amortizar estos instrumentos en primer lugar debido al incremento del coste de otros bonos subordinados del banco. Esto será una sorpresa negativa para el mercado", escribe. 

Así que la decisión de Santander de no amortizar los bonos tiene tres razones: 

  • Ha enturbiado la reputación de Santander como un socio en el que los inversores en bonos puedan confiar. 
  • A la inversa, ha demostrado que Santander es lo suficientemente fuerte como para escapar con tal maniobra.
  • Y ha hecho que estos bonos sean más caros para todos los demás bancos porque los inversores ahora saben que los bancos pueden renunciar a sus "pactos de caballeros" y por tanto, exigirán pagos de intereses más altos para arriesgar su dinero con ellos en el futuro, según Kinmouth.

El precio del bono continuará subiendo y bajando en el mercado, y los inversores continuarán recibiendo pagos de intereses (un poco como dividendos), pero ahora no pueden obligar a Santander a canjear al valor nominal de los bonos. Su inversión repentina e inesperadamente se parece mucho más a una acción, en otras palabras. 

AT1/CoCos se introdujeron por los reguladores europeos en el mercado en medio de la ola de debilidad de las entidades en la crisis financiera de 2008. Era una manera de intentar que los bancos mejoran sus ratios de capital sin necesidad de emitir más acciones. Es un terreno del mercado bancario europeo poco testado. De hecho, Deutsche Bank rechazó llamarlos CoCos una vez, hace diez años. 

"El banco es una institución global sistémica que ha tenido reembolsos increíblemente consistentes. El hecho de que un banco global fuerte haya atraído una gran atención hacia este tipo de deuda no augura nada bueno para la multitud de entidades más pequeñas y más débiles que ya están en el mercado o que están pensado entrar en este mercado de deuda subordinada de mayor riesgo", apunta el analista de ABN a sus clientes. 

Los inversores llevaban tiempo esperando que el Santander recomprara los bonos después de que otro banco emitiera otro AT1 ( de 1.200 millones de euros) la semana pasada y otro más antiguo de 1.500 millones de euros aumentará de valor en un periodo muy corto con la esperanza de la amortización. Como consecuencia de esta decisión, la cotización del bono cayó debido a las ventas de los inversores. 

"Cuando hacemos amortizaciones tenemos la obligación de ajustar las cifras y el balance para cubrir los intereses de todos los inversores. Continuaremos monitorizando el mercado y ejecutaremos nuestras opciones de amortización cuando consideremos que es el momento adecuado para hacerlo",  apunta un portavoz de Santander. 

La decisión de Santander de no recomprar los bonos en este punto significa que la deuda vira hacia un tipo de interés más bajo que es variable en vez de fijo. Esto permitirá pagar al banco un tasa de interés efectiva más baja, 5,5%, que si emitiera nuevos bonos. 

A pesar de la decisión tomada por el banco, los AT1 de Santander han subido más de 0,5 céntimos de euros hasta situarse alrededor de los 98 céntimos el miércoles, tras la caída vivida el jueves a última hora en una tónica de debilidad marcada por la decisión de no recomprarlos, según Bloomberg. 

Así que, más barato para el banco pero más caro para los inversores que apostaron porque se mantendría el pacto de caballero. 

Y después de todas las complicaciones, toda la historia puede resumirse en este tuit: 

 

 

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