IRPF, Sucesiones, Donaciones o IVA: cómo quedarían los impuestos que el Banco de España, el FMI, la OCDE o la Airef piden elevar o reformar para mejorar la recaudación fiscal

Un empleado comprueba los billetes de 100 euros en la sede de la empresa Money Service Austria en Viena

REUTERS/Leonhard Foeger

  • En los últimos meses, organismos como el Banco de España, el FMI, la OCDE o la Airef han propuesto revisar los impuestos al alza en España para mejorar la recaudación fiscal.
  • Sus propuestas incluyen eliminar deducciones fiscales, establecer un tipo mínimo del impuesto de Sociedades, elevar el de Sucesiones, incrementar la presión fiscal a las rentas más altas o desarrollar los impuestos ambientales.
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Desde el inicio de pandemia de coronavirus, los Gobiernos han dedicado un volumen sin precedentes de fondos públicos para intentar frenar su impacto económico, destinando ayudas y subvenciones a apoyar al tejido empresarial y el empleo. En España, estas políticas han supuesto elevar el gasto público por encima del 50% del PIB, a pesar de que el Banco Central Europeo ha señalado que es el país de la eurozona que menos porcentaje de su PIB ha dedicado a ayudas contra el coronavirus

Ante el agujero en las finanzas públicas que han generado las medidas de estímulo y la caída en la recaudación de impuestos que ha provocado las medidas de confinamiento y restricción de la actividad durante la pandemia, que en España ha supuesto un retroceso del 15,3% durante los 11 primeros meses de 2020, varios organismos estatales e internacionales han presentado varias recetas para reequilibrar los sistemas fiscales y reducir el déficit y la deuda.

El último de ellos en manifestarse ha sido el Banco de España, que en su Informe Anual 2020, en el que estudia las causas de la caída en la recaudación de impuestos en España respecto a otros países europeos de cara a una posible reforma fiscal como la que el Gobierno ha incluido en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que ha remitido a Bruselas para acceder a las ayudas europeas.

El FMI asegura que subir impuestos a los más ricos reducirá la desigualdad sin dañar el crecimiento

En su plan, el Ejecutivo estima prevé reducir el déficit del 8,4% del PIB en 2021 al 5% en 2022 a través de una reforma que implique una mejora del 7,6% en la recaudación fiscal que cubra las pérdidas del 8,8% que sufrió durante 2020. Para ello, propone eliminar las bonificaciones al diésel, elevar impuestos de circulación y matriculación a vehículos contaminantes, crear una tasa para los billetes de avión, aplicar peajes en las autovías, armonizar el impuesto de Patrimonio o gravar plásticos y residuos.

No obstante, las principales medidas de la reforma fiscal podrían no entrar en vigor hasta 2023, según la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que ha anunciado que el retraso en el alza de los impuestos de Sociedades y Patrimonio y la retirada de bonificaciones en el IRPF, el IVA y otras tasas podrían retrasarse incluso más allá de esa fecha si para entonces el PIB no ha regresado a sus niveles previos al coronavirus.

El Banco de España propone una reforma profunda que elimine beneficios fiscales

El Banco de España estima en su informe que el nivel de PIB de 2019 no se alcanzará hasta finales de 2023, según su escenario central, por lo que lanza una serie de recomendaciones para favorecer la recuperación que incluyen, entre otras medidas estructurales, una reforma fiscal completa dentro de una revisión completa de los ingresos y gastos públicos y de los beneficios fiscales que ofrece el sistema tributario español.

"Para mitigar los efectos adversos de unos elevados niveles de desigualdad son necesarios el despliegue y la evaluación continua de actuaciones públicas en dimensiones muy diversas. Entre otras, abarcarían reformas regulatorias en el mercado laboral y en el sistema educativo, actuaciones fiscales diversas en materia de transferencias e impuestos, además de medidas para fomentar un incremento sostenido de la oferta de vivienda en alquiler", asegura el informe.

