'Suplentes en la sombra': los empleados que hacen trampas descaradamente para ganar más y trabajar menos

  • Una nueva tendencia se está imponiendo en el mundo laboral: los trabajadores subcontratan personal para delegar parte o la totalidad de sus tareas.
  • En algunos casos se hace únicamente para aliviar parte de la carga laboral pero, en otros, se delegan las tareas de dos y hasta tres empleos distintos para cobrar más sin trabajar.
La tendencia de los trabajadores de subcontratar personal está en auge en todo el mundo.
La tendencia de los trabajadores de subcontratar personal está en auge en todo el mundo.

Lorenzo Matteucci para Business Insider

| Traducido por: 

Remi no tenía intención de delegar su trabajo en secreto. Sencillamente pasó.

Tras graduarse en Educación en 2019, esta joven de la generación Z encontró trabajo en una editorial de Chicago, pero no le gustó. La mayoría de sus compañeros eran décadas mayores que ella y tenían problemas para manejar programas básicos, por lo que tuvo que asumir sola ciertas tareas de informática. Además, el trabajo le resultaba monótono y nada aspiracional: se dedicaba a diseñar diapositivas para presentaciones, hacer hojas de cálculo, bases de datos y dar forma al diseño de plantillas.

La pandemia le dio un respiro de ir a la oficina, pero su carga de trabajo no disminuyó, y empezó a pedir ayuda de vez en cuando a su novio, un estudiante de ciencias, tecnología e ingeniería que trabajaba en un laboratorio. Estaba segura de que la despedirían si se enteraban, por lo que se lo ocultó a su jefe.

Entonces, murió su madre.

Remi era la albacea testamentaria, y resolver los asuntos legales de su madre se convirtió en una auténtica pesadilla: tuvo que solucionar temas de deudas de juego, mantener la casa familiar en ruinas y repartir los pocos bienes que quedaban. Aunque se tomó una excedencia en el trabajo y siguió contando con su novio cuando volvió, no pudo seguir el ritmo. Por ello, recurrió a una amiga de su infancia que estaba en paro y necesitaba el dinero, y le propuso lo siguiente: pagarle 100 dólares (93 euros) por libro para que la ayudara con la edición y el formato, ahorrándole horas de trabajo cada semana. Su amiga aceptó encantada y ella continuó ocultándolo en el trabajo.

Sin saberlo, Remi se había convertido en parte de una tendencia oculta que iba mucho más allá de su editorial de Chicago.

Trabajadores de todo el mundo subcontratan en secreto parte o la totalidad de sus tareas. Delegar trabajo sin el conocimiento de las empresas nunca había sido tan fácil, y ahora lo es gracias a una tormenta perfecta de factores: redes sociales globalizadas, herramientas informáticas y la pandemia. Derivado involuntario del impulso voraz y ávido de beneficios que impulsa nuestra economía global, este subterfugio empresarial se extiende desde los poderosos tecnólogos de Silicon Valley hasta legiones de ayudantes mal pagados en India y Pakistán.

Bienvenido al mundo de los subcontratados o "suplentes en la sombra".

La IA podría potenciar la deslocalización

La subcontratación encubierta no es nada nuevo. En el mundo estudiantil está muy extendido el contratar a alguien para que haga tu examen, y hay trabajadores del sector de la gig economy que prestan sus cuentas a amigos. O que directamente las realquilan. Walter Keane se hizo famoso en los años 60 por hacer pasar por suyos los cuadros de "ojos grandes" pintados en realidad por su mujer, Margaret. En 2012, un ingeniero de Verizon fue sorprendido delegando su trabajo a un equipo en China, lo que le permitía a él pasar las horas en Reddit. Pero en la mayoría de las empresas, la idea de contratar a alguien para que haga tu trabajo parecía algo tan descabellado que The Onion [una publicación satírica al estilo de El Mundo Today] la satirizó en 2009 como el punto final natural de la globalización y la pereza del trabajador estadounidense.

Ya no lo es.

