Estos 4 virus son potencialmente mortales y la sociedad ha aprendido a convivir con ellos aunque no exista vacuna

Una especialista trabaja en el Hospital Universitario de Berna durante la investigación de una vacuna contra el coronavirus.
REUTERS/Arnd Wiegmann
  • Gran parte de las esperanzas para derrotar al COVID-19 se encuentran en el desarrollo de una vacuna.
  • Pero conseguir una vacuna efectiva y que se fabrique a gran escala podría ser cuestión de años o incluso no llegar nunca.
  • El ser humano se ha acostumbrado a convivir con enfermedades muy peligrosas que no tienen vacuna, y lo mismo podría ocurrir con el coronavirus.
  • A continuación, se muestran 4 virus mortales con los que la sociedad ha logrado convivir aunque no exista vacuna.
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Las esperanzas para derrotar por completo al COVID-19 se encuentran en la investigación y el desarrollo de una vacuna. De este modo, la población quedaría inmunizada sin necesidad de haber superado la infección y el número de contagios se reduciría de forma considerable.

Pero conseguir una vacuna que se muestre eficaz y posteriormente producirla a gran escala es un trabajo que puede suponer años. Por el momento, hay que aprender a vivir con el COVID-19 sin la seguridad de una vacuna; aplicando medidas en el día a día como el uso de mascarillas o la distancia social.

Tal vez parezca temerario, pero la sociedad ya se ha acostumbrado a convivir con otros virus potencialmente mortales para los que no existe vacuna. En realidad, ya está ocurriendo con el COVID-19.

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A continuación, se explica con qué 4 virus mortales que no tienen vacuna ha aprendido a convivir la sociedad.

VIH

A causa del VIH han muerto más de 32 millones de personas en todo el mundo en los últimos 30 años, según explica la Organización Mundial de la Salud (OMS). Actualmente hay más de 40 millones de contagiados, por lo que el VIH no va a desaparecer por sí solo.

Después de 3 décadas estudiando este virus, la ciencia no ha podido desarrollar una vacuna efectiva que ayude a prevenir los contagios. Sin embargo, gracias a todos estos años de investigación, se ha conseguido que los infectados de VIH dispongan de un tratamiento que alivia los síntomas de la enfermedad y que hace mucho más complicado el contagio a otras personas.

La OMS señala que entre el año 2000 y 2018 los contagios de VIH se redujeron en un 37%; las muertes han disminuido un 45% en este mismo periodo.

Esto se debe, sobre todo, al tratamiento con antirretrovíricos que se administra a aquellos que padecen esta enfermedad, lo que permite mantener muy controlado el virus y además reducir su capacidad de transmisión.

También resulta de ayuda el diagnóstico rápido, ya que alguien que se someta a las pruebas puede obtener los resultados el mismo día.

SARS

El SARS es un tipo de coronavirus, por lo que podría ser comparable con el COVID-19 en algunos aspectos. Se descubrió en 2003 y ese mismo año fue causante de una epidemia en 26 países de todo el mundo en la que se contagiaron más de 8.000 personas.

Más de 900 personas han muerto por culpa del SARS, lo que significa una letalidad del 11%, mucho más que el COVID-19. El SARS también provoca dificultades respiratorias que pueden ocasionar el fallecimiento del paciente.

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El virus desapareció prácticamente por completo en julio de 2003. Desde entonces se han registrado algunos casos, pero sin peligro de que se produzca un contagio exponencial.

No existe una vacuna para este coronavirus, su rápida desaparición hizo que no resultase necesario desarrollarla. Algo que no ocurrirá con el COVID-19, ya que se ha expandido de forma mucho más preocupante.  Sin embargo, los anticuerpos del SARS sí que pueden ser útiles para conseguir una vacuna que frene el COVID-19.

MERS

Otra infección de la familia de los coronavirus. El MERS es una enfermedad respiratoria que fue detectada por primera vez en Arabia Saudí en 2021.

Según la OMS, el MERS ha provocado la muerte en el 35% de los pacientes contagiados. En principio, esto supone que sea potencialmente mucho más peligroso que el COVID-19.

Eso sí, el MERS resulta menos contagioso, y no parece fácil que haya una transmisión de una persona a otra si no existe un contacto estrecho entre ambas.

La mayoría de brotes se han producido en el ámbito sanitario. Por tanto, después de implementar algunas medidas de protección se consiguió neutralizar el virus y no fue necesaria una vacuna.

Además, la mayoría de los contagios tuvieron lugar en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y República de Corea, por lo que no ha llegado a convertirse en una pandemia propiamente dicha.

Gripe aviar

La gripe aviar es una enfermedad infecciosa de las aves que normalmente no se transmite entre humanos, tal y como detalla la OMS. Aunque desde 1990 se han detectado 2 cepas que han causado la muerte de miles de personas.

Desde que fue descubierto se han producido casos de gripe aviar en más de 50 países de Europa, África y Asia. La tasa de letalidad en humanos ha sido del 60% respecto a los casos detectados.

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La OMS también detalla que entre 2013 y 2017 hubo 1.565 personas contagiadas, de las que fallecieron el 39%.

Como es inusual que se contagie entre personas no ha llegado a desarrollarse una vacuna.

[Fuente: BBC, OMS]

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