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El pago de las prestaciones de la Seguridad Social acumula retrasos de hasta 3 meses

Trabajadores de un bar de la Plaza Mayor de Madrid miden la distancia entre mesas al reabrir tras el coronavirus
Reuters

  • Las oficinas de la Seguridad Social abrieron el pasado 25 de junio, después de más de 3 meses cerradas por la pandemia de coronavirus.
  • Esto ha provocado una gran afluencia de ciudadanos que acuden a los centros de la Seguridad Social a solicitar sus prestaciones, o bien a reclamar por los retrasos producidos.
  • Esta situación, unida a la gran carga de trabajo que ha tenido la Seguridad Social durante la pandemia, ha provocado que los pagos de algunas prestaciones acumulen retrasos de hasta 3 meses.
  • Debido a ello, los sindicatos piden una ampliación de la plantilla para acelerar el proceso.
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¿Todavía no has recibido alguna de las prestaciones que te corresponden de la Seguridad Social? La pandemia ha provocado que este servicio colapse y que desde el confinamiento se hayan producido atrasos en los pagos que aún no se han terminado de solucionar.

Además, las oficinas volvieron a abrir el pasado 25 de junio en la mayoría de ciudades, lo que ha generado todavía más retrasos, ya que son muchos los ciudadanos que están acudiendo presencialmente a solicitar su prestación o a informarse sobre estos atrasos.

En algunos casos los retrasos acumulados son de hasta 3 meses, y se concentran sobre todo en las prestaciones de maternidad y paternidad, y también en las de incapacidad.

El sindicato CSIF explica en un comunicado que esta situación responde en gran medida a la sobrecarga de trabajo que sufre una plantilla mermada, ya que el número de trabajadores se ha reducido un 21% desde el año 2010.

Los datos que maneja esta organización señalan que en 10 años han pasado de 30.462 profesionales a tener 23.909.

Leer más: Condiciones para cobrar el ingreso mínimo vital: requisitos que hay que cumplir, documentación necesaria y dónde se solicita

El sindicato también expone que la plantilla de la Seguridad Social "ha trabajado durante toda la crisis del coronavirus en jornadas maratonianas", y que además han tenido que utilizar ordenadores y teléfonos propios para poder desarrollar su labor.

Otro de los aspectos que está ocasionando demoras, según el CSIF, es el cambio de criterio a la hora de ejecutar el pago en ciertas prestaciones. Todos los pagos que superen la cantidad de 6.000 euros han de ser remitidos por sistema a la Dirección Central de Madrid para que sea revisados, lo que genera que el procedimiento se vuelva todavía más lento. 

Además, el ingreso mínimo vital, que puede solicitarse desde el pasado 15 de junio, está sufriendo también algunas disfunciones. Para ayudar en los trámites de la Renta Mínima se contrató a personal externo, pero muchos de los procesos, como la atención a los ciudadanos o el propio reconocimiento de la prestación, dependen directamente de la Seguridad Social, lo que supone aún más carga de trabajo.

Hay que señalar que los retrasos se vienen produciendo desde comienzos de año, pero se han visto agravados por la situación excepcional que ha supuesto la pandemia de COVID-19.

La crisis sanitaria no sólo ha afectado a la Seguridad Social, durante los últimos meses el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) también ha tenido que cargar con atrasos, especialmente en el pago de los ERTE.

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