He hablado con docenas de personas relacionadas con las subcontrataciones, entre ellos gente como Remi, subcontratados y gente que conoce a otros que practican esta tendencia. (La mayoría ha preferido hablar desde el anonimato o no compartir su nombre completo). Dado su carácter clandestino, es difícil saber cuántas personas capta esta red de subcontratación. No obstante, he podido saber por varias fuentes que su popularidad ha aumentado desde 2020, como consecuencia de la pandemia y del teletrabajo. Los últimos cuatro años han transformado las normas laborales, liberando a millones de personas de tener que desplazarse y poniendo a la vez patas arriba la vida profesional de muchos. No obstante, en este nuevo contexto también han surgido grandes oportunidades.

"A la gente le resulta muy fácil aceptar el apoyo cuando trabaja desde casa", indica un subcontratado que vive en la India y lleva en el negocio desde 2019. "Después de la pandemia", dice otro de Pakistán, "se disparó la subcontratación".

Estos suplentes en la sombra, trabajan de muchas formas distintas, y los profesionales utilizan diferentes términos para describir la práctica: externalizar, delegar, subcontratar, contratar asistentes virtuales, deslocalizar o el eufemístico "apoyo al trabajo." Algunos delegan pequeñas tareas mientras otros les ofrecen directamente sus credenciales. Algunos buscan apoyo, otros necesitan de esta figura tras mentir en el proceso de contratación y no poder asumir ciertas tareas, y otros simplemente quieren una "semana laboral de 4 horas" como expone el gurú Tim Ferriss. Otros aprovechan el tiempo libre para ganar dinero trabajando en varios empleos, una vuelta de tuerca al concepto del pluriempleo, cada vez más extendido en Estados Unidos.

Aunque Remi contrató a gente que conocía, los suplentes en la sombra suelen proceder de una compleja red online de proveedores. Sitios como Fiverr y Upwork son espacios habituales en el mundo anglosajón; un diseñador del suroeste de Estados Unidos me ha contado que contrataba periódicamente a dos autónomos para el mismo trabajo. Plataformas como Facebook, Telegram y WhatsApp están llenas de grupos de apoyo al empleo con miles de miembros dedicados a poner en contacto a proveedores y usuarios. En una publicación reciente de Facebook, un hombre de Atlanta con un trabajo relacionado con Salesforce ofrecía la mitad de su salario a cualquiera que estuviera dispuesto a ayudarle con las tareas y reuniones. En otro, una mujer de San José (California) que trabaja para una importante empresa tecnológica pedía ayuda para un breve encargo de programación.

Los grupos de Facebook son un espacio muy popular para la contratación de suplentes en la sombra.
Los grupos de Facebook son un espacio muy popular para la contratación de suplentes en la sombra.

Facebook

"El apoyo al empleo no es nada malo", opina Raj Kumar, cofundador de Onlinejobsupport.net en Bengaluru (India). Él simplemente lo ve como una "versión avanzada de la formación". Como muchas empresas profesionales de apoyo al empleo, su equipo es una especie de servicio de asistencia informática en el mercado negro. Utiliza programas de pantalla compartida para conectarse a los ordenadores de sus clientes durante unas horas al día y darles consejos mientras trabajan, o completar las tareas ellos mismos si el cliente prefiere estar en otro sitio.

En muchos sitios se puede contratar a estos suplentes, suponiendo que tu jefe no te vigile demasiado, pero la práctica es mucho más habitual en los empleos relacionados con la tecnología e informática. Las herramientas SaaS y los servicios tecnológicos como Salesforce, ServiceNow y Amazon Web Services se han convertido en la fontanería de nuestra economía global, utilizada en la mayoría de sectores. Al ser sistemas uniformes, cualquiera puede incorporarse sin que se note.

overemployed workers

Un desarrollador Java estadounidense llamado Kevin lleva unos años viviendo en el Sudeste Asiático y subcontratando sus tres trabajos. Con la ayuda de un amigo filipino que actúa como reclutador, contrató a tres "asistentes virtuales", delegando casi todo su trabajo técnico. Escribe hojas de asignación formales para cada trabajador con instrucciones como "implementar una prueba para JSON válido en el contenido POST".

