Así te afecta la última subida de tipos: hipotecas y créditos más caros, beneficios para ahorradores y el riesgo de la renta variable

Ilustración de inflación o de escalada de precios

Getty Images

  • Mientras los tipos de interés estaban en tasas negativas, el crédito fluía más barato que nunca. Pero las subidas históricas del BCE han disparado el precio del dinero a su mayor nivel desde 2008.
  • La subida de tipos aumenta el coste de los créditos a hogares y empresas y la deuda del Estado. Los ahorradores son los grandes beneficiados: aumenta la rentabilidad de la renta fija, lo que penalizará la renta variable y al inmobiliario.

Después de una década de dinero barato, el Banco Central Europeo (BCE) ha dado un volantazo en su política monetaria para intentar contener una inflación descontrolada.

El organismo ha vuelto a la carga este jueves 2 con el anuncio de una nueva subida de tipos de interés: ha acordado un incremento de los 3 tipos de interés oficiales al 0,5% y ha avisado de que "tiene la intención" de aplicar otro aumento de 50 puntos básicos en marzo. 

De esta forma, se incrementa el tipo de interés de las operaciones principales de financiación y los de la facilidad marginal de crédito y de la facilidad de depósito hasta el 3%, el 3,25% y el 2,50%, respectivamente, con efectos a partir del 8 de febrero.

Se trata de la primera subida de tipos del BCE en 2023, pero continúa la senda iniciada en 2022, que cerró con la tasa general en el 2,5%, ya entonces el nivel más alto desde 2008 y ahora superada.

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A lo largo del año pasado, la entidad pactó 4 incrementos: el primero en julio, del 0,5%; 2 movimientos históricos en septiembre y octubre, ambos del 0,75%; y de nuevo otro del 0,5% a mediados de diciembre, para cerrar un año de política monetaria ultraexpansiva, con el fin de salir de la crisis de la deuda y de la pandemia y cortar con la escalada inflacionista.

"El Consejo de Gobierno continuará el curso de subidas significativas a ritmo sostenido de los tipos de interés y los mantendrá en niveles suficientemente restrictivos para asegurar el retorno oportuno de la inflación a su objetivo del 2% a medio plazo", recoge el comunicado del BCE, al que la subida de precios sostenida en el tiempo y en su virulencia había puesto contra las cuerdas el año pasado.

La papeleta no era fácil. El riesgo de no actuar contra la inflación podría llevar a una peligrosa espiral, pero hacerlo podría arrastrar a las economías a una recesión.

Este último incremento llega un día después de conocerse la noticia positiva de que la inflación en los países del euro ha caído al 8,5% de media en enero, es decir, 7 décimas menos frente al 9,2% de diciembre, según el último avance de Eurostat.

  1. Historia: lo que pasó en 2008 
  2. Qué significa que el BCE suba tipos 
  3. Qué pasará con el consumo 
  4. Cómo afectará a las hipotecas 
  5. Préstamos al consumo más caros 
  6. Consecuencias en hogares y empresas: riesgo de morosidad 
  7. Cuál es el impacto en la deuda pública 
  8. ¿Puede aumentar la prima de riesgo? 
  9. Los ahorradores, grandes beneficiados

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Christine Lagarde

Un poco de historia... Lo que pasó en 2008

Quiebra Lehman Brothers

Era junio de 2008 cuando el entonces presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, cometió lo que se ha calificado como el mayor error en la historia del BCE: subió los tipos de interés. 

La decisión de Trichet vino porque la inflación estaba alcanzado cotas históricas en el Viejo Continente, y contenerla, además de ser el gran objetivo de la entidad, se había convertido en un reto. 

Tres meses después, quebró Lehman Brothers; pistoletazo de salida para la gran crisis financiera y de la deuda que arrasó con las economías europeas durante un lustro. 

Resultó que el movimiento del BCE soslayó un factor importante: la subida descontrolada de precios no venía de un consumo al rojo vivo, sino de un alza de costes (para entonces, el barril de petróleo superaba los 140 dólares). 

Subir tipos encareció el dinero y fue como echar un jarro de agua fría sobre una economía aparentemente caliente, pero cuyo motor (la demanda) ya estaba bajo cero. 

El principio de la historia recuerda un poco al punto de partida actual: unas economías ardiendo por la inflación, pero no una inflación derivada del consumo y de la producción, sino por una escalada de costes que precisamente ahoga a quienes consumen y producen: hogares y empresas.

