Probar ropa con realidad aumentada, robots asistentes en la tienda y automatización en los almacenes: así será ir de compras en la 'nueva normalidad'

  • Cita previa, horario reducido, probadores alternos... Son algunas de las fórmulas del comercio para recuperar una actividad medianamente normalizada a medida que avanza la desescalada. 
  • Eloy de Sola, experto en retail de Capgemini avanza, en una entrevista con Business Insider España, que las marcas de moda apostarán por la tecnología centrada en la experiencia del cliente en la tienda: “Lo de ir a un sitio y probar algo va a cambiar para siempre”.
  • Uno de los mayores hándicaps será probarse la ropa. En Arabia Saudí, por ejemplo, la legislación no lo permite. En el resto del mundo, las aplicaciones de realidad aumentada para ver cómo quedan virtualmente las prendas podrían popularizarse.
  • Se consolidará una tecnología que hace tiempo venían implementando las empresas de moda para mejorar la gestión de su inventario: la RFID.
  • Las ventas de Nike en China repuntaron un 30% en las seis semanas de confinamiento por el efecto tractor que tuvo su aplicación de entrenamiento.
  • Los robots asistentes se consolidan como una alternativa a la atención al cliente en la tienda y los robots autónomos podrían llegar pronto a los almacenes para gestionar pedidos.
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No está claro como será ir de compras tras el coronavirus pero ya se ven algunos indicios. Cita previa, horario reducido, probadores alternos... Son algunas de las fórmulas que está ingeniando el comercio para recuperar una actividad medianamente normalizada a medida que avanzan las fases de la desescalada. Pretenden recuperar el volumen de ventas y mitigar el daño de la parálisis económica.

Ahora, vuelve la experiencia a pie de calle. Pero eso no quita la gran baza que ha jugado el comercio electrónico en los dos últimos meses. Las ventas online han repuntado como sustitutas, en parte, de las transacciones en los establecimientos físicos. Internet ha sido clave para que las empresas de moda vacíen sus almacenes. El exceso de stock, es decir, esas prendas que no han sido vendidas, lastra a las compañías del sector, que plantearon descuentos de hasta el 50% en un intento por minimizar la caída de las ventas

Y si coge fuelle el canal online también lo harán las dark stores, es decir, los locales que se utilizarán como tiendas de preparación de pedidos. Algunos se convertirán en centros de distribución, según un estudio de la consultora Capgemini que pone de manifiesto que las empresas de moda deberán reforzar su capacidad de respuesta a los proveedores y reajustar sus categorías de producto.

En este sentido, Eloy de Sola, experto en retail de Capgemini avanza, en una entrevista con Business Insider España, que las marcas de moda apostarán por la tecnología centrada en la experiencia del cliente en la tienda. “Lo de ir a un sitio y probar algo va a cambiar para siempre”, augura el experto. No solo hablamos de nuevas salas de cuarentena para las prendas o probadores que tienen que desinfectarse: también aumentará todo lo relacionado con la automatización en la tienda. 

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El futuro pasa por una mayor interacción entre las tiendas y la tecnología. Se consolidará una tecnología que desde hace tiempo venían implementando las empresas de moda para mejorar la gestión de su inventario: la RFID. Esta tecnología, que permite saber dónde está cada prenda y tener localizado el stock, aumentará eficiencia en la gestión del inventario y le dirá a los clientes qué artículos están disponibles.

Pero la tecnología puede ayudar de otras maneras. No hay más que ver lo que le sucedió a Nike, que a través de su aplicación de entrenamiento fue capaz de generar ventas en su tienda online.Tanto es así que, durante el cierre de seis semanas en China, sus ventas por internet repuntaron un 30%. 

Pero uno de los mayores hándicaps sigue siendo probar la ropa. En Arabia Saudí, esto ya brilla por su ausencia. Allí, la legislación no lo permite ni probar la ropa en las tiendas ni tampoco en los probadores. Por eso, la gente se prueba la ropa en su casa y, en caso de que no la quiera, la devuelve. En el resto del mundo, aplicaciones para ver cómo queda virtualmente la prenda podrían popularizarse, aunque les queda mucho camino para que sean precisas y puedan competir con la experiencia física. 

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La realidad virtual y aumentada podría sustituir a la experiencia de probar la ropa físicamente y los robots asistentes se configuran como una alternativa a la atención al cliente en la tienda para navegar entre los productos de la marca. 

Otra tecnología, el blockchain, permitirá comprobar el historial de la prenda, con información, por ejemplo, de dónde se ha fabricado o con qué tejidos. Y los robots autónomos, al más puro estilo Amazon, también podrían hacerse un hueco para automatizar los pedidos.

Pero en una primera fase de la desescalada, las empresas de moda vuelven a abrir sus tiendas. Y tanto los pequeños comercios como los titanes de la moda toman precauciones para tratar de garantizar la distancia social. Para no propagar la pandemia. 

Por ese motivo, gigantes del sector como Inditex o Mango planean abrir las puertas de sus tiendas de forma escalonada, no todas a la vez. Además, realizarán controles de aforo en las tiendas: a mayor superficie, más clientes entrarán y viceversa. Lo que quieren es garantizar la distancia entre las personas. Y el resultado es la estampa que se pudo ver en París en Zara: largas colas antes de la apertura de establecimientos y con cita previa. 

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Las devoluciones pasarán cuarentenas de 24 o 48 horas dependiendo de la marca. Y se limpiarán las prendas con productos especializados para ello. Un proceso que también pasará la ropa que se pruebe en los probadores. De hecho, los probadores de Mango abrirán de forma alterna: uno sí uno no, y siempre desinfectándolos tras cada cliente.

Controles de temperatura, guantes y desinfectante para el personal de tienda. El pago mejor con tarjeta, metro y medio de distancia de seguridad entre personas y dos turnos diferenciados para que los trabajadores no coincidan en los probadores. Estas son algunas de las medidas por las que han optado las compañías de moda.

Por ejemplo, Adolfo Domínguez ha empezado con la apertura gradual de tiendas. Pero además, cuenta con un centro logístico en Ourense donde preparan las prendas para entregarlas embaladas y, de esa forma, evitar el contagio. 

Estas son algunas pistas de cómo las empresas han apostado por cambiar la forma en la que vamos de compras. Ahora bien, el punto de partida para decidir qué modelo de consumo queremos, para apostar por uno más sostenible y respetuoso con el planeta, seguramente esté en manos de los ciudadanos.
 

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