Coca-Cola, Nestlé o Heineken avisan de nuevas subidas de precios en 2022: los supermercados por ahora resisten, aunque reconocen que solo es “cuestión de tiempo”

Una pareja haciendo la compra y mirando precios.
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Las grandes cadenas de supermercados no han podido seguir absorbiendo las subidas de precios por parte de los productores y preparan un alza generalizada en sus productos. Compañías como Mercadona, Aldi y Carrefour aguantaron el incremento del coste de la luz y de las materias primeras durante meses, pero han rebasado el límite. 

“La distribución está haciendo lo que siempre hace: tratar de subir los precios lo menos posible para no perder clientes. Y la competencia está permitiendo que los precios estén subiendo menos y más tarde de lo que indicaría la evolución de las materias primas y energía”, ha señalado recientemente Ignacio García Magarzo, director general de Asedas

El experto de BCG, Joan Sol, ha explicado que en los próximos meses “veremos subidas de precios que se noten y otras que no, ya sea manteniendo el precio pero dando menos cantidad de producto o jugando con las promociones”. Además considera que “los retailers llevan tiempo mirándose de reojo esperando que otro dé el primer paso”. 

La gran competitividad que existe en el sector de los supermercados desató una guerra de “no subida”. La distribución ha estado absorbiendo el aumento de costes, sin embargo, los anuncios por parte de los fabricantes, el mantenimiento de los altos costes de energía y transporte, o el alza de los salarios  hace imposible mantener la situación.

En este primer trimestre de 2022 los supermercados ya admiten abiertamente la necesidad de incrementar los precios de venta en los diferentes lineales, por la presión que vienen sufriendo en los últimos meses, y por la necesidad de mantener sus márgenes, ya habitualmente estrechos en el sector.

La presión de los costes: Coca-Cola, P&G, Nestlé, Pepsico, Unilever y Heineken anuncian más subidas

Muchos de los gigantes de la alimentación ya comenzaron a subir los precios en 2021; los yogures Danone, el kétchup Heinz o las angulas de la Gula del Norte son solo algunos ejemplos de los productos que se han encarecido en los supermercados españoles.  

Ignacio Muñoz, consejero delegado de Angulas Aguinaga, el productor de la Gula del Norte y Krissia, explicó que “al no haber más remedio, se suben precios”.

Para este 2022, Coca-Cola y Heineken han anunciado una subida de sus precios. Concretamente, Coca-Cola ha explicado que subió sus precios un 10% en el último trimestre de 2021 -un 6% en el año- y que espera un escenario de inflación de en torno al 5% en 2022.

Coca Cola en un supermercado

Tiene el mismo discurso Hugh Johnston, director financiero de Pepsico. “Tenemos que abordar los altos costes desde una perspectiva de precios, cuando los incrementos son tan altos es inevitable”.

El dueño de Ariel o H&S reconoció una subida de precios media del 3% en el último trimestre de 2021. Essity, dueño de Colhogar, fue más directo y manifestó que volverá a subir los precios de todos sus productos este año.

Otras como Unilever (Skip o Signal) contuvieron la subida al 4,9% en el cuarto trimestre -un 2,9% anual-, pero adelanta un escenario de "alta inflación" en 2022 que "tendremos que gestionar”. 

En la misma línea, Nestlé destaca que intentarán mantener su margen.  La multinacional suiza subió precios en 2021 un 2% y lo volverá a hacerlo en 2022. 

"La realidad del consumidor durante la primera mitad del año va a ser de subidas de precio"

Los elevados precios de la energía y el transporte se filtran ya a la cesta de la compra y se irán trasladando en los próximos meses a los lineales del supermercado. 

"Hasta noviembre el mercado ha estado contenido y la distribución no había trasladado las subidas al consumidor, pero en diciembre sí lo hizo y esperamos que haya una gran variación de precios en el primer trimestre de 2022", decía Patricia Daimiel, directora general de NielsenIQ en el Sur de Europa.

Así lo advirtió también el presidente de Aecoc, Ignacio González, durante el 36º Congreso de la asociación de empresas del sector del retail. “Las empresas absorberán la inflación hasta donde puedan, pero estamos condenados a que suban los precios”, advirtió.

