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El sector de los combustibles fósiles se enfrenta a un colapso de más de 22 billones de euros por la crisis del coronavirus que podría poner punto final a una de las industrias más contaminantes

Un trabajador con mascarilla en una refinería de petróleo
REUTERS/Essam Al-Sudani
  • La crisis del coronavirus podría dar lugar a un colapso en la industria de los combustibles fósiles de 25 billones de dólares (22,3 billones de euros).
  • El desplome podría suponer el final de uno de los sectores más contaminantes del mundo. 
  • El valor de las reservas mundiales de combustibles fósiles podría recortarse en dos tercios y hacerlo antes de lo que la industria pronostica por la caída de la demanda.
  • El desplome de la industria de combustibles fósiles puede provocar que toda la economía mundial se resienta por su enorme peso en los mercados de renta variable. 
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La crisis del coronavirus ha abierto la puerta a un colapso en la industria de los combustibles fósiles de 25 billones de dólares (22,3 billones de euros) un desplome que supondría el final de uno de los sectores más contaminantes del mundo. La demanda mundial de combustibles fósiles se ha desplomado cerca de un 10% por el parón económico derivado del coronavirus y muchos economistas avanzan que no se recuperará de esta crisis, que puede ser definitiva para el sector. 

El valor de las reservas mundiales de combustibles fósiles podría llegar a recortarse en dos tercios y hacerlo antes de lo que la industria pronostica, según un informe de Carbon Traker, ya que la crisis del coronavirus ha desplomado la demanda de petróleo, carbón y gas. El documento avanza una caída de la demanda de combustibles fósiles del 2% cada año lo que implicaría que los futuros beneficios de las compañías de combustibles fósiles descendieran desde los 39 billones de dólares (34,8 billones de euros) a 14 billones de dólares (12,5 billones de euros).  

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De hecho, el desplome de la industria de combustibles fósiles puede provocar que toda la economía mundial se resienta porque su valor de mercado constituye una cuarta parte de los mercados de renta variable del mundo y debe millones de dólares a la banca de todo el mundo. 

El autor del informe, Kingsmill Bond, apuesta por planificar una reducción ordenada de los activos de combustibles fósiles para tratar de tener control de este impacto sobre la economía global. De hecho, el documento avanza que se trata del declive del sistema basado en combustibles fósiles por un crecimiento más rápido de lo esperado de las energías limpias. 

De hecho, la propia Unión Europa ha hecho de la transición energética la palanca de recuperación económica de la crisis del coronavirus. Un mensaje clave que promueve la implantación de energías renovables y avanza en el cierre de las plantas más contaminantes de carbón y nucleares. 

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Todo ello se produce en un marco en el que el parón económico derivado de la crisis del coronavirus ha provocado una caída de la demanda eléctrica en las principales economías del mundo. A esta situación ya le precedía la guerra de precios del petróleo entre Rusia y Arabia Saudí. Un combo de reacciones en cadena que desplomó los precios del petróleo a mínimos históricos.  El gas natural no corre mejor suerte y la caída de la demanda, unido a un exceso de oferta, se ha dejado sentir en los precios de este combustible fósil que tratan de coger aire. 

En este marco, La Agencia Internacional de la Energía estima que la demanda de eléctrica caerá un 6% en 2020, siete veces más que durante la crisis financiera de 2008 y una cifra es equiparable a perder toda la demanda energética de la India. Las renovables cogen fuerza y, en paralelo, cae el consumo de petróleo, gas y carbón, lo que resultará en una caída del 8% de las emisiones de CO2 en todo el mundo.

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