Esa es la razón que ha retrasado durante tanto tiempo la subida de tipos: el miedo a un frenazo económico.

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"La subida de tipos se traducirá en un incremento del coste de la financiación para todos los agentes, hogares, empresas y sector público", resume María Romero, socia directora de Economía de Analistas Financieros Internacionales (Afi).

"Más allá de septiembre, sobre la base de nuestra evaluación actual, anticipamos que será apropiado una senda gradual pero sostenida de aumentos adicionales en las tasas de interés", había anunciado Lagarde en diciembre.

La diferencia respecto a 2008 es que ahora los tipos llevan mucho tiempo cercanos a cero o en negativo. Eso, y que EEUU y Europa reman en la misma dirección: la Reserva Federal de Estados Unidos también ha aprobado una subida de los tipos de interés, en este caso de 0,25 puntos —más suave que las anteriores—, lo que los deja en una horquilla entre el 4,5% y el 4,75%, en máximos desde diciembre de 2007. En 2008, en cambio, EEUU bajó tipos y la UE hizo lo contrario.

Mirando al pasado, y salvando las distancias, es posible analizar cómo afectará a la economía la próxima subida de tipos de interés, y no menos importante, cómo impacta en el día a día de hogares y empresas.

Qué significa que el BCE suba tipos: el dinero cuesta más dinero

La presidenta del BCE, Christine Lagarde.

Que el BCE suba los tipos de interés significa básicamente que el dinero va a ser más caro. Si con las 4 subidas del 2022 el organismo puso fin a 11 años de tasas negativas, este incremento en febrero de 2023 elevará el precio del dinero hasta el 3%, un nivel no visto desde 2008. 

Para poder prestar dinero a empresas y hogares, los bancos piden a su vez dinero al BCE, que les cobra un tipo de interés por el préstamo. 

Hasta ahora, los tipos estaban cercanos a cero o negativo, lo que significa que los créditos fluían más baratos que nunca. Esto estimulaba el consumo, lo que a su vez tensaba la cuerda de los precios.

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ilustración deuda barco naufragio

Primera consecuencia: freno en el consumo

Al subir tipos, ocurrirá justo lo contrario: la subida de tipos significa que los bancos tienen que pagar más para que el BCE les preste dinero y, por tanto, también encarecerán los préstamos que ofrezcan a consumidores y empresas. 

"La subida de los tipos perjudica a los que tienen que pedir prestado o tienen préstamos contratados a tipo de interés variable", aclara Antonia Díaz, doctora en Economía por la Universidad de Minessota y profesora Titular en la Universidad Carlos III de Madrid.

"Es un coste para todo tipo de inversiones. Sean hogares o empresas. Lo que tiende a ocurrir es que se frena la inversión o el consumo", avisa Marta Martínez-Matute, doctora en Economía y profesora del Departamento de Análisis Económico de la Universidad Autónoma de Madrid.

El precio del dinero aumentará, y eso frenará el consumo. El resumen es que el encarecimiento de los préstamos (créditos al consumo, para empresas o hipotecarios) los hará menos atractivos, y por eso habrá menor demanda de crédito. 

La buena noticia es que España cuenta con el colchón de los fondos europeos. "Por lo menos mientras tengamos el empuje de los fondos, es posible contrarrestar el efecto de un menor consumo", matiza María Jesús Fernández, economista senior de Funcas.

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 compra en supermercado

Unos 3.000 euros más de hipoteca este año

Bancos que ofrecen hasta el 100% de financiación para comprar un piso (e hipotecas con ventajas exclusivas para jóvenes)

Uno de los primeros efectos de la subida de tipos se observa en el precio de las hipotecas. Antes de que el BCE hiciera el anuncio de subida, los préstamos hipotecarios ya se habían encarecido.

Como los bancos saben que les va a costar más caro tomar dinero prestado del BCE, hace meses que empezaron a cobrar más por el que dinero que conceden para hipotecas. El resultado es una auténtica fiebre por el tipo fijo (el que asegura que el coste del préstamo no va a subir) y menos demanda de hipotecas.

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En diciembre de 2021, el euríbor estaba en el -0,5%, rozando mínimos históricos. Nunca antes las hipotecas habían estado tan baratas como entonces. En cuestión de meses, este índice se disparó hasta alcanzar el 2,8% de noviembre y, finalmente, cerrar enero con una media del 3,3%.