El Banco de España apuesta por revisar íntegramente el sistema tributario para conseguir que la recaudación de impuestos "sea suficiente para financiar el nivel de gasto que se pretende acometer". Además, asegura que la política fiscal será clave para la lucha contra el cambio climático y critica que la fiscalidad ambiental española tiene menos capacidad recaudatoria que en los países vecinos y debería servir para disuadir actividades contaminantes e incentivar la transición ecológica.

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Respecto al conjunto de la reforma fiscal, el informe defiende que la revisión integral para aumentar la recaudación debe incluir nuevos impuestos o modificando los ya existentes, destacando que España recauda 2 puntos porcentuales menos que la media de la eurozona, un fenómeno que atribuye a "la inferior presión fiscal ejercida por la imposición indirecta en nuestro país", que se concreta en que el IVA recauda un punto porcentual menos que la media.

En los impuestos directos, el Banco de España destaca que el impuesto de Sociedades recauda 0,9 puntos menos que la media de la zona euro y que el IRPF y las cotizaciones sociales españolas generaron más recaudación que en los países de la moneda única. "Resulta crucial analizar la importancia del fraude fiscal en estas diferencias, y estudiar sus causas y las medidas para paliar sus efectos negativos sobre la recaudación y la necesaria equidad impositiva", añade.

Sin embargo, el principal capítulo que el Banco de España pide revisar son los beneficios fiscales en línea con las recomendaciones de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que aseguró que esas ventajas tributarias equivalen a un gasto del 5% del PIB y propuso revisar los tipos reducidos de IVA, la reducción del 60% en el IRPF por alquiler de vivienda o las bonificaciones en impuestos especiales que recibe el diésel.

"En algunos ámbitos concretos, es necesario que la imposición en España persiga un alto grado de coordinación internacional", resalta el informe, señalando que sería conveniente calibrar la tasa Google, la tasa Tobin y los impuestos ambientales de forma conjunta a escala global para garantizar su recaudación y evitar competencia fiscal entre países que produzca elusiones fiscales, como ha sucedido con algunas empresas tecnológicas estadounidenses.

Respecto a la coordinación, el Gobierno ha ido regulando los nuevos impuestos a los servicios digitales y las transacciones financieras siguiendo los modelos de otros países a la espera de que se apruebe una legislación global por parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) o en el ámbito de la Unión Europea, al tiempo que ha anunciado que aplicará un tipo mínimo del impuesto de Sociedades, como ha propuesto EEUU, hasta que haya un acuerdo internacional.

La OCDE propone elevar el impuesto de Sucesiones y estudia la propuesta de Biden para elevar el de Sociedades

Precisamente, los posibles cambios en el impuesto de Sociedades se han visto impulsados por la propuesta del presidente de EEUU, Joe Biden, a la OCDE para poner en marcha un tipo mínimo global a la facturación de las grandes multinacionales, que se calcularía según los ingresos que perciben en cada país, como vía para evitar la competencia fiscal y la deslocalización de ingresos a territorios fiscales más favorables.

Esta medida, que forma parte del plan de infraestructuras de más de 2,5 billones de dólares presentado por Biden el mes pasado, implica elevar en EEUU el impuesto de sociedades del 21% al que lo redujo su predecesor, Donald Trump, en 2017 a un 28%, lo que todavía lo mantendría por debajo del 35% en el que estaba antes de que Trump llegara a la Casa Blanca. En España, el tipo general está fijado en el 25%, aunque las empresas pagan menos gracias a las deducciones existentes.

La OCDE ha recibido esta propuesta asegurando que reactiva la negociación de cara a un impuesto global que ayude a estabilizar el panorama fiscal global tras el final de la pandemia. Por su parte, el ministro italiano de Finanzas, Daniele Franco, anunció que el G-20 intentará alcanzar un acuerdo al respecto en su próxima reunión, que tendrá lugar en julio, según Wall Street Journal, aunque se encontrará con la oposición de países con baja tributación como Irlanda o Países Bajos.

Además del impuesto de Sociedades, la OCDE ha publicado esta semana un informe, titulado Fiscalidad de herencias en los países de la OCDE, en el que denuncia que el 10% más rico posee de media la mitad de la riqueza total de los hogares en 27 de los países miembros de la organización, mientras que el 1% más rico posee el 18% del patrimonio y critica que la dinámica de acumulación de riqueza y las transferencias de patrimonio tenderán a aumentar la desigualdad en el futuro.