Ni que decir tiene que ninguno de sus jefes se conoce entre sí, y sus trabajadores tampoco saben nada de las empresas ni de que tenga otros empleos. Incluso su ubicación es un secreto: de cara a sus superiores vive en Estados Unidos, y trabaja de noche para que no se den cuenta. "Estoy aquí por el bajo coste de vida y de mano de obra. Gano tres sueldos estadounidenses pero pago precios de Filipinas", explica Kevin.

Es un ejemplo extremo de subcontratación, pero estos casos y los que delegan solo algunas tareas tienen algo en común: un profundo escepticismo ante los valores corporativos tradicionales.

Algunos creen que lo único importante es que el trabajo esté hecho. "Todo el mundo tiene una brújula moral diferente, pero delegar la totalidad de tu trabajo es para mí una línea roja", afirma Andrew, un consultor de Colorado que ha delegado tareas a autónomos y familiares. Para él, el "abandono silencioso", es inaceptable. "Una empresa no me contrata solo por mi tiempo, sino para que le consiga resultados", argumenta.

Para muchos trabajadores, delegar tareas no es solo su forma preferida de trabajar: es una muestra de rebeldía.
Para muchos trabajadores, delegar tareas no es solo su forma preferida de trabajar: es una muestra de rebeldía.

Lorenzo Matteucci para Business Insider

Otros, como Brandon Nowak, promotor inmobiliario del sur de California, cree que la subcontratación es el resultado de la exigencia extrema de las empresas. "Las propias empresas se aprovechan de ti, contratándote para hacer un trabajo del que obtienen más valor del que te dan. Esa es la base del capitalismo. Aunque no soy necesariamente anticapitalista, no culpo a nadie por buscar su propio beneficio", señala.

Pero este pensamiento presenta una contradicción, y es que aquellos que contratan suplentes en la sombra —sobre todo los que delegan su trabajo en ayudantes en el extranjero que ganan mucho menos—  podrían estar reproduciendo el mismo patrón contra el que pretenden rebelarse.

"Las empresas son psicópatas legales, que solo existen para obtener beneficios de forma depredadora y parasitaria. No tienen ninguna obligación moral, como tampoco la tiene un zorro que se come una gallina. La única respuesta racional es ganar todo lo posible", sostiene Kevin. Aun así, admite la incoherencia de su propia subcontratación, ya que pasa a ser él quien obtiene beneficio del trabajo de otros.

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Volviendo a la historia de Remi, poco después de subcontratar a otras personas se dio cuenta de algo incómodo: no hacían bien el trabajo

A veces, cometían errores graves, como numeraciones de páginas mal colocadas o falta de datos en algunos gráficos. Remi optó por ajustar las tarifas a 10 dólares el capítulo (9,3 euros), pero eso solo causó más problemas: como tardaban horas en terminar lo que a ella hacía en 30 minutos, les estaba pagando menos del salario mínimo.

Su amistad también se resintió. "Yo les corregía amablemente, pero se ponían un poco a la defensiva o no aceptaban la crítica", cuenta Remi. Al cabo de dos meses, decidió despedirlos, alegando que ya no necesitaba ayuda, aunque no era cierto. Volvió a recurrir a su novio, que empezó a trabajar para ella de forma más constante.

Esto pone de manifiesto el problema de los suplentes en la sombra: a pesar de su atractivo, las cosas pueden salir terriblemente mal.

Media docena de trabajadores de distintas empresas de Estados Unidos y la India me han contado que conocían a compañeros que habían subcontratado trabajo en secreto y se les acumulaban los problemas: el trabajo estaba mal hecho; había incoherencias en la comunicación; y abundaba el caos organizativo.