Este golpe de timón, a manos de la subida histórica de tipos aprobada por el BCE, ha disparado el precio de las hipotecas variables, que se encarecen de media en torno a 250 euros al mes, es decir, unos 3.000 euros más a lo largo del año completo.

Créditos al consumo y para empresas más caros

Mujer firmando un contrato de compra de un coche

Antes, los bancos ofrecían créditos al consumo como si fueran chicles. Ahora, en todo caso, premian los depósitos. En tiempos de escasa liquidez, las entidades financieras buscan nuevos clientes.

La barra libre de liquidez y los préstamos baratos concedidos por el BCE hacían que el dinero quemase en manos de los bancos, que buscaban captar clientes a los que prestárselo a un interés mayor, y así sacar margen.

Ahora mismo, el tipo de interés de créditos al consumo se sitúa por debajo del 7%, según los datos del Banco de España. Esta es la tasa media que aplican los bancos al conceder un crédito cuando, por ejemplo, necesitas comprarte un coche, un electrodoméstico o un televisor.

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Pero, como apunta Díaz, la subida de tipos no solo afecta a los hogares: "También perjudica la inversión empresarial, ya que nuestro tejido productivo, compuesto por pequeñas empresas, está muy bancarizado".

En España, donde el 99,8% de las empresas son pymes, pedir un crédito para hacer frente a compromisos pasados (como el pago a proveedores) o futuros (la compra o alquiler de un local o nueva maquinaria) es la tónica general. El problema es que esos créditos ahora también serán más caros, lo que puede lastrar la inversión e incluso la productividad de algunas empresas.

Aun así, matiza Fernández, la subida de tipos se produce desde niveles nulos o negativos. Eso significa que impacto tendrá, "pero no creo que vaya a tener un efecto brutal sobre la economía", señala.

Riesgo de morosidad o impago en hogares vulnerables y sectores afectados

Si aumenta el coste de los préstamos, también crece la probabilidad de que los usuarios tarden más en devolverlos o, incluso, incurran en impagos.

"Siempre que suben los tipos hay un volumen de empresas y hogares que están en el margen y caen en la posibilidad de impago", ilustra Fernández. 

Sin embargo, matiza: partimos de una situación en que las cuentas de los hogares están bastante saneadas. Durante la pandemia, el parón del consumo llevó el ahorro de los hogares a máximos históricos (alrededor de 70.000 millones de euros, según cálculos de BBVA Research), y lo que se paga por el coste de amortización de la deuda sigue siendo un porcentaje históricamente bajo.

El riesgo de impago, por tanto, recaerá en hogares y empresas que ya partieran de escenarios complicados por la pandemia. Es el caso del transporte o el turismo, que todavía no se han recuperado del golpe del COVID-19.

"A sectores muy afectados sí que les puede perjudicar en mayor medida la subida de tipos", avisa Fernández. El propio Banco de España advirtió recientemente de que hay 21.000 millones de euros de los créditos ICO en riesgo de impago.

Las empresas que recibieron créditos ICO avalados por el Gobierno para hacer frente al impacto de la pandemia podrían tener problemas para devolverlos, al haberse visto afectadas ahora también por la guerra en Ucrania. Al doble golpe de la pandemia y la guerra se le sumaría ahora la subida de tipos.

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Pareja que ahorra.

La bomba de relojería de la deuda: el Estado pagará más

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, junto a la vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.

El salvavidas lanzado por el Gobierno para sobrevivir al tsunami de la pandemia surtió efecto: se evitó el hundimiento de hogares y empresas, pero tuvo un coste elevadísimo para las arcas públicas. 

Si la deuda española suponía el 95,5% del PIB en 2019, para marzo de 2021 (un año ya después de la pandemia) se había disparado al 125,3%. Afortunadamente, pagar los intereses de la deuda hasta ahora le salía muy barato al Estado, gracias a unos tipos nulos o negativos. 

El peso de la deuda pública sobre el PIB se iba reduciendo, pero no porque la deuda sea menor, sino porque el PIB es mayor. De hecho, aunque la ratio de deuda sobre el PIB ha caído al 116%, en volumen estamos en máximos históricos, con 1,5 billones de euros, el triple de lo que había en 2008.

Entre que los intereses eran baratos, y la recuperación económica, parecía que la deuda se pagara sola: los intereses pagados por la deuda caían, a pesar de que aumentara la deuda, pero porque pesaba la caída de tipos. 

