El sorprendente parecido entre una startup y una empresa familiar, según un miembro de la tercera generación de los Lara (Planeta)

Pablo Lara, managing partner de Zubi Group.
Pablo Lara, managing partner de Zubi Group.

Zubi

Foto del redactor Yovanna Blanco
  • Las empresas familiares se están abriendo al mundo. La salida a bolsa de Gestamp o, hace apenas unos meses, la de Puig, revelan un cambio de paradigma. 
  • A ello se suma un mayor acercamiento al mundo del emprendimiento. 
  • Pablo Lara, managing partner de Zubi Labs y miembro de la tercera generación de la familia Lara (Planeta), explica en qué se parecen una startup y una empresa familiar. 

Las empresas familiares empiezan a abrirse al mundo y buscar la luz del sol. 

Así lo refleja la reciente salida a bolsa de Puig, que ha seguido el camino de Gestamp, Meliá o Inditex. El gigante catalán de la belleza se estrenó en el parqué el pasado 3 de mayo con una capitalización de 14.600 millones de euros. Hoy, su valor bursátil supera los 15.200 millones y en unos días entrará en el Ibex 35

Pablo Lara, managing partner de Zubi Labs, repasa con Business Insider España la idiosincrasia y la evolución de las empresas familiares. En España, el 89% de las compañías —1,1 millones— lo son y, según el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), absorben el 67% del empleo privado y del 57,1% del PIB del sector privado. 

"Las compañías familiares son un tractor de la economía de un país, están muy alineadas con la sostenibilidad de impacto porque tienen una visión de medio y largo plazo, y durante mucho tiempo han trabajado hacia dentro", explica Lara. 

En ese trabajo interior, asegura, han tenido que afrontar "cuestiones que una empresa pública no tiene que gestionar, como la sucesión, en muchas ocasiones en un entorno muy jerárquico, donde la figura del fundador es clave. Y hoy el mundo moderno es diferente, es mucho más horizontal, se emprende y se crean empresas desde la humildad". 

Pablo Lara habla con conocimiento de causa: es miembro de la tercera generación de la familia Lara (Planeta), donde continúa como accionista y consejero tras liderar el área de Educación. 

Allí impulsó Aula Planeta, un proyecto que busca nichos de empleabilidad y que genera 350 millones de ingresos y 60 millones de resultado bruto de explotación (ebitda) anual. En 2022, último ejercicio disponible, Planeta Corporación —hólding del grupo— facturó 1.807 millones de euros, con un ebitda de 350 millones.

Lara trabajó en compañías familiares como Planeta y Puig, pero también en empresas cotizadas como Reckitt Benckiser —dueña de marcas como Strepsils, Calgon, Durex o Veet—. 

"En la empresa, en general, y en la familiar en particular, hay diferentes modelos. Personalmente, me gusta más el modelo de la empresa familiar que el de las cotizadas porque la primera está muy ligada al territorio donde nace, muchas veces lleva tu apellido y eso te imprime responsabilidad y visión a medio plazo", sostiene. 

Preservando los valores tradicionales, Lara percibe un cambio en muchas empresas familiares: directa o indirectamente —vía sus family office—, cada vez son más que apoyan proyectos emergentes: "Entienden la necesidad de acercarse más a lo que está pasando". 

Y cita como ejemplo a la familia Riberas (Gestamp), que ha pasado de tener una participación del 1,5% en el fabricante de cargadores eléctricos Wallbox a superar el 9% en menos de dos años. 

"La empresa familiar es un punto intermedio muy bueno entre una startup y una súper corporación del Ibex 35", afirma. 

¿En qué se parecen? Lara tira de su etapa en Planeta para explicarlo: "Siempre les decía que éramos un chiringuito familiar porque se trabajaba muy rápido y de forma horizontal. Se ejecuta muy ágil y eso las acerca aunque, normalmente, la empresa familiar es más adversa al riesgo porque están en juego muchas más cosas que los 20 o 30 años de carrera que le queden a un directivo". 

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