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Los síntomas del coronavirus aparecen levemente pero empeoran con rapidez incluso en pacientes que pensaban que "estaban empezando a mejorar", avisan los médicos

Un sanitario trabajando en el hospital de la Cruz Roja de Wuhan (China).
Un sanitario trabajando en el hospital de la Cruz Roja de Wuhan (China). China Daily/Reuters
  • A medida que el nuevo coronavirus se propaga, los médicos están detectando un patrón cada vez más común en la manera en que las personas responden a la enfermedad que causa, COVID-19.
  • Al principio los enfermos experimentan síntomas leves, como tos o dolor de cabeza. Después de aproximadamente una semana, esos síntomas pueden aumentar y derivar en visitas a urgencias.
  • Un médico de cuidados intensivos explica que los pacientes con COVID-19 a menudo parecen estar "bien, y tras un periodo de cinco a siete días, comienzan a empeorar, desarrollando insuficiencia respiratoria".
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A medida que se propaga el brote de coronavirus, los médicos están viendo un patrón cada vez más evidente en la forma en que los pacientes responden a la enfermedad que causa, COVID-19.

Las personas que se enferman tienden a experimentar primero dolencias leves, como dolor de cabeza, tos y fiebre, durante aproximadamente una semana. Pero generalmente durante la segunda semana pueden comenzar a mejorar o empeorar repentinamente. Para aquellos que empeoran, los síntomas pueden escalar rápidamente obligando a acudir a urgencias.

Entre las personas que terminan en la unidad de cuidados intensivos, también parece existir un retraso similar en la forma en que muestran síntomas y recaídas después de recibir tratamiento.

Michelle Gong, directora de investigación de cuidados intensivos en el centro médico Montefiore de Nueva York (Estados Unidos), ha explicado en una sesión de preguntas y respuestas con el Journal of the American Medical Association este lunes que los pacientes con COVID-19 a menudo parecen estar "bien", y tras alrededor de cinco o siete días, comienzan a empeorar y desarrollan insuficiencia respiratoria".

Esto, detalla, "puede suceder de una manera muy brusca".

Muchos enfermos con COVID-19 parecen estar bien durante la primera semana, pero luego empeoran rápidamente

El doctor Joshua Denson, médico de cuidados intensivos en Nueva Orleans (EEUU), explicó a la cadena NBC News el pasado fin de semana que, según los 15 a 20 pacientes con COVID-19 que ya ha tratado, la primera fase de la enfermedad se puede describir como "un consumo lento".

El Dr. Christopher Ohl, experto en enfermedades infecciosas en Carolina del Norte (EEUU), también le comentó a la NBC que había visto a pacientes decir que creían estar mejorando y "después de 20 a 24 horas mostraron fiebre, fatiga severa, empeoramiento de la tos y falta de respiración" y, tras ello, "fueron hospitalizados".

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El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos ha explicado que existen evidencias de que los pacientes experimentan un "deterioro clínico durante la segunda semana de enfermedad".

Un estudio publicado en The Lancet a finales de enero concluyó que más de la mitad de los pacientes desarrollaron dificultad respiratoria tras estar enfermos durante aproximadamente una semana.

"Se conoce como el colapso de la segunda semana", resaltó el martes Donald G. McNeil Jr., redactor de ciencia y salud de The New York Times, en el podcast The Daily. "Y algunas personas colapsan incluso después de pensar que estaban empezando a mejorar".

Los pacientes en el hospital parecen mejorar justo antes de empeorar

Un terapeuta respiratorio explicó a ProPublica la semana pasada que "los pacientes reciben un apoyo mínimo, un poco de oxígeno, y de repente entran en un paro respiratorio completo y no pueden respirar en absoluto".

Este empeoramiento repentino es más probable entre las personas mayores y con afecciones de salud preexistentes, pero el terapeuta respiratorio enfatizó que había visto que ocurría entre personas sanas de unos 40 años.

A diferencia de las personas con neumonía o síndrome de dificultad respiratoria aguda, enfermedad en la que se acumula líquido en los pulmones, las personas con COVID-19 a menudo no experimentan insuficiencia respiratoria en los primeros días de hospitalización, matizó Gong. Añadió que había visto a varios pacientes con COVID-19 con paro cardíaco, lo que podría tener que ver con afecciones subyacentes.

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"Pero, de nuevo, es algo repentino", subrayó Gong. "Todavía no es predecible para nosotros quién lo tendrá y quién no".

Gong aconsejó a los médicos que no usen cloroquina, un medicamento inmunosupresor diseñado para tratar la malaria, en pacientes con COVID-19. Ella considera que si bien entiende que los médicos pueden estar desesperados por curar, el medicamento podría dañar a estos pacientes, ya que las instituciones médicas aún no saben exactamente cómo funciona en esta enfermedad — y podría privar de ello a las personas que necesitan este medicamento en su tratamiento.

"Todavía siento que no hemos visto el alcance completo", dijo un médico de medicina interna a Business Insider la semana pasada. "Es como inclinarse sobre el borde de un acantilado".

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