"Si tu empleado es deshonesto sobre algo, puede serlo sobre más cosas, lo que hace que no te puedas fiar de él", afirma Amber Clayton, directora senior de la Society for Human Resource Management, un organismo del sector de RRHH. "Yo no querría a ese individuo dentro de la organización, porque ¿quién sabe lo que haría?", reflexiona.

Los grupos de Facebook ayudan mucho a la subcontratación porque permiten mantener cierto anonimato.
Los grupos de Facebook ayudan mucho a la subcontratación porque permiten mantener cierto anonimato.

Facebook

Hasta cuando sale bien, delegar en un par de personas es laborioso por la organización que conlleva. La carga de trabajo convencional se aligera, pero se sustituye por la búsqueda y selección de ayudantes, la delegación de tareas, la revisión del trabajo realizado y el miedo constante a ser descubierto. "Requiere mucha microgestión. No dejas de trabajar y además tienes que asumir más gestiones", dice un ingeniero de backend de Pensilvania que contrató a personas que le sustituyeran con varios trabajos. 

En ocasiones, los problemas pueden tener implicaciones mucho más allá del lugar de trabajo.

En diciembre, Tim Woodruff, desarrollador de ServiceNow en el estado de Washington, Estados Unidos, recibió una curiosa propuesta en LinkedIn de una empresa de "consultoría". Si conseguía el trabajo, la empresa le prometía "ocuparse de todo lo relacionado con la programación". Todo lo que tenía que hacer para el puesto que consiguiera era asistir a las reuniones y dar a la empresa la mitad de su sueldo. "Nos encargaremos de enviar las tareas a un empleado a distancia y programar tus entrevistas de trabajo", rezaba el mensaje.

Woodruff odia que se engañe a las empresas, y hasta se ha unido a grupos de Telegram relacionados con la búsqueda de suplentes para desbaratarlos. "Soy autista y las normas me ayudan a dar sentido al mundo, y no me gusta cuando se ignoran y a nadie parece importarle", justifica. 

Cuando le llegó esta propuesta, decidió unirse al canal de Slack de la empresa y dejó que solicitara trabajo en su nombre, incluso asistió a algunas entrevistas. En ellas, notó algo que le inquietó: muchos de los empleos para los que se entrevistaba tenían implicaciones de seguridad nacional, como consultorías tecnológicas que trabajaban con el Servicio Secreto y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Otras solicitudes se dirigían a instituciones financieras. Woodruff dice que denunció a la empresa al FBI. (He contactado con portavoz que indica que no puede confirmar la existencia de ninguna investigación).

Los jefes creen que trabajar desde casa es de nenazas; ven el hogar como el terreno de la mujer.

A Ranjan, ingeniero informático de Bengaluru, se le acercan habitualmente empresas de apoyo al empleo que intentan contratarlo para que trabaje para sus clientes. "Mantendremos tu nombre y todos tus datos confidenciales. No deducimos impuestos de tu salario", le escribió un reclutador en LinkedIn. 

El debate sobre los suplentes en la sombra es realmente que son mano de obra barata para trabajos cualificados: la mayoría de los apoyos laborales proceden de países como India y Pakistán, donde los salarios son mucho más bajos y hay más necesidad. Los sueldos que se cobran como suplente son "sin duda superiores a lo que la gente gana en su día normal de trabajo, eso está claro", afirma Ranjan.


Pero a pesar de esta cuestión moral, Kiran, un subcontratado afincado en Bengaluru, ha seguido con el trabajo. "Están fingiendo", dice de los clientes. Ha visto, frustrado, cómo los clientes conseguían puestos muy bien pagados, mintiendo sobre sus habilidades y aprovechando oportunidades laborales "que se supone que son para gente honesta y con experiencia de verdad".

Las desigualdades económicas impulsan la subcontratación.
Las desigualdades económicas impulsan la subcontratación.

Lorenzo Matteucci para Business Insider

El sueldo, no obstante, sigue siendo un atractivo para muchos. "Creo que todos salimos ganando", afirma Rahul, un promotor indio al que sus amigos han apoyado en el trabajo y que está interesado en hacerlo él mismo. "Ganamos una miseria de todos modos, así que nos sirve como fuente extra de ingresos. Además, suele pagarse mejor". Andrew, el consultor de Colorado, defiende que ambas partes acuerden un precio con el que estén contentos. "Personalmente creo que pago a la gente lo justo", indica.

