Pasar al contenido principal

En qué son mejores los Gobiernos con mujeres al frente

Kolinda Grabar-Kitarović, Theresa May y Angela Merkel
Kolinda Grabar-Kitarović, Theresa May y Angela Merkel. Ministerio de Asuntos Exteriores de Estonia / Reuters
  • Diferentes estudios previos muestran que las empresas con mujeres al frente mejoran su rendimiento financiero, incluso hasta en un 15% en algún caso.
  • Un nuevo estudio analiza el papel de las presidentas en 188 de los 193 países reconocidos por la ONU desde 1950.
  • Esto es lo que ganan los gobiernos con mujeres al frente en todo el mundo.

Uno de los argumentos más esgrimidos históricamente desde el machismo para justificar la ausencia de mujeres al frente de grandes compañías es que son incapaces de gestionar como los hombres: son blandas a la hora de negociar y pierden demasiado tiempo a la hora de tomar decisiones.

Sin embargo, hasta hace relativamente poco, nadie se había planteado analizar los datos en bruto.

Varios estudios se han ido encargando en los últimos años de separar el grano de la paja. Y quizás el llevado a cabo en 2015 por la consultora McKinsey sea el más demoledor: las empresas con mujeres al frente mejoran su rendimiento financiero, incluso hasta en un 15% en algún caso.

Por eso, dos investigadoras —Susan Perkins, profesora en la Escuela de Negocios de la Universidad de Illinois, y Katherine W. Phillips, vicedecana de la Escuela de Negocios de Columbia— han querido corroborar esa mejora en el rendimiento financiero en la esfera política.

Leer más: 21 puestos de trabajo importantes que nunca han ocupado mujeres en España

En su estudio, han analizado 188 de los 193 países reconocidos por la ONU entre 1950 y 2004 para "descubrir si los resultados económicos difirieron entre mujeres y hombres" al frente de los gobiernos.

Para ello, parten de la premisa de otro estudio anterior algo controvertido: que la diversidad racial o étnica en un país es inversamente proporcional al crecimiento del PIB. Esto se debe a que si se produce un conflicto entre grupos étnicos y no se logra sofocar, puede afectar negativamente al desarrollo económico del país.

El punto de partida de Perkins y Phllips es que es en este escenario donde el liderazgo de las mujeres puede tener más éxito.

Las mujeres al frente de países con una mayor diversidad racial logran un mayor crecimiento económico

En este sentido, las mujeres al frente del 25% de los países con mayor diversidad racial logran un mayor crecimiento de la economía que los hombres que gobiernan esos mismos países: de media, un 5,4% frente a un 1,1% en el año inmediatamente posterior a su llegada al poder. 

Esa diferencia, que puede estar condicionada por coyunturas históricas o inercias de crecimiento heredadas, sugieren que las mujeres que gobiernan hacen posible que la diversidad racial tenga un impacto positivo en la economía del país, en lugar de negativo.

Según Perkins y Phillips, esto se debe a las políticas inclusivas que, por lo general, adoptan las mujeres gobernantes en cuanto llegan al poder.

Como ejemplo, citan el caso de Ellen Johnson Sirleaf en Liberia, uno de los países con mayor diversidad racial del planeta y plagado de conflictos étnicos en su historia. Cuando llegó al poder, en 2006, esta economista trazó un plan transversal para incluir a todos los grupos étnicos del país en su Gobierno de una manera directamente proporcional a su porcentaje poblacional.

Leer más: Índice democracia 2018: estos son los países con mejor democracia

Y, por supuesto, esto también se aplicó a las mujeres: Sirleaf dobló el número de ministras de su Gobierno en el primer año y Liberia se convirtió en uno de los primeros países del África subsahariana en establecer la meta de un gabinete paritario.

En su segundo año, Sirleaf reconstruyó su equipo de Gobierno para que reflejase lo mejor posible la diversidad de género, etnia, credo e, incluso, edad. De media, Liberia creció en los primeros cinco años de su Gobierno un 4%, en comparación con el 1% de los cinco años anteriores a su llegada, con el expresidente Charles Taylor al frente del país.

A diferencia de lo que había conocido Liberia en las últimas décadas, en lugar de de apostar por un grupo étnico y favorecerlo —dando pie a posibles rebeliones o represalias de los demás—, Sirleaf apostó por la conciliación. Y su país salió ganando.

Y además