"La realidad del consumidor durante la primera mitad del año va a ser de subidas de precio significativas en la cesta de la compra", añaden Guillermo Sagnier y Oroel Praena, socio y director sénior de Simon-Kucher.

Los datos muestran que hasta ahora los supermercados han contenido el impacto. El índice de precios industrial de la alimentación creció un 9,7% interanual en diciembre, mientras que el IPC del sector fue del 4,8%, lo que muestra que el consumidor ha asumido por ahora solo una parte de la inflación.

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Desde que comenzó la tendencia inflacionista, los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas se han mantenido por debajo del IPC general, aunque también al alza. En octubre, los precios en este apartado crecían un 1,7% anual frente al 5,4% del índice general.

En noviembre repuntaron hasta el 3,3%, y el 5,5%, respectivamente. Y en diciembre, esta categoría alcanzaba el 5%. Según los datos del INE, el aceite de oliva escaló un 26,7% en diciembre; la carne de ovino un 21,8% y las pastas un 15,2%, entre las categorías que más han crecido.

Por otro lado, el último estudio de Kantar lo deja claro, todos los distribuidores subirán los precios de la cesta de la compra este año.

Según el informe Perspectivas del Consumidor Kantar el encarecimiento afectará durante 2022 a fabricantes y distribuidores. La consultora pronostica que las subidas en origen se trasladarán al consumidor final durante los próximos meses.

“El incremento de costes es tal que no podrá ser asumido por el sector, y todos los distribuidores se verán obligados a trasladarlo al precio de los productos”, apuntó Jorge Folch, director general de Kantar Worldpanel.

Las grandes superficies también afrontan una subida de salarios

Para Joan Sol, managing director de Boston Consulting Group (BCG), "este es un tema que preocupa a todos y que se va a acelerar en los próximos meses porque a todas las subidas de costes que ha habido se les va a unir el incremento de los gastos laborales. Los productores lo están trasladando a los retailers y habrá que ver cuánto llega al cliente final”.

El Corte Inglés, Carrefour, Ikea, y el resto de empresas que se rigen por el convenio colectivo del sector de grandes almacenes, incrementarán un 1% los salarios a sus plantillas durante este año, según la actualización de las tablas para 2022 que ha aprobado la patronal del sector, Anged, y los sindicatos en la comisión mixta.

La subida afectará a 230.000 trabajadores. Este incremento fijo deberá ser aplicado por las compañías hasta el 31 de diciembre, y con efectos prácticos a partir del 1 de enero. De esta forma, el salario anual para la categoría base pasa a ser de 15.029,33 euros, equivalentes a 8,49 euros hora. 

A pesar de la subida, el sindicato Fetico, uno de los firmantes del convenio de los grandes almacenes junto a Fasga, CC.OO y UGT, avisa de que la necesidad de negociación del próximo documento que deberá entrar en vigor en 2023 y que debería reflejar "un incremento salarial importante".

Y es que, el incremento del 1% se queda muy por debajo del dato de inflación de diciembre, en el que el IPC se disparó un 6,7%. 

Los supermercados esperan la reacción del cliente: se podría generar un trasvase de clientes en las marcas de distribución

Las tres principales empresas del sector en España; Mercadona, Carrefour y Lidl, aunque siguen resistiendo, no podrán mantener las cestas a los niveles de comienzos de 2021.

La cadena valenciana tiene el 24,8% de cuota de mercado, la gala cuenta con el 8,9% y la germana suma el 6,8%. Son las tres primeras, por lo que sus decisiones tendrán un gran impacto en el total del mercado. 

Actualmente, Eroski, Dia y Auchan ya se sitúan por encima de la inflación de la alimentación; en tanto que en otras como Carrefour rozan ese límite y Mercadona y Lidl, que están aún por debajo.

Un escenario de recortar más rentabilidad pronto será insostenible en un sector que ya de por sí trabaja con márgenes pequeños, pero a la vez el precio sigue siendo una de las grandes armas más competitivas de la distribución.

En este sentido, los supermercados esperan la reacción del cliente ante las subidas, que podrían generar un trasvase de clientes a las marcas de distribución, lo que favorecería a los grupos que cuentan con las enseñas propias más fuertes y perjudicaría al resto.

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