Peter Steele, desarrollador de Michigan, tiene una cuenta en Upwork y varias veces al año recibe ofertas para que solicite y complete trabajos con su nombre a cambio de una parte de su sueldo. "Hablan de lo difícil que es conseguir clientes si no estás en Estados Unidos", explica.

La gran demanda ha allanado el camino a los intermediarios que ponen en contacto a clientes y ayudantes, un auténtico nicho. Muchos de ellos no son tímidos a la hora de hablar de sus negocios: Onlinejobsupport.net, la empresa de apoyo laboral de Kumar, por ejemplo, afirma en su web tener más de 500 clientes satisfechos en 25 países, centrados en sistemas o herramientas populares como Java, AWS, Hadoop y React. (No hay que tomarse estas afirmaciones al pie de la letra, pero está claro que hay demanda en el sector).

Muchos de estos intermediarios tampoco se cortan a la hora de hablar de su negocio. Algunos incluso promocionan sus servicios en LinkedIn.

 

Los años de la pandemia fueron una época de auge para los suplentes en la sombra. Ahora los vientos están cambiando.

La vuelta a la oficina ha obligado a algunos empleados que subcontratan a renunciar a ello (es más difícil compartir pantalla y externalizar tareas si trabajas presencial), mientras que otros reducen la cantidad de tareas que delegan. Los proveedores lo han notado, pero dicen que ya no hay marcha atrás con este servicio.

El modelo está probado, la cadena de suministro global está ahí y la actitud de los trabajadores ha cambiado. "Si mañana muriera en mi mesa, mi trabajo se publicaría en Internet antes de mi entierro", afirma sarcásticamente un trabajador de Oregón cuyo compañero intentó externalizar su trabajo.

Otros se preguntan por qué la delegación secreta está más estigmatizada que otras tácticas. "Suponiendo que no estés compartiendo datos privados, ¿cuál es la diferencia de externalizar tu trabajo frente a utilizar una IA o una herramienta de software para automatizarlo?", se pregunta Andrew, el consultor de Colorado, 

Y aunque los suplentes en la sombra parecen un fenómeno exclusivamente moderno, sus raíces son mucho más profundas. "Históricamente, al menos en determinados oficios, tanto en Estados Unidos como en otros países, la unidad familiar era la unidad empleada para realizar el trabajo", explica Michel Anteby, profesor de Gestión y Sociología de la Universidad de Boston. Pone como ejemplo la industria de la hilatura de Nueva Inglaterra. "Nadie se preocupaba realmente ni investigaba si era el marido, la mujer o los hijos quienes hacían el trabajo", dice.

Remi encaja perfectamente en ese marco.

Su novio era un gran trabajador. Podía realizar con rapidez tareas técnicas que a ella le llevaban todo el día, y ella no le pagaba; cuando murió su madre, ya compartían gastos y habían unificado sus finanzas. Siguieron así hasta que ella lo dejó un año después. Pero incluso después de marcharse, Remi recibió mensajes intermitentes de antiguos compañeros pidiéndole ayuda. Nunca contestó. No le interesaba dejar que la empresa explotara su trabajo.

Hoy, la joven de Chicago no se arrepiente de nada. "Personalmente, soy muy contraria a las empresas. No veo nada malo en subcontratar, sobre todo porque si mi empresa no va a hacer todo lo posible por mantenerme feliz y sana, y por tener en cuenta mis intereses, me corresponde a mí asegurarme de que así sea", afirma convencida.

Remi trabaja ahora en un campo relacionado con la educación. Su novio es tutor en una escuela, y ella a veces le echa una mano, formateando las diapositivas de sus presentaciones y haciendo otras tareas varias. Su jefe no lo sabe, y su pareja no tiene previsto dejar de hacerlo.

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