Guías, metodología y una dotación de 4,3 millones de euros: así será el 'sandbox' español para el Reglamento de la Inteligencia Artificial que celebra Bruselas

Carme Artigas, secretaria de Estado de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial.
Carme Artigas, secretaria de Estado de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial.

La secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas, ha presentado este lunes en Bruselas el nuevo sandbox regulatorio del Reglamento de Inteligencia Artificial. Lo ha hecho en un evento en el que han participado desde el comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton, a la vicepresidenta segunda del Gobierno, Nadia Calviño.

Con este sandbox, España se convertirá en un país "pionero" probando en un entorno controlado los efectos del futuro Reglamento de la Inteligencia Artificial, o AI Act. Las instituciones comunitarias todavía trabajan en el texto definitivo de dicho reglamento, que se espera que vea la luz tan pronto como en enero del año 2024.

Este reglamento, cuyo borrador presentó la Comisión Europea en abril del año pasado, contempla que todos los modelos de inteligencia artificial no están exentos de riesgos, tanto por las consecuencias sociales de sus efectos como por el despliegue de sistemas que no se atengan a los "valores europeos".

El propio Breton, al inicio del evento, ha felicitado al país por ser "pionero" en el despliegue de este sandbox, al que se podrán unir otros estados europeos más adelante en un procedimiento que será liderado por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial (SEDIA), un organismo dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

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La propia Artigas confía en que este sandbox sirva para que tanto la industria como las autoridades competentes se preparen de cara a la entrada en vigor del reglamento. El propósito es que estas pruebas previas a su puesta en marcha sirvan para valorar el impacto y efectos del mismo, con especial énfasis en las pequeñas y medianas empresas españolas.

De esta manera, el Gobierno de España quiere ayudar a anticipar a todos los problemas que pueda generar el reglamento con un piloto de sandbox que además será flexible, ya que el documento final todavía puede recibir cambios. La administración encargada de velar por el sandbox será la propia SEDIA, que entiende que una vez el reglamento entre en vigor deberá aplicarse sin moratorias.

"Pensamos que dos años más sin reglamento supondría dos años de desarrollos tecnológicos sin cortapisas en los que los efectos potencialmente tecnológicos de esos desarrollos costará más revertirlos", avanzaban fuentes de la SEDIA a finales de la semana pasada. Se busca evitar esos dos años fruto de una hipotética moratoria en caso de que la industria no se adaptara bien al Reglamento.

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El principal desafío de este nuevo sandbox regulatorio es que sea capaz de traducir el futuro Reglamento de Inteligencia Artificial "en metodologías" concretas, "en herramientas y prácticas". Por eso la SEDIA, fruto de esta experiencia, que arrancará después de verano —"entre septiembre y octubre", ha confirmado Artigas— es elaborar "varios manuales".

Manuales "de fácil implantación" y que sirvan a toda la Unión Europea de cara a la entrada en vigor de la norma. Lo primero será clarificar los requisitos y obligaciones que trasluzcan de esta nueva legislación y, en consecuencia, definir cuáles serán las buenas prácticas en materia de supervisión algorítmica.

España espera contar en 2023 con su Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), de la misma manera que la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) es el organismo encargado de velar por el cumplimiento del RGPD. Muchas de las guías metodológicas resultantes de este piloto también ayudarán a configurar ese nuevo organismo.

Organismo que también será pionero en todo el continente. Por el momento, España ya está trabajando en sus estatutos y en la futura elección de su sede, para la que ya hay firmes candidatas en la ciudad de Granada o la de Ourense.

Uno de los desafíos del actual Reglamento General de Protección de Datos es el cuello de botella que persiste en Irlanda. El RGPD planteó un principio de ventanilla única por el cual la agencia de protección de datos competente de sancionar a una empresa sería aquella del país en la que estuviese asentada la infractora. En Irlanda se concentran las grandes tecnológicas.

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Con el Reglamento de Inteligencia Artificial podría suceder lo mismo, pero estos mecanismos de alerta temprana todavía están por diseñar. Desde el Gobierno español se imaginan un sistema de alerta temprana por el cual, si por ejemplo en Italia se detecta una app con algoritmos de alto riesgo, el resto de países europeos puedan ser capaces de dirimirlo lo antes posible.

España ha sido la pionera al presentar esta propuesta. No ha habido otros países que se hayan postulado para la misma, fundamentalmente porque la iniciativa ha partido desde Madrid. Con todo, Gobierno y Bruselas dejan la puerta abierta a que una vez el sandbox eche a andar otros países del entorno colaboren en el mismo, para compartir experiencias.

Por parte de la SEDIA no habrá límites, de cara a la invitación de empresas que quieran y puedan participar en este sandbox. La Secretaría de Estado coordinará dos grupos, uno más centrado en el marco teórico y jurídico (y las consecuentes cuestiones vinculadas a la metodología) mientras que el segundo será aquel centrado en la implantación práctica del piloto en el ecosistema tecnológico.

Fruto de este sandbox España espera acabar para finales de 2023 con la confección de ocho guís de implementación y acciones de sensibilización y difusión del reglamento que entrará en vigor en 2024, "pensando sobre todo en las pymes", avanzaron fuentes de la Secretaría a Business Insider España a finales de la semana pasada.

El sandbox y su despliegue están dotados con 4,3 millones de euros que provienen del plan europeo de recuperación. España está financiando y dotando de recursos esta iniciativa, que además estará en marcha coincidiendo con la presidencia española del Consejo de la Unión Europea, programado para la segunda mitad del año que viene.

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