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"Tenemos un coste de tipos de interés que hemos ido refinanciando con tipos de interés muy bajos y eso nos da margen para enfrentarnos bien a esta progresiva elevación de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo", explicaba la vicepresidenta y ministra de Economía, Nadia Calviño.

Pero una subida de tipos de interés podría cortar en seco con esta tendencia. A partir de ahora, el Estado seguirá emitiendo deuda, pero los intereses que pague cuando devuelva lo prestado serán mayores.

"El aumento del coste de la deuda pública se irá transmitiendo hacia la deuda", pronostica Fernández. Eso significa que la subida de tipos hará que la deuda le salga más cara al Estado este año y el que viene. 

"El inconveniente es que España tiene un nivel muy alto de deuda pública. Tener que financiarla a un coste un poco mas alto genera más problemas", coincide Martínez-Matute.

"Por esto es importante que el Tesoro siga manteniendo la estrategia de reducir la deuda a corto plazo y emitir deuda a largo plazo que, por ahora, los mercados están recibiendo bien", añade Díaz.

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¿Un aumento de la prima de riesgo?

"En el momento en que suban los tipos, la prima de riesgo tiene que subir, pero lo hará moderadamente", augura Gonzalo Bernardos, profesor Titular de Economía de la Universidad de Barcelona. La prima de riesgo es el sobrecoste que un emisor de deuda le paga a un inversor frente a otro emisor de deuda que se considera "de referencia".

El problema es que es que, como ya ha anunciado, el BCE ha empezado a dejar de comprar deuda pública, y desde el inicio de la pandemia el organismo se había convertido en el principal comprador de deuda española, con 267.824 millones de euros en bonos.

Cuando España ya no pueda vender su deuda al BCE, tendrá que financiarla a través de los mercados.

A corto plazo España es una de las economías menos afectadas por la guerra y de las pocas que podría salvarse de una recesión este año, pero a largo plazo los inversores podrían desconfiar de la solvencia de España. Máxime cuando la propia Airef ha advertido de que no hay una estrategia de reducción de deuda, y que hay riesgo de que se estanque en el 100% del PIB para 2025 y no baje más.

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Los ahorradores, grandes beneficiados

Hucha ahorro

No todo son malas noticias. La subida de tipos tiene un lado positivo, y es para los ahorradores. Como explica Fernández, "aumentará la remuneración por sus ahorros, ya sea por los depósitos o en títulos de renta fija". 

Después de una larga etapa de muchos años de rentabilidades nulas, los inversores podrán disfrutar de rentas positivas para sus ahorros. 

Mayor rentabilidad en depósitos, bonos y en renta fija

Invertir en depósitos consiste en prestarle una cantidad de dinero a una entidad bancaria durante un tiempo determinado. Pasado ese plazo, la entidad devuelve el capital inicial, más los intereses acordados. Es un préstamo, pero a la inversa.

Con los tipos de interés en mínimos, la rentabilidad de los depósitos ha estado en un 0,1% en 2019 y 2020, un 0,3% en 2021 y un 0,4% en 2022. Pero si los tipos de interés suben, cabe esperar que el rendimiento ofrecido por los depósitos también sea superior.

Algo similar ocurre con los bonos españoles a 10 años. A finales de 2021, su rentabilidad estaba en el 0,5%; ahora, ofrecen un rendimiento del 3,3%. 

Efectos colaterales: menor inversión en el inmobiliario y renta variable

Sin embargo, advierte Echavarren, puede ocurrir que una parte de la liquidez que antes iba al sector inmobiliario ahora se refugie en los bonos. 

Esto se podría traducir en una menor inversión en ladrillo, donde la subida de tipos de interés sí lastra la rentabilidad.

"Hasta ahora, la única inversión rentable que había era la inmobiliaria. Si ahora empieza a aumentar la rentabilidad que se obtiene por la deuda pública, puede empezar a competir con el inmobiliario, que sí que se enfrenta a la subida de tipos de interés", coincide Fernández.

Esta es una de las vías por las que se puede frenar el apetito por el inmobiliario. Pero no solo eso: "Cuando suben los tipos y aumenta la rentabilidad de la renta fija, se reduce el apetito por la renta variable. Es uno de los efectos convencionales de las subidas de tipos en la política monetaria", observa Fernández.

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