No todos los fondos son iguales: estas son las clases que hay y las condiciones para acceder a cada una de ellas

Clases de fondos de inversión y cómo identificarlas
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  • Las clases son una de las clasificaciones más importantes y, a la vez, menos conocidas de los fondos de inversión.
  • Existen numerosas clases de fondos de inversión que permiten acceder a la inversión en unas condiciones diferentes.
  • Con cada clase cambian cuestiones como el capital mínimo de inversión o las comisiones.
  • Pero, ¿cómo se puede acceder a ellas y qué significado tienen exactamente?
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Los fondos de inversión tienen diferentes tipos de clasificaciones. Algunas de ellas son más conocidas que otras, como, por ejemplo, el tipo de activo donde invierten (renta fija, renta variable, etc.), si distribuyen o no dividendos (acumulación o distribución) o si son fondos indexados o fondos de gestión activa, entre otras.

Sin embargo, una de las clasificaciones más relevantes y que no todo el mundo conoce son las clases de los fondos de inversión. Se trata de un elemento que no tiene nada que ver con su categoría, sino más bien con el tipo de versión que se comercializa para un mismo tipo de fondo.

De hecho, dependiendo de la clase de fondo de inversión que se contrate, el producto tendrá unas condiciones u otras para el inversor, que pueden ser más o menos favorables.

Qué son las clases en fondos de inversión

Un mismo fondo de inversión puede tener diferentes clases que van dirigidas a distintos tipos de inversor: un minorista, un inversor institucional, un gran patrimonio… 

A cada clase de fondo de inversión se le suele aplicar unas condiciones distinto. Por lo general, los patrimonios más grandes pueden acceder a clases de fondos que ofrecen un precio más bajo, mientras que los inversores minoritarios o particulares, normalmente acceden a la clase retail, que generalmente suele tener los costes más elevados.

Cada clase tiene su propio número ISIN, que diferencia a cada una de ellas para evitar que exista ambigüedad. Si un inversor quiere buscar un fondo de inversión con una clase concreta, tan solo tiene que buscar su ISIN e invertir en él directamente.

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Cómo se identifican las clases en fondos de inversión

A la hora de contratar un fondo de inversión, identificar una clase de otra no suele ser sencillo ni suele percibirse a simple vista. Normalmente, cada clase se identifica con una letra diferente (de la “A” a la “Z”), pero no todas las gestoras identifican sus clases con la misma nomenclatura.

Así, por ejemplo, las clases destinadas a inversores profesionales de algunas gestoras se identifican por la letra “I”, de institucional; por su parte, las clases minoristas o retail se identifican por una “A” o por una “R”, etc.

¿Por qué importan las clases en los fondos de inversión?

Aunque la mayoría de inversores no suelen prestar demasiada atención a la clase a la que pertenece su fondo, lo cierto es que tiene mucha importancia. El motivo es que cada clase tiene unas condiciones diferentes, sobre todo en materia de comisiones y aportaciones mínimas iniciales. 

Los fondos de inversión suelen premiar a los grandes capitales y las aportaciones elevadas con comisiones de gestión más bajas. Sin ir más lejos, la clase “Retail” (gran distribución, la clase más baja, que es la que se aplica a la mayoría de pequeños inversores), suele tener una comisión entre el 0,10 y 0,50 puntos porcentuales superior a la clase de banca privada, que a su vez suele tener una comisión de gestión de entre 0,10 a 0,50 puntos porcentuales más alta que la clase institucional.

En total, la comisión aplicada a la clase retail puede ser casi un punto porcentual superior que la comisión que se aplica a los grandes capitales. Y esto, a largo plazo, supone una rentabilidad sensiblemente inferior. 

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¿Podrían los pequeños inversores beneficiarse de clases más altas?

La respuesta es sí. Aunque la mayoría de entidades bancarias no ofrecen la posibilidad de acceder a clases más altas, técnicamente cualquier inversor podría acceder a la clase que quisiese, siempre y cuando el patrimonio del fondo alcanzase el mínimo previsto por la gestora para su acceso a esa clase.

Esto se explica por la generalización de las cuentas ómnibus. Dado que la mayoría de entidades juntan los capitales de todos los partícipes en una única cuenta, en el momento en el que un fondo alcance un determinado patrimonio, cumpliría los requisitos para acceder a la clase institucional o de grandes patrimonios y en teoría podría ofrecer unas condiciones mejores a sus clientes.

Sin embargo, y con el negocio de las retrocesiones, a la mayoría de bancos les interesa mantener a sus clientes en la clase más baja posible para maximizar su beneficio por estar en la clase retail. Cuanto más alta es la comisión que cobra la gestora, más alta puede ser la retrocesión que le da al banco y, por consiguiente, mayores los beneficios derivados de la contratación de sus fondos.

En cualquier caso, la competencia cada vez mayor dentro del sector financiero ha llevado a muchas entidades a ofrecer clases más ventajosas a sus partícipes. Algunos roboadvisors y brókers que no cobraban retrocesiones a sus gestoras ya permiten esta posibilidad, pero parece que será la tónica habitual en un futuro próximo.

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