Soy experta en microplásticos, y esto es lo que hago para proteger a mi familia de ello

Adrienne Matei
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Microplásticos

Robyn Phelps/Insider

  • Este artículo está basado en una conversación con Laura Hardman, de 33 años, madre de un bebé de 5 meses y directora de la Ocean Wise Plastic Initiative en el Ocean Wise Plastic Lab de Vancouver (Canadá).
  • Hardman investiga los microplásticos, diminutos fragmentos de residuos plásticos que se desprenden de los objetos de plástico más grandes.

Laura Hardman tiene 33 años, es madre de un bebé de 5 meses y directora de la Ocean Wise Plastic Initiative. En la actualidad investiga los microplásticos, imperceptibles para la vista humana pero presentes en el aire, el polvo y hasta en el agua de la lluvia

Aunque la mayoría de las investigaciones sobre microplásticos se centran en los ecosistemas marinos, donde se sabe que estas minúsculas partículas dañan el crecimiento y la salud reproductiva de criaturas como peces, mariscos y plancton, también se sabe que han sido ingeridas por los seres humanos.

Los últimos estudios apuntan al hallazgo de microplásticos en la sangre y en los órganos principales humanos, desde lo más hondo de los pulmones a la placenta de bebés que aún no han nacido. También se han encontrado en la leche materna y en las deposiciones de los bebés, en una proporción 10 veces más alta que en las heces de los adultos. 

Los efectos de los microplásticos en la salud humana aún no se conocen del todo, pero las investigaciones más recientes han relacionado el polietileno, el plástico más utilizado, con el daño celular. Además, las partículas ambientales atraen y transportan contaminantes peligrosos como toxinas cancerígenas, metales pesados como el mercurio y patógenos causantes de enfermedades. 

Los artículos domésticos de plástico suelen contener sustancias químicas peligrosas para el ser humano y pueden filtrarse al agua, el aire o los alimentos, sobre todo cuando se calientan. Por ello, Hardman intenta reducir al mínimo la cantidad de plástico a la que está expuesta su familia. 

Estas son sus palabras:

Como directora de la Ocean Wise Plastic Initiative, soy responsable de nuestro programa de reducción de plástico, en el que colaboramos con empresas y particulares para ayudarles a minimizar la cantidad de plástico que utilizan. 

Cuando empezamos a trabajar con un grupo, le digo: "Poneos de pie si os preocupa la contaminación por plástico", y todos se pondrán de pie. Y luego diré: "Siéntate si hoy has usado un trozo de plástico innecesario". Rara vez queda alguien de pie. 

Cuando empiezo a repasar artículos de plástico como cepillos de dientes y tubos de dentífrico, enseguida queda claro que, aunque a todo el mundo le importe, es difícil dejar de usar plásticos porque casi no nos damos cuenta de que los usamos (sin tener culpa de ello). 

El plástico es insidioso: está en todo y en cada parte de nuestro día. Y lo que me quita el sueño es que el consumo de plástico sigue aumentando. Se prevé que la cantidad de residuos plásticos que producimos se triplique de aquí a 2060.

Como madre primeriza, a Laura Hardman le preocupa la cantidad de plástico a la que están expuestos los bebés.
Como madre primeriza, a Laura Hardman le preocupa la cantidad de plástico a la que están expuestos los bebés.

Laura Hardman

El plástico es un contaminante relativamente nuevo, así que todavía hay mucho que no sabemos sobre él. En el laboratorio, mi equipo de investigadores y yo nos centramos en las fuentes, los efectos y el destino de los plásticos en el océano. Investigamos cómo afecta el plástico a determinadas especies, y hay una serie de efectos negativos graves. 

Vemos cosas como alteraciones endocrinas, que afectan a la reproducción, y bioacumulación, que es cuando el plástico de la cadena alimentaria se acumula en el tracto digestivo y puede causar obstrucciones o hacer que las criaturas marinas se sientan llenas cuando no lo están. 