Por este motivo, la OCDE ha reclamado elevar el impuesto de Sucesiones como vía para frenar el aumento de la desigualdad de patrimonio, destacando que en 16 países miembros la herencia media recibida por los hogares que están en el 20% más pobre oscilaron entre 300 y 11.000 dólares (entre 246 y 9.000 euros, respectivamente), mientras que en el 20% más rico el rango varía entre 30.000 y 526.000 dólares (entre 24.600 y 432.300 euros, respectivamente).

Aunque la organización ha afirmado que la mayoría de países aplican tipos progresivos al impuesto de Sucesiones, ha precisado que su recaudación, eficiencia y equidad se ha visto reducida paulatinamente. Así, ha revelado Corea del Sur es el país en el que más porcentaje de su recaudación total corresponde al impuesto de Sucesiones, con un 1,59%, mientras que España se sitúa en un 0,58%, apenas 5 centésimas porcentuales por encima de la media de la OCDE.

FMI: más contribución de rentas altas y grandes empresas

En el caso del Fondo Monetario Internacional (FMI), la organización presidida por Kristalina Georgieva se ha descolgado durante la pandemia de su tradicional doctrina de austeridad y recortes fiscales para proponer la aplicación de impuestos sobre los patrimonios más altos y las grandes corporaciones que permitan elevar los ingresos de los estados mientras dure el coronavirus al tiempo que se fomenta la reducción de la desigualdad.

El Fondo apuesta así por financiar la recuperación económica con nuevas cargas fiscales sobre la riqueza, una medida que ya había propuesto antes del inicio de la pandemia como una forma de reducir las crecientes desigualdades sociales sin perjudicar el crecimiento económico. Ahora, en cambio, sus propuestas se centran en aumentar la progresividad fiscal para mejorar los servicios públicos y la redistribución de la riqueza.

En concreto, el FMI ha criticado que desde 1980 se ha fomentado las deducciones y reducciones fiscales para beneficiar a las rentas más altas tanto en las rentas del trabajo como en las del capital, lo que considera que ha fomentado el repunte de la desigualdad. Por ello, ha propuesto que se estudie la conveniencia de los beneficios fiscales existentes y se eleven los tipos que se aplican a las rentas más altas y las empresas con mayor facturación.

En concreto, las propuestas del FMI podrían traducirse en España por un impuesto puntual de solidaridad o en un alza temporal de impuestos que genere una mayor progresividad en el IRPF, en el de Sociedades, Patrimonio o IVA o en la desaparición de deducciones fiscales, según El Confidencial, que considera que si el Gobierno decide crear ese impuesto temporal deberá decidir si lo aplica a los patrimonios más altos o a los beneficios de las empresas que mejor han capeado la pandemia.

No obstante, el Ejecutivo ya aprobó a finales de 2020 elevar 2 puntos el tipo del IRPF a las rentas del trabajo más de 300.000 euros al año, una medida con la que esperaba recaudar apenas 20 millones de euros dado que solo afecta a 16.740 contribuyentes, el 0,08% del total. Además, esta medida implica que el tramo más alto del IRPF cuente con un tipo del 47%, que se mantiene por debajo de los porcentajes de otros países de la UE.

Por contra, el Gobierno podría optar por aplicar tipos más altos a las rentas del capital y no a las del trabajo, que establecen actualmente un tipo máximo del 26%, dado que el FMI ha destacado que como los ingresos del capital se inclinan hacia las rentas más altas, gravar los dividendos o las ganancias del capital aumentará la progresividad incluso con un tipo proporcional.

Además, las medidas propuestas por el FMI podrían implicar la retirada de deducciones fiscales al impuesto de Patrimonio, que el fondo ha criticado que favorecen a las rentas más altas, aunque también podría traducirse en la desaparición de tipos reducidos del IVA o los impuestos ambientales para aumentar la recaudación, en el caso del impuesto indirecto, y fomentar el uso de energías sostenibles, en el de la fiscalidad medioambiental.

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