Las SPAC se están quedando sin tiempo para cerrar docenas de salidas a bolsa de startups: por qué se han desvanecido, según los expertos

Sindhu Sundar, Stephanie Palazzolo,
Un cronómetro de mano

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La locura de las SPAC de los dos últimos años se ha desvanecido. 

Las SPAC son vehículos de inversión que salen a cotizar al mercado sin tener ningún tipo de actividad empresarial. La razón es sencilla: buscan captar dinero para adquirir una compañía no cotizada que pueda ofrecer una alta rentabilidad a los inversores. De esta manera ofrecen una vía rápida a startups para salir a bolsa —puesto que la SPAC ya cotiza—, acortando mucho los plazos tradicionales.

La española Wallbox, eToro, DraftKings, Virgin Galactic o WeWork han salido mediante esta fórmula a bolsa.

De hecho, cientos de este tipo de empresas se lanzaron en 2020 y principios de 2021, consiguiendo captar muchísimo dinero de todo tipo de inversores para salir a comprar empresas no cotizadas. Solo en 2021, recaudaron casi 163.000 millones de dólares y se anunciaron 275 acuerdos de fusión para comprar compañías con el objetivo final de saltar al parqué, según datos de Dealogic. 

Pero ahora, muchos de estos acuerdos se están retrasando o cancelando directamente. Decenas de acuerdos aún no se han concretado mientras se acercan los plazos para concretarlos.

"Es más difícil consumar una adquisición de una SPAC ahora que hace un año", afirma Douglas Ellenoff, abogado corporativo y socio de Ellenoff Grossman & Schole LLP, que se dedica a las fusiones y a las operaciones de las SPAC. 

Varias fusiones de SPAC están ahora en el limbo, entre ellas la firma estadounidense de préstamos inmobiliarios Better.com, la empresa de tecnología financiera Aspiration o la criptoempresa Bullish, que anunciaron sus fusiones de SPAC hace más de un año. Y otras, como la marca de aseo para hombres Manscaped, el motor de búsqueda de entradas para eventos en vivo SeatGeek o el medio de comunicación empresarial Forbes, han descartado sus acuerdos SPAC para salir a bolsa.

Los expertos en SPAC explican a Business Insider que el declive de los valores tecnológicos en 2022, el escaso rendimiento de las startups que ya han salido a bolsa a través de una fusión de SPAC, el aumento del escrutinio regulatorio y la incertidumbre económica general han contribuido a los retrasos en el cierre y a la disminución de nuevas operaciones. 

"Se ha producido una reevaluación y un ajuste completo de las valoraciones en todos los mercados", afirma Ellenoff. "No es una historia sobre las SPAC por sí misma, sino una historia de las SPAC en el contexto de un entorno de mercado más amplio en el que es más difícil cerrar operaciones". 

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La Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos, que propuso normas a principios de este año para reforzar la supervisión de las operaciones de las SPAC y las proyecciones financieras en las que a menudo se basan, todavía está ultimando sus normas. Estas normas podrían dificultar seriamente este tipo de operaciones. 

Otro factor en juego son las valoraciones dadas a las startups que acordaron acuerdos con las SPAC. Esas valoraciones ya no son fiables porque se han quedado obsoletas, lo que añade un reto adicional a la hora de conseguir financiación para cerrar acuerdos en tiempos de crisis, según los expertos. 

Los plazos para cerrar las fusiones SPAC pueden variar en función de la vida de esa empresa creada con el único propósito de adquirir otra compañía, pero suelen oscilar entre un año y dos años. Las SPAC necesitan la aprobación de los accionistas para ampliar los plazos, lo que a menudo requiere que los financiadores de la SPAC paguen más dinero en efectivo a los accionistas para ganarse sus votos.

Pero si una SPAC no encuentra una empresa objetivo o no cierra acuerdos en sus plazos, los inversores pueden recuperar su dinero, dice Ellenoff. 

Para los accionistas que evalúan las operaciones de las SPAC que se encuentran en el mercado actual, la atención se ha desplazado de las empresas tecnológicas espectaculares y de alto riesgo a las empresas que generan ingresos, rentabilidad y flujos de caja sólidos, afirma Dave DeWalt, presidente de la SPAC NightDragon Acquisition Corp. 

Este cambio ha reducido la lista de objetivos potenciales de las SPAC y ha disminuido la viabilidad de muchas operaciones, ya que las startups que antes se animaban a crecer a toda costa y alcanzaban valoraciones altísimas sin llegar nunca a la rentabilidad, ahora tienen dificultades para cumplir estas nuevas expectativas, añade.

Incluso cuando las SPAC son capaces de encontrar un objetivo, los problemas de capital pueden retrasar o dificultar el cierre de la operación. Normalmente, las SPAC pueden utilizar el capital obtenido en la OPV para financiar la operación, pero cuando los inversores de la SPAC no aprueban la fusión, pueden canjear sus acciones por efectivo, agotando las arcas de la SPAC en el proceso. En los dos primeros meses de 2022, la tasa media de reembolso alcanzó el 80%, un aumento dramático desde el 50% en 2021 y el 20% en 2020, según CB Insights.

 

En los últimos 12 años, el descenso de los precios de las acciones de las startups tras salir a bolsa ha provocado una pérdida de rentabilidad de las SPAC a lo largo del tiempo, según un análisis de Michael Klausner, profesor de Derecho de la Universidad de Stanford. 

En 2021, por ejemplo, las SPAC que realizaron fusiones perdieron alrededor de un 40% del valor de sus acciones en el año transcurrido, según el análisis de Klausner, que se publicará en un artículo de próxima aparición en el Yale Journal on Regulation, titulado "¿Era previsible el desplome de las SPAC?" 

"La respuesta es sí, completamente predecible", explica Klausner a Business Insider. "Lo único sorprendente es que hayan durado tanto tiempo".

El ritmo de nuevas SPAC y de anuncios de acuerdos en 2022 también se ha ralentizado de forma significativa: hasta el 15 de agosto sólo se habían anunciado 94 acuerdos este año, de los cuales sólo 12 se han cerrado. De las 275 operaciones anunciadas en 2021, 240 se han cerrado, según datos de Dealogic.