Y no se trata sólo de que los microplásticos en sí sean peligrosos: el plástico tiene la capacidad única de atraer otros contaminantes, lo que aumenta su toxicidad. Por ejemplo, si eres una ballena y estás consumiendo grandes cantidades de comida que lleva microplásticos, la concentración química en el plástico y el cóctel de lo que pueda estar unido a ellos aumenta y se vuelve más tóxico.

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La principal conclusión que extraigo de estas investigaciones es que si estamos empezando a ver esto en las especies marinas, ¿cuál será el impacto para los humanos? 

Sabemos que ingerimos muchos microplásticos: hasta 230.000 minúsculas partículas en una típica cena recalentada hecha con ingredientes envasados en plástico, y más de mil millones en una bolsa de té de plástico. 

Muchos de los primeros datos científicos sobre el impacto de los plásticos en la salud humana no son concluyentes en este momento, pero para mí, "no concluyente" sólo significa que estamos al principio de un largo camino de investigación. Una investigación sólida lleva tiempo, pero si esperamos a conocer el alcance total de los riesgos, es probable que sea demasiado tarde.

La respuesta sencilla es que no sabemos lo que los plásticos pueden estar haciéndonos, pero yo he empezado a preocuparme de verdad. Entonces, ¿por qué esperar? Yo soy proactiva evitando mi exposición y la de mi familia a estas nocivas partículas.

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Los investigadores no saben exactamente cuánto plástico ingieren los bebés, pero sí saben que están expuestos a microplásticos en el útero y que tienden a estar más expuestos que los adultos. Además, un peligro añadido es que los bebés se lo llevan todo a la boca. 

Cuando mi pareja y yo supimos que íbamos a tener un bebé, empecé a buscar todas las cosas que realmente "necesitas" para un recién nacido. Te encuentras en una posición muy vulnerable en la que, a menos que tengas una gran red de amigos y familiares que te ayuden a manejarlo todo, no sabes lo que realmente necesitas.

Tampoco sabes discernir cuáles son los residuos innecesarios que te están vendiendo como madre primeriza. Al final decidí que mi enfoque para reducir la contaminación por plástico consistiría en dividir todos los artículos de nuestra lista en 3 categorías: artículos innecesarios, artículos que están hechos innecesariamente de plástico y artículos de plástico que son inevitables. 

Mi punto de partida fue una serie de auditorías en casa para evaluar los plásticos que ya estaban en mi vida. Me pregunté: "¿Qué estoy utilizando? ¿De dónde viene?". Por ejemplo, mi pareja y yo solíamos gastar muchas bolsas de plástico del pan que comprábamos en el supermercado. 

El cambio para nosotros fue encontrar una buena máquina de pan de segunda mano.

Como la mayoría de las madres jóvenes, me preocupo por todo aquello con lo que mi hija entra en contacto y por prepararla para el mejor comienzo posible. 

Enseguida supe que quería mantener los plásticos y los microplásticos lo más lejos posible de ella, porque los investigadores los están encontrando cada vez más en la placenta humana, la leche materna y las cacas de los bebés, lo cual me aterroriza. Ese tipo de estudios son los que más me asustan. 

 

Una de las mayores fuentes de plásticos que se encuentran cuando se tiene un bebé son los pañales desechables: en Norteamérica, entre 30.000 y 40.000 millones de pañales acaban en los vertederos cada año. Quería evitarlos en la medida de lo posible y encontrar algo reutilizable, pero no estábamos seguros de cómo iba a funcionar.

Reutilizar pañales no es el concepto más agradable de imaginar, y mi pareja —comprensiblemente—, se resistía. Después de investigar un poco, acordamos comprar 2 marcas reutilizables que en su mayoría no contuvieran plástico y una caja de pañales desechables para ver cómo nos iba. Los pañales reutilizables nos sorprendieron gratamente. 

Tras escuchar toda clase de historias de terror sobre ellos, la verdad es que no eran ni mucho menos tan malos como pensábamos. De hecho, todo lo contrario: ahorramos dinero y, sinceramente, son más bonitos. Mi otra mitad es ahora una firme defensora de los pañales reutilizables. Por supuesto, la advertencia es que sólo llevamos 5 meses y que la comida sólida está al caer.

Otra cosa innegociable para mí, plagada de plásticos, eran las toallitas. La mayoría de las toallitas comerciales se venden en horribles envases de plástico y, para que sean más resistentes, el plástico forma parte del tejido de fibra. Además, no suelen desecharse más que en el vertedero, donde acaban 68.000 millones de ellas al año. 

Me planteé utilizar toallitas reutilizables, pero decidimos que no era práctico para nuestra familia por el volumen de lavados y por lo mucho que viajamos con nuestro pequeño. Así que hemos optado por fabricar nuestras propias toallitas, y puedo afirmar que es lo mejor que he hecho. 

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Compro toallitas de papel envueltas en papel y procedentes de bosques sostenibles, y preparo una solución de aceite de almendras y jabón Dr. Bronner's apto para bebés y la utilizo para hacer toallitas húmedas, que guardamos en un dispensador de pañales de plástico reutilizable. No estaba segura de cuánto trabajo iba a suponer y de si iba a ser capaz de mantenerlo, pero seguimos adelante. 

Estoy usando una caja de plástico, y sigo usando un producto desechable, que es más consumo de lo que me gustaría, pero me está funcionando bien. 

Para los biberones, utilizo biberones de cristal con tetina de silicona natural. Como el biberón va a estar sometido a calor, y los plásticos pueden filtrar sustancias químicas nocivas al aire o a los líquidos con el tiempo —concretamente, los biberones de plástico desprenden millones de microplásticos cuando se esterilizan— no me sentía cómoda usando un biberón de plástico.

Para limitar la presencia de plástico en la leche materna, ya intento evitar muchos alimentos preenvasados, de donde procede gran parte de la contaminación por plástico, y utilizo bolsas de silicona para guardar la leche materna en el congelador.

Nuestro enfoque del destete es utilizar purés caseros hechos con zanahorias o brócoli o lo que sea que compremos en la sección de productos sueltos del supermercado, en lugar de bolsas envasadas de comida para bebés.

Hay muchos lugares en los que aparecen plásticos en los que realmente no pensamos. Por ejemplo, muchos cubiertos y platos infantiles son de plástico. Y la ropa, que puede contener mucho plástico. Mucha gente se asegura de que la ropa de sus bebés es ecológica, de algodón y está hecha con tintes aptos para niños, pero no son conscientes de su propia ropa. 

Es probable que tu bebé chupe tu ropa más de lo que chupa la suya. Intento aplicarme a mí misma las mismas reglas que a ella, así que para la ropa que llevo ahora, procuro ceñirme a las fibras y tintes naturales.

Reducir el consumo

Vivo y respiro la reducción del consumo de plástico todos los días, pero sigo sintiéndome angustiada por las decisiones que tengo que tomar, y todo esto puede ser realmente intimidante para los padres jóvenes que quieren criar a sus hijos de una forma segura y respetuosa con el medio ambiente. También es difícil con otras personas.

Los demás quieren ser increíbles y comprar cosas para su bebé, ¿verdad? Y yo nunca he rechazado regalos, porque sería horrible, no quieres ser un completo monstruo. Pero una de las cosas que más me ha ayudado es compartir mis valores con la familia y los amigos. 

No quiero meter mis ideas a la gente de una forma forzada, pero mi hermana me dijo que disfrutaba aprendiendo conmigo. Así que mi consejo es hablar de ello con tu familia y amigos y diles que eso es lo que estás intentando hacer —porque no es fácil— y así podrán ayudarte y disfrutar del camino contigo.

Quiero que la gente sepa que no eres la única persona que está pensando o aprendiendo sobre esto. "No se puede ser perfecto en todo", es lo que tengo que repetirme a mí misma, y lo que le diría a cualquier otra persona. Cualquier cosa que puedas hacer es una victoria para tu hijo y una victoria para el océano.

Cada vez que dices: "No lo necesito" o "Puedo conseguirlo de segunda mano", es una victoria. Y eso hay que celebrarlo, porque si no empezamos por ahí, nos parecerá demasiado grande y nos agobiaremos demasiado. Y eso nos paraliza a la hora de pasar a la acción.

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