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Qué son los productos estructurados y cómo saber si te convienen para invertir

Una mujer con un ordenador en su salón.
Una mujer con un ordenador en su salón. Thought Catalog / Unsplash
  • Los productos estructurados consisten en la unión indivisible de dos o más productos financieros en una sola estructura vinculada a tipos de interés.
  • "Estos productos son de carácter complejo y cuentan con elevado riesgo", avisa la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
  • Hay diferentes tipos de productos estructurados dependiendo de la escala de riesgo y del formato utilizado. 

La prudencia, la moderación y la templanza suelen aparecer entre las recomendaciones a la hora de invertir. Algo así como "despacito y buena letra" para no perder el dinero de un plumazo. Además, si eres un inversor novato, falto de experiencia en estas lides o con un conocimiento financiero escueto, mejor que apuestes por productos sencillos y que te dejes aconsejar. Por expertos cualificados, eso sí.

No obstante, si ya acumulas un recorrido en este ámbito, puedes plantearte diversificar en busca de rendimientos más elevados o de activos de mayor complejidad.

Conocer cuál es tu perfil de inversor para elegir el producto adecuado

Por si tienes duda en cuanto al perfil de inversor en el que encajas -dependiendo del mismo te convendrán diferentes productos-, uno de los aspectos más relevantes en ese sentido, es la aversión al riesgo que tengas. En pocas palabras, un inversor arriesgado conoce en profundidad el mundo financiero y busca altas rentabilidades a pesar de que pueda sufrir pérdidas notables.

Por su parte, el conservador tiene como prioridad no dejarse capital por el camino, aunque ello implique lograr a un beneficio menor. Finalmente, el perfil más habitual en España, el moderado, que está a medio camino entre los dos primeros.

Así que hay posibilidades para todos los pulsos -también para los que le tiembla menos-, bolsillos o que resultan un tanto peregrinas. En este último caso grupo podría entrar la última gran apuesta inversora en Wall Street: el cannabis.

Dicho lo cual, si quieres elevar el listón en cuanto a volatilidad, puedes apostar, por ejemplo, por instrumentos con mayor carga de renta variable (aquí te contamos las claves para elegir el fondo de inversión que más te conviene).

Qué son los productos estructurados

Otras de las posibilidades para jugar fuerte al invertir son los productos estructurados, que consisten en la unión indivisible de dos o más productos financieros en una sola estructura (de ahí su nombre) vinculado a tipos de interés.

Normalmente, lo más común suele ser un producto de renta fija con otro derivado o varios. "Estos productos son de carácter complejo y cuentan con elevado riesgo", avisan con rotundidad desde la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Los productos estructurados están referenciados a varios activos, que se denominan activos subyacentes (acciones, índices bursátiles, tipos de cambio o de interés, etc.), a un plazo establecido de forma previa, siendo la evolución de esas referencias la que marcará tanto el rendimiento del valor como del capital invertido.

La incorporación del derivado financiero al estructurado como parte integrante del vehículo permite aportar una rentabilidad fija o variable asumiendo un riesgo determinado durante la vida del producto y/o a vencimiento.

Tipos de productos estructurados

Atendiendo a la escala de riesgo a conclusión de la vida de la apuesta inversora, existe una primera división de estos instrumentos financieros.

  • Productos estructurados con garantía de capital a vencimiento, que son los que devuelven al final el 100% del capital invertido. Entre ellos se encuentran los depósitos estructurados, que están regulados por el Banco de España y cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD).
  • Productos estructurados que entrañan riesgo, que carecen de garantía de capital a conclusión y cuyo reintegro está condicionado por la evolución de los activos subyacentes. Incluyen los contratos financieros y están supervisados por la CNMV.

Según el formato utilizado para emitir un producto estructurado, desde BBVA recuerdan que existen los que figuran a continuación.

  • Depósitos estructurados, que cuentan con garantía de capital a vencimiento
  • Fondos.
  • Nota o bono estructurados. Tanto estos dos como el anterior pueden o no tener la citada protección.
  • Contrato financieros, cuyo funcionamiento entraña riesgo de capital al final de su vida.

Riesgos de los productos estructurados

Como ya hemos avisado, los productos estructurados no son para todos los inversores. En ese sentido, debes tener en cuenta las posibles contingencias:

  • La complejidad de estas herramientas de inversión, tanto en sí mismas como la que llevan incluidos los riesgos derivados de ellas.
  • No es sencillo hacer líquidos estos productos, puesto que carecen de mercados secundarios para ponerlos en circulación.
  • ¿Ofrece tu estructurado cancelación anticipada a precios de mercado? Muchas entidades emisoras permiten al cliente cerrar el producto antes de la fecha de vencimiento, pero no todas. Como consecuencia, lógicamente, te aconsejamos que compruebes este punto antes de contratar un estructurado. Como ante cualquier inversión, lo ideal es que analices detenidamente si el tiempo de vida del producto se ajusta a tu perfil, es decir, a tu capacidad para resistir con el dinero destinado a este vehículo sin necesitarlo. Aquí te explicamos ocho claves para invertir a corto plazo con éxito.
Peligros de los productos estructurados
rawpixel / unsplash

¿Es un buen momento para invertir en productos estructurados?

Dejando a un lado el concepto de producto estructurado, tu propio perfil para invertir en este vehículo y que desees arriesgarte o no a hacerlo, hay que considerar si los tiempos son los aconsejables para dar este paso o no.

Los tiempos actuales están marcados por los bajos tipos de interés, lo que hace que los estructurados sean recomendables para inversores que quieran jugar fuerte.

Esa coyuntura, sin embargo, dificulta poder estructurar depósitos garantizados. El lado positivo es el dinamismo de estos vehículos de inversión para conformarlos según las distintas características: plazos, riesgo, rentabilidad, subyacentes, etc.

Un ejemplo de producto estructurado

En último lugar, al objeto de que comprendas mejor los productos estructurados, te mostramos un ejemplo de estos vehículos de inversión facilitado por la CNMV.

Se trata de un bono estructurado Repsol-Telefónica (queda, por tanto, referenciado a la evolución de las acciones de estas compañías) a cuatro años. En cada fecha de observación anual (22 de octubre año tras año), el artículo de inversión ofrece la posibilidad de obtener un pago en función del supuesto que tenga lugar cada ejercicio. Así que la rentabilidad quedará como sigue:

  • Primer año. Si el peor de los dos activos está por encima del 60% de su valor inicial, el producto paga un cupón del 10% y continúa un ejercicio más.
  • Segundo año. Si el más negativo de los dos valores se encuentra más allá del 100% de su montante original, esta herramienta de inversión abona un cupón del 10% y se cancela, devolviendo el capital primigenio.
  • Tercer año. Si el 'cónyuge' más débil de este matrimonio se halla por debajo del 60% de su importe de salida, el estructurado da el cupón y continúa un año más.
  • A vencimiento si el peor situado de los dos supera el 60% de su valor inicial, el bono ofrece un cupón del 10% y devuelve el capital invertido. En caso de que el más flojo de los dos valores termine por debajo del 60% respecto al principio, habrá una pérdida equivalente a la caída de dicha acción.

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