Desde SIBO hasta el cáncer: las enfermedades que se relacionan con una microbiota alterada

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  • El papel de la microbiota intestinal en la salud y la longevidad está siendo destacado por un número cada vez mayor de estudios.
  • El desequilibrio de los millones de organismos que viven en el intestino humano se ha relacionado con muchas enfermedades, incluidas metabólicas, inflamatorias y cánceres.

El microbioma intestinal cada vez acapara más atención mediática. Esto se debe al número de estudios que apuntan el rol que este podría tener en la salud y la longevidad.

Los microorganismos están presentes en diversas zonas del cuerpo humano incluido el tracto gastrointestinal, los pulmones, la mucosa oral y genital, la piel, la saliva, la vejiga y la conjuntiva. La microbiota intestinal alude a los cientes de millones que se alojan en el intestino. 

Entre las funciones de la microbiota está proteger de bacterias patógenas con capacidad de causar enfermedades. También ayudan al mantenimiento del sistema inmune, regulan el metabolismo y participan de la digestión de algunos componentes de los alimentos.Todo apunta, sin embargo a que no solo influyen en el tracto gastrointestinal sino también en órganos distales como el cerebro o el páncreas.

La disbiosis refiere a alteraciones de este ecosistema intestinal. Al respecto, la investigación lleva tiempo detectando cómo este desequilibrio contribuye al desarrollo de diversas afecciones, incluida la obesidad, la diabetes,enfermedades neurodegenerativas o cánceres.

Cáncer

Se sabe que la colonización de la bacteria Helicobacter pylori provoca una inflamación persistente y genera gastritis, lo que desemboca en cáncer gástrico en una parte de las personas infectadas. Hallazgos recientes han demostrado que el microbioma intestinal y sus metabolitos pueden actuar como promotores o inhibidores del cáncer. 

Un conjunto compuesto por 17 microorganismos de la microbiota intestinal, cuando están presentes en una combinación específica, se asocia con el cáncer de páncreas, tanto en su estadio temprano como en avanzado, según un estudio en el que participó la doctora Núria Malats, epidemióloga del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

"Esa firma podría ya estar antes de que se diagnostique el cáncer, por lo que permitiría predecir individuos en riesgo de desarrollarlo. Ahora queremos utilizar cohortes de pacientes europeas para comprobarlo. Dentro de esa firma hay algunas bacterias ‘malas’ ya conocidas, como Fusobacterium nucleatum, también asociada a cáncer de colon", aclara la especialista.

Asimismo existe una ciencia emergente que "sugiere que los sobrevivientes de cáncer de páncreas tienen una respuesta inmune sólida en sus tumores y los datos sugieren que el microbioma intestinal puede influir en la respuesta inmune", señala Jordan Kharofa, médico-investigador del Centro Oncológico de la Universidad de Cincinnati. 

Algunos científicos están empezando a considerar que los cambios en el microbioma intestinal provocados por una dieta occidental podrían estar influenciando en las tasas crecientes de cáncer de colon en jóvenes.

Demencia

Una investigación de 2023 descubrió que la composición de la microbiota intestinal de una persona puede ser indicadora de alzhéimer. Encontró que ciertos microbios son más comunes en personas con signos muy tempranos de demencia. Ese mismo año otro trabajo científico sorprendió al hallar que al menos en animales los síntomas de esta demencia pueden transmitirse a un organismo joven y sano a través de la microbiota intestinal, lo que confirmaría su papel en la enfermedad.

Estudios previos han sugerido vínculos entre una microbiota intestinal alterada y el alzhéimer, por el papel que desempeñan los microbios intestinales en estado inflamatorio de la enfermedad. Además la microbiota intestinal puede regular el eje intestino-cerebro de diversas formas. Por ejemplo, los microorganismos pueden sintetizar neurotransmisores afectando proteínas y receptores implicados en la plasticidad neuronal.

Salud mental

Los miles de millones  millones de bacterias alojadas en el intestino humano podrían tener un impacto directo en indicadores clave de salud mental, como la ansiedad y la depresión. Investigadores de Harvard han revelado vínculos entre determinadas bacterias intestinales y emociones positivas como la felicidad y la esperanza. 

La microbiota intestinal produce e interactúa con neurotransmisores como la serotonina y el ácido gamma-aminobutírico (GABA), que desempeñan funciones cruciales en la regulación del estado de ánimo y las emociones. La serotonina, conocida como la "hormona de la felicidad", se produce principalmente en el intestino e influye en el estado de ánimo, el sueño y el apetito.

Síndrome de colon irritable y SIBO

El SIBO curre cuando se altera el equilibrio óptimo de bacterias en el intestino delgado, y se da un "crecimiento excesivo". Esto incluye un aumento anormal en la cantidad de las bacterias que viven en él y la presencia de tipos específicos que normalmente no se alojan en esa porción del intestino.

Como consecuencia de esto, cuando se ingieren hidratos de carbono o azúcares, esas bacterias los fermentan en el intestino delgado, lo que genera una cantidad excesiva de gases, dando lugar a los síntomas.

El síndrome de colon irritable es una afección crónica que afecta sobre todo al colon o intestino grueso. Si bien no se conoce la causa entre los factores que pueden influir están alteraciones en las contracciones del intestino, infecciones intestinales y anomalías en el eje intestino-cerebro.

Algunos investigadores teorizan que el desequilibrio intestinal que se produce con SIBO puede provocar SII. Una revisión de 2017 en Gut and Liver estimó que hasta el 78% de las personas con SII tienen SIBO

Párkinson

Se trata de uno de los trastornos neurodegenerativos más comunes asociados con el envejecimiento. Cada año se diagnostican unos 10.000 nuevos casos en España. El 70% de los diagnósticados tiene más de 65 años, pero el 15% son menores de 50 años. 

Cómo se sospecha con el alzhéimer, el párkinson podría originarse no en el sistema nervioso, sino en el intestino. Una investigación de Yale mostró que algunos metabolitos producidos por microbios intestinales pueden viajar desde el intestino a través de la barrera hematoencefálica y llegar al cerebro, donde pueden afectar potencialmente el estado de ánimo y el comportamiento y regular las células inmunes en el cerebro.

Los pacientes con enfermedades neurodegenerativas como el párkinson presentan diferencias en sus microbiomas. De hecho, uno de los primeros síntomas es una disfunción del intestino, lo que generalmente deriva en problemas de estreñimiento.

En 2023 un estudio preclínico dirigido por investigadores de Duke Health describió un proceso en el que una proteína en el intestino llamada alfa-sinucleína (⍺-sinucleína) se desplaza a través del sistema nervioso y llega a los nervios susceptibles del cerebro donde pueden agregarse para formar depósitos de cuerpos de Lewy.

En 2024 investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nagoya (Japón) encontraron una reducción en las bacterias intestinales de los genes responsables de sintetizar las vitaminas B2 y B7. También identificaron una relación entre la falta de estos genes y los bajos niveles de agentes que ayudan a mantener la integridad de la barrera intestinal. Esta barrera evita que las toxinas entren en el torrente sanguíneo, lo que causa la inflamación observada en la enfermedad de Párkinson. 

Autismo

Los investigadores aún tienen que comprender completamente su etiología. Sin embargo, están empezando a sospechar que alteraciones en el eje intestino-cerebro podría tener un papel destacado.

Algunas investigaciones que han explorado el microbioma intestinal en niños con y sin TEA, han observado disbiosis en el microbioma intestinal de los niños con este trastorno: tenían una mayor abundancia de bacterias Lactobacillaceae , Bifidobacteriaceae y Veillonellaceae . También encontraron una representación insuficiente de ciertos microbios que producen ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como Faecalibacterium y Roseburia.

Si bien se necesita más investigación y puede que un microbioma alterado no sea la causa del autismo, estos hallazgos parecen indicar que las anomalías en él pueden alterar la síntesis de los metabolitos necesarios para producir neurotransmisores involucrados en la cognición, el comportamiento y el estado de ánimo.

Fatiga crónica

El síndrome de fatiga crónica se diagnostica cuando dura más de seis meses  y no mejora con el reposo. Suele acompañarse de síntomas como la niebla mental, malestar posterior a la realización de un esfuerzo, dolores de cabeza, musculares o articulares y un bajo estado de ánimo. Se asocia al COVID-19 persistente y la fibromalgia. 

Si bien su causa no está clara, los investigadores lo han vinculado con una alteración de la microbiota intestinal. 2 estudios de 2023 hallaron una menor cantidad tanto de butirato como de ciertas bacterias que lo producen en pacientes con este trastorno. El butirato es un factor relacionado con la protección de la barrera intestinal y parece jugar un papel en la regulación del sistema